Oposición de Costa de Marfil pide una "transición civil" para nuevos comicios

Abiyán, 1 nov (EFE).- La oposición de Costa de Marfil ratificó hoy que no reconoce los conflictivos comicios presidenciales de este sábado, ya que considera "ilegal" la candidatura del presidente Alassane Ouattara a un tercer mandato, y reclamó abrir una "transición civil" hasta la celebración de nuevas elecciones.

"Los partidos y agrupaciones de la oposición llaman a la apertura de una transición civil a fin de crear las condiciones para unas elecciones presidenciales justas, transparentes e inclusivas", dijo este domingo Pascal Affi N'Guessan, líder del Frente Popular de Costa de Marfil (FPI), en una comparecencia ante la prensa en Abiyán.

Según la declaración leída por el aspirante presidencial del FPI en calidad de portavoz de la oposición, los comicios de ayer fueron "un simulacro de elecciones en flagrante violación de la Constitución" y, en consecuencia, consideran finalizado el mandato de Ouattara.

Affi N'Guessan recalcó, además, que la votación estuvo plagada de irregularidades y que se desarrolló en un grave "clima de inseguridad" que desembocó en la muerte de, según los cálculos de la oposición, una treintena de personas.

La presunta cifra total de muertos no ha sido ratificada oficialmente, si bien fuentes policiales confirmaron a Efe que hubo al menos cuatro fallecidos durante la jornada electoral.

De acuerdo a los grupos opositores, los marfileños siguieron mayoritariamente su llamada a la "desobediencia civil" y más de un 80 % no participó en los comicios.

La oposición llamó también, a partir de ahora, a la "movilización general" contra Ouattara.

En un sentido parecido se había manifestado también anoche el expresidente de la Asamblea Nacional Guillaume Soro -cuya candidatura a estas elecciones fue invalidada-, quien desde Francia, donde reside, y en su cuenta de Twitter afirmó: "No reconozco más a Alassane Ouattara como presidente de la República".

Ni la Comisión Electoral Independiente (CEI) ni el Gobierno se han pronunciado, por el momento, tras la declaración opositora, si bien ayer durante la jornada de votación habían mostrado su satisfacción con el desarrollo de las elecciones, pese a las informaciones sobre incidentes salpicados por todo el país.

Esas complicaciones abarcaron desde destrucción de material electoral hasta piquetes para impedir el voto en algunas zonas, pasando por grandes retrasos en la apertura de numerosos colegios electorales.

Pese a ello, de acuerdo a un mensaje emitido ayer por la tarde por su presidente, Coulibaly Kuibiert Ibrahime, la CEI consideraba que el impacto de los incidentes en el proceso era "mínimo".

Las elecciones tuvieron lugar en un contexto muy tenso debido a los enfrentamientos que se venían registrando desde la oficialización en agosto pasado de la candidatura de Ouattara a un tercer mandato, después de la repentina muerte del que iba a ser su sucesor, el primer ministro Amadou Gon Coulibaly.

De las 44 candidatos presentados, sólo fueron admitidos Ouattara, de la Agrupación de los Hufuetistas para la Democracia y la Paz (RHDP); Henri Konan Bedié, expresidente (1993-1999) y dirigente del Partido Democrático de Costa de Marfil (PDCI); Pascal Affi N'Guessan, líder del Frente Popular de Costa de Marfil (FPI), y el exdiputado e independiente Bertin Kouadio Konan.

La oposición considera inválida la candidatura de Ouattara, -tachada de "inconstitucional" y de "golpe de Estado"- y en septiembre hizo un llamamiento general a la "desobediencia civil".

Los fuertes enfrentamientos preelectorales que se produjeron desde entonces costaron la vida a unas 70 personas, de acuerdo a la oposición.

Según el artículo 55 de la Constitución marfileña, "el presidente de la República es elegido por cinco años por sufragio universal directo" y "sólo puede ser reelegido una vez".

Ouattara, de 78 años, fue reelegido ya en 2015 pero, dado que hubo una reforma constitucional en 2016, sus partidarios consideran que su primer mandato (2010-2015) no computa.

La tensión electoral de este año despierta desagradables ecos de la crisis que vivió este país del África Occidental -el mayor productor de cacao del mundo- tras los comicios de 2010, que dejó un balance de unos 3.000 muertos en cinco meses.

(c) Agencia EFE