Toda la oposición húngara se une para intentar acabar con el dominio de Orbán

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Budapest, 18 sep (EFE).- Socialistas, ecologistas, liberales y hasta la extrema derecha. Toda la oposición húngara comienza hoy el proceso para diseñar una candidatura conjunta que pueda acabar en las elecciones de primavera de 2022 con los 12 años de poder del primer ministro ultranacionalista Viktor Orbán.

Seis partidos se han comprometido a aceptar los resultados de un proceso de primarias que hasta el próximo 10 de octubre debe fijar al aspirante a primer ministro, que liderará la lista nacional unificada de la oposición, y a los respectivos candidatos únicos de las 106 circunscripciones electorales del país.

A través de la votación de las listas nacionales se elegirán en las elecciones del año que viene 93 diputados para llegar a los 199 escaños que conforman el Parlamento de Budapest.

Esta fórmula de una lista conjunta ya funcionó en 2019, cuando la oposición arrebató al Fidesz, el partido conservador nacionalista de Orbán, la alcaldía de Budapest y también de otras ciudades.

MOVILIZAR A LOS INDECISOS

Para que tenga éxito ahora, la coalición opositora enfrenta el reto de movilizar a varios cientos de miles de votantes que, según los sondeos, no están contentos con Orbán, pero que no suelen votar o siguen indecisos.

Para ello, los opositores deben convencerles de que, pese a las fracturas ideológicas internas, serán capaces de formar y mantener un gobierno en el caso de ganar las elecciones.

Por primera vez en 12 años esa victoria es una posibilidad real, al otorgar los últimos sondeos al bloque opositor un 39 % frente al 34 % que obtendría el Fidesz.

Con ese resultado, el partido de Orbán perdería 15 puntos respecto a las elecciones de 2018, en las que sacó su tercera mayoría absoluta consecutiva, obteniendo 133 de los 199 escaños.

EL PROBLEMA DE LOS ULTRAS

Seis partidos participan en estas primarias: el Partido Socialista (MSZP), el Párbesz (Diálogo), la Coalición Democrática (centroizquierda), el liberal Momentum, el ecologista LMP, así como el derechista Jobbik, cuya inclusión ha sido la más polémica.

Surgido en 2003, este partido llegó a calificar a los judíos de Hungría como "riesgo para la seguridad nacional", puso en duda el Holocausto, lanzó agresivas campañas contra los homosexuales y llegó a tener un brazo paramilitar de estética fascista, la llamada "Guardia Húngara", que organizaba marchas con antorchas para amedrentar a la comunidad gitana del país.

Ese discurso radical empezó a moderarse a partir de 2018, cuando el sector más ultra del partido abandonó la formación para fundar un grupo inspirado en el neonazi Amanecer Dorado de Grecia.

"Hoy, una muy amplia mayoría de los votantes de la oposición ya ha aceptado a Jobbik. Ya no es el partido de antes", explica Róbert László, analista del Instituto Political Capital en Budapest.

De hecho, el experto cree que Jobbik puede atraer al bloque opositor muchos apoyos de votantes de la derecha tradicional.

REVERTIR 12 AÑOS DE "ORBANISMO"

Para movilizar a los estimados 500.000 indecisos, los opositores han elaborado un programa que incluye medidas de lucha contra la corrupción, a favor de la libertad de prensa, la inclusión social, la normalización de las relaciones Iglesia-Estado, pero también reformas en la salud, la enseñanza o de la Constitución.

Dos años después de arrasar en las elecciones de 2010, Orbán usó su mayoría de dos tercios para modificar la Carta Magna, sin debate público ni consenso político, creando un texto que marcaba ya los fundamentos del concepto de "Estado iliberal".

También modificó el sistema electoral, la Justicia, el control de los medios de comunicación y hasta el mecanismo para aprobar los presupuestos generales, colocando casi a perpetuidad en instituciones esenciales a partidarios suyos, que seguirán teniendo mucho poder incluso si el Fidesz debe abandonar el poder.

Muchas de esas leyes sólo pueden modificarse con mayorías de dos tercios, algo muy improbable que el bloque opositor pueda obtener.

UN ALCALDE CONTRA ORBÁN

Entre los cinco aspirantes a ser candidato a primer ministro, con más opciones destacan Gergely Karácsony (Párbeszéd), actual alcalde de Budapest, y Klára Dobrev, de la Coalición Democrática.

Dobrev, muy popular entre los votantes de izquierda, arrastra el lastre de ser la esposa de Ferenc Gyurcsány, el ex primer ministro socialdemócrata que en 2009 dimitió tras haber reconocido que ocultó la mala situación económica del país para ganar las elecciones.

Ese escándalo acabó de romper el prestigio del partido, que había aceptado las duras condiciones y recortes que el Fondo Monetario Internacional impuso a Hungría ante la crisis económica de 2008, y preparó el terreno para el triunfo de Orbán en 2010.

Ante la amenaza electoral que supone el bloque opositor, la propaganda gubernamental ya ha comenzado una doble campaña, por una parte presentando las primarias como algo irrelevante, y por otra desprestigiando a Karácsony.

Según Róbert László, detrás de esa estrategia podría estar el deseo oficialista de que Dobrev sea la candidata contra Orbán, ya que las encuestas indican que ella tendría menos opciones en las urnas que el alcalde de Budapest.

Marcelo Nagy

(c) Agencia EFE

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