OPINIÓN: ¿Qué tanto ayuda el vocero de Presidencia a Peña Nieto?

Foto: Archivo Cuartoscuro

Por Jesús García

Además de los escándalos por corrupción y los más de 90,000 muertos en su periodo, debido al aumento de la inseguridad y del crimen organizado, el presidente Enrique Peña Nieto tiene un problema serio en su administración que no ha reconocido: un vocero que parece su peor enemigo, más que su colaborador.

Eduardo Sánchez Hernández es un personaje clave en la administración del presidente Peña Nieto, ya que es el responsable de enfrentar a los medios de comunicación, atender las crisis informativas e impulsar las campañas de la Presidencia de la República. Su puesto formal es Coordinador General de Comunicación Social y Vocero del Gobierno de la República, lo que significa que casi cualquier postura de la administración debe ser autorizada por él.

Sin embargo, hay varios momentos que en lugar de “ayudar” al mandatario del PRI, termina por afectarlo más, debido a sus polémicas respuestas y campañas.

La más reciente es su frase “está de moda culpar al gobierno de todo lo que pasa”, que dijo durante una entrevista con Carlos Loret de Mola, en referencia a las acusaciones del presidente del PAN, Ricardo Anaya, quien señaló al gobierno federal por promover una campaña en su contra sobre la fortuna familiar.

Sin embargo, ése ha sido la menor de las pifias de este comunicador, que en realidad es abogado por la Universidad Iberoamericana.

¿Salvando a México?

El 24 de febrero de 2014, la Presidencia buscó posicionar a Enrique Peña Nieto a nivel internacional, destacando las entonces recién aprobadas reformas impulsadas por el Pacto por México, principalmente la energética.

Aunque en el artículo escrito por Michael Crowely se habla de que el “momento mexicano” puede ser ensombrecido por la corrupción y el crimen organizado (sobre lo cual no ha habido avance alguno), ensalza a un Presidente que los mexicanos desconocen: un reformador visionario, fresco, joven.

La dichosa portada despertó severas críticas en México, porque no se creía que Peña Nieto estaba “salvando” al País, asolado por los cárteles de la droga y la corrupción; incluso The Economist, USA Today, The New York Times y The Washington Post cuestionaron entonces que Peña Nieto realmente fuera un “salvador”.

En septiembre de ese año, en una reunión a la que acudí al The Wall Street Journal, varios editores y periodistas reconocieron que la visión mostrada por TIME dada una imagen “distinta” del presidente de lo que ellos veían en la cobertura diaria.

Aclaración forzada

El 9 de noviembre de 2014, Aristegui Noticias lanzó en su portal un reportaje realizado por Rafael Cabrera, Daniel Lizárraga, Irving Huerta y Sebastián Barragán sobre la “Casa Blanca” de Peña Nieto.

La investigación documentó que se trataba de una mansión de 86 millones de pesos, es decir, alrededor de 7 millones de dólares en julio de ese año, y que el propietario de la residencia era Ingeniería Inmobiliaria del Centro, una empresa que pertenece a Grupo Higa que, a través de su filial Constructora Teya, integraba el consorcio al que le fue revocada la licitación para construir el tren de alta velocidad México-Querétaro… eso apenas unos días antes de darse a conocer el reportaje.

Sumergido en la vorágine de críticas que desató esa investigación, el Gobierno de la República sólo atinó a responder con un mensaje de la Primera Dama, Angélica Rivera, el cual aumentó los cuestionamientos.

En el video, Rivera aparece en un rincón, vestida con un chillante atuendo morado y se le nota molesta cuando dice que decidió vender los derechos derivados de la compra-venta, para que no sean un pretexto para “ofender y difamar a su familia”.

Nuevamente, lejos de creerle, la opinión pública informada cuestionó el origen de los recursos con que se hizo esa mansión, los cuales –según Rivera- fueron producto de su trabajo como actriz en Televisa.

Jesús Franco, de Códice Comunicación, realizó un análisis de la expresión corporal de Rivera en el video y concluyó que predominaba estrés intenso, ira controlada, sorpresa, miedo, niveles de voz fuera de rango del mensaje, pero sobre todo, sin señales de vergüenza y de mentiras.

#YaCholeConTusQuejas

Otra pifia fue una campaña que buscaba destacar los beneficios de la reforma energética, pero atacando a sus críticos, tildándolos de ignorantes y de quejumbrosos crónicos.

En el mensaje, dos carpinteros escuchan los beneficios de las reformas estructurales, pero uno de ellos expresa: “Ya chole con eso de las reformas”, “¿Cómo que ya chole?”, le responde el otro afirmando que ha habido beneficios importantes, para luego rematar: “Ya chole con tus quejas”.

Como era de esperarse, las críticas en redes sociales se desataron, lo que obligó a la oficina de Sánchez Hernández a retirar el spot, por no considerarlo “adecuado”, confirmó el portal Animal Político.

Lo que no se cuenta

Para el informe de Gobierno de este año, el presidente lideró una campaña que desató todo tipo de burlas y miles de “memes”, debido al uso de la frase: “Lo bueno casi no se cuenta… pero cuenta mucho”.

En un intento de ser un mensaje de esperanza y de avance en el país, dadas las condiciones del gobierno, de nuevo, por temas de corrupción y violencia, a la campaña aprobada por el equipo de Sánchez Hernández, le salió, como se dice en México, “el tiro por la culata”, cuando se comenzaron a compartir información de la que no hablaba, como la desaparición de los 43 jóvenes de Ayotzinapa, la mala relación con los Estados Unidos, el aumento del dólar, el escándalo por los fraudes de Odebrecht, entre otros temas.

Las “tandas”

El asunto más reciente fue cómo se planea apoyar a los damnificados de los temblores en México, principalmente en zonas como Chiapas y Oaxaca, donde varias comunidades en condiciones de probreza no podrían reconstruir sus viviendas.

Un video publicado el 17 de octubre en su cuenta oficial de YouTube, la Presidencia presume el proceso de “reconstrucción” y una de las personas dice que se irá por partes, “primero una y luego otra”, empatado con el discurso del presidente Peña Nieto, quien días antes habló de las llamadas “tandas”, un sistema de ahorro popular común entre mexicanos, pero sugirió que se utilizara para que los afectados reconstruyeran sus hogares. La respuesta en varios sectores fue negativa, debido a que ese plan de ahorro quizá funcione para juntar pequeñas cantidades de dinero semanal o cada quince días, pero no para erigir viviendas. ¡Y ése era su plan de reconstrucción!

El presidente Peña Nieto ha enfrentado problemas para manejar los medios y aunque diga que “está de moda echarle la culpa al gobierno”, en este caso Sánchez Hernández tiene mucha responsabilidad al respecto, porque al final, él es parte del gobierno, por tanto, también “es su culpa”.