Opinión: Para conocer la verdad, lee mi entrada en Wikipedia sobre la pimienta de Sichuan

Mary Mann
·7  min de lectura

EN MEDIO DE UNA PANDEMIA Y TEORÍAS DE CONSPIRACIÓN DE QANON, ESTA BIBLIOTECARIA ESTÁ ENFOCADA EN LOS HECHOS.

Todo comenzó con las especias de mi alacena. Había caído en la rutina de cocinar durante la cuarentena y mientras realizaba búsquedas en línea para ver qué hacer con los varios frascos y latas que tenía, me topé con la página de Wikipedia de la pimienta de Sichuan. No me sorprendió. Con frecuencia, Wikipedia es el primero o el segundo resultado en una búsqueda de Google. Mucho se ha escrito sobre el ascenso del antiintelectualismo, pero la popularidad mundial de Wikipedia revela que la mayoría de nosotros todavía tenemos la curiosidad de aprender cosas.

No obstante, ¿qué podía aprender de la entrada sobre la pimienta de Sichuan? Estaba plagada de notas de: “Cita requerida” y toda la sección de nombres estaba marcada como engañosa. Estaba molesta, en exceso. No es que yo necesitara saber los nombres científicos y las ubicaciones de cada variedad de pimienta de Sichuan. Ya tenía un frasco de pimienta roja. La entrada llena de errores no me parecía un problema, pero igual me molestó. Me molestó ver malas prácticas de investigación.

Antes de la pandemia, mi trabajo era interceptar las malas investigaciones. Trabajaba como bibliotecaria de referencia, lo que significa que cualquier día podía ayudar a alguien a descubrir en qué negocios estaba involucrado su ancestro, la historia detrás del parque de un vecindario o la relación entre dos figuras históricas. Los investigadores llegaban con sus propias esperanzas e hipótesis, que a menudo eran refutadas por la verdad. (“Lo lamento, señor, pero al parecer su bisabuelo no fue un profesional del golf cosmopolita. Fue cartero”).

Muchos investigadores se iban decepcionados, sobre sus familias, sus héroes o la naturaleza del mundo. Sin embargo, lo más común era que, semanas o meses después, llegaba un correo electrónico: habían continuado por el camino que habíamos descubierto juntos y necesitaban más ayuda. La verdad no siempre es lo que queremos que sea, pero sigue siendo cautivante, por el simple hecho de ser veraz.

Me encantaba mi trabajo. Sin embargo, en las bibliotecas, como en muchos otros campos, las carreras han sido sacudidas una y otra vez por la pandemia, como una partida de Boggle con mucho en juego. Fui despedida, después recontratada gracias a un préstamo del Paycheck Protection Program (una iniciativa para mantener con empleo a la fuerza laboral durante la crisis de la COVID-19). Mi perfil de trabajo cambió porque no podíamos recuperar material de archivo mientras trabajábamos desde casa. El financiamiento a través de subvenciones no llegó y perdí mi empleo de nuevo.

Tenía un bebé, un perro y siete pestañas abiertas en mi navegador de internet con descripciones mediocres de empleos, así que tenía mucho con qué entretenerme. Sin embargo, no me sentía útil, no de la manera en la que lo había sido.

Esta sensación de falta de utilidad fue exacerbada por el hecho de que nos acercábamos a una elección. Las personas buscaban con desesperación algo de veracidad a la cual aferrarse en un mar de investigaciones apresuradas, descuidadas y, a veces, deliberadamente engañosas. Entre más loco se vuelve el mundo, más necesita a los bibliotecarios —realmente creo eso—, pero parecía que yo había perdido mis poderes cuando me quedé sin empleo. ¿Haría algún bien al ofrecer fuentes de manera pedante en el comentario número 300 de un artículo tonto sobre QAnon? De todos modos, lo intenté, preparándome para el rechazo, pero nadie se dio cuenta siquiera.

Entonces, mientras leía en mi cocina verdades a medias obtenidas con poco esfuerzo sobre la pimienta de Sichuan, fue como si recibiera una versión para bibliotecarios de la “Batiseñal”, un solo grano de pimienta delineado contra el cielo nocturno. Aquí, me necesitaban. Aquí, podía hacer algo.

Fue fácil comenzar. El estándar de acceso para editar las entradas de Wikipedia no es alto y ya tenía una cuenta en el sitio. No había hecho mucho con ella excepto crear una entrada breve para el Club de Tenis de South Oxford, que en alguna época fue el único club de tenis que era propiedad de personas negras en la ciudad de Nueva York. “¿Por qué nadie sabe sobre esto?”, un usuario de la biblioteca me preguntó después de que nos topamos con un artículo al respecto. ¡He escuchado esa pregunta tantas veces! Sin embargo, de manera evidente las personas saben sobre esas cosas, escriben los artículos y los libros en los que hacemos nuestros descubrimientos. Pienso que a lo que las personas realmente se refieren cuando dicen: “¿Por qué nadie sabe sobre esto?”, es: “¿Por qué esta información no es superfácil de encontrar?”, o, en pocas palabras: “¿Por qué esto no está en Wikipedia?”.

Así que fue ahí donde puse al Club de Tenis de South Oxford. Y requirió mucho trabajo, incluso más allá de la investigación y el formato: ¿mi redacción es demasiado tendenciosa? ¿Confío más en la palabra de un académico que en una fuente que afirma haber estado ahí? En ese caso, ¿cuál es mi papel como una persona que no es negra y está creando un registro sobre una institución negra?

Recordé todo esto cuando volví a usar mi antigua cuenta para editar la entrada de la pimienta de Sichuan. El esfuerzo dedicado a Wikipedia había sido un dolor de cabeza cuando tenía un empleo de tiempo completo, pero ahora podía apreciar más cuán extraordinario es que preocupaciones tan específicas sean el estándar en una producción voluntaria. Cada entrada individual —desde “Un elefante se columpiaba” hasta “Humano”— tiene una página de “Discusión” que la acompaña, en la cual los editores y lectores pueden analizarla.

En el pasado, he tenido que recordarles a los usuarios estudiantes que no pueden citar a Wikipedia en artículos de investigación y, si preguntaban por qué, nunca tenía una buena respuesta, solo decía algo como: “Mmm, es poco esfuerzo, ¿no crees?”. Sin embargo, ahora les recomiendo que visiten una página o dos de Discusión para entender qué es la investigación. No es solo buscar cosas en línea; es un proceso de evaluación, de volver a investigar a través de lo que has encontrado para determinar qué es superficial, qué falta y qué requiere reflexión. La desnudez de este proceso en las páginas de Discusión lo hace accesible. Los investigadores profesionales podemos ser muy protectores de nuestro trabajo, pero la investigación es una habilidad que todos podemos y debemos adquirir, dada la abundancia de información y desinformación mezclada que está disponible al alcance de un botón.

Además, es una sensación genial. Pocas cosas son tan satisfactorias como descubrir una rara gema de verdad en las arenas movedizas de la opinión, la política y la leyenda. Poco a poco, trabajé en mi entrada de la pimienta de Sichuan, descubriendo la verdad de una afirmación mientras esperaba una respuesta a mis solicitudes de empleo y agregaba una cita mientras mi bebé dormía.

Como alguien que nunca ha vivido en China y no habla mandarín, me dediqué especialmente a encontrar fuentes de expertos regionales. La pimienta de Sichuan, como el Club de Tenis de South Oxford, pertenece a una cultura diferente a la que me vio crecer y la investigación de calidad requiere fuentes primarias: personas que saben de qué están hablando porque lo han experimentado. En casi cada instancia, descubrir la verdad significa escuchar palabras de personas que no son tú.

Terminé las revisiones de la pimienta de Sichuan, quiero decir, tanto como la investigación puede en algún momento ser concluida, con lo que quiero decir que todavía hay personas por ahí mejorando lo que yo mejoré del artículo. Sin embargo, no podía parar. No he parado. A pesar de que me ha llegado trabajo más redituable, todavía encuentro tiempo para hacer una edición en la entrada de la salsa bechamel, una cita en la entrada de La Llorona, una hora de sueño perdida dedicada a una de muchas muchas otras entradas identificadas como “Artículos con fuentes no fiables”. Es como una adicción y como una bendición, un acto de amor para un mundo que, tan complicado y engañoso como puede ser, todavía contiene las verdades más hermosas.

This article originally appeared in The New York Times.

© 2020 The New York Times Company