Opinión | Valorizar el conocimiento

Ignacio Ruelas Olvera
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El éxito de la Universidad, en plural, depende del modo como se modulen los creadores de conocimientos con la sociedad. Hoy, todos los problemas que atraviesa la sociedad no se cruzan con los presupuestos epistémicos universitarios, la universidad está en otra orbita muy distante de acompañar al mundo de la vida, a la sociedad. El distractor está en los intereses de los grupos de poder que las someten, de la misma manera que al colectivo, a intensos debates fatuos y degradantes. En la discusión los argumentos salen como tsunami, amenazantes pero instantáneos, los problemas persisten y deterioran avances que la modernidad, que con todos sus defectos impulsó. El debate para algunos es considerado como desarrollismo y otros como subversivo, recordemos las oquedades de la izquierda en las universidades han pasado en la historia como libélulas sobre el agua. Si alguien aportó coherencia a la idea de izquierda fue Adolfo Sánchez Vázquez, poco se le recuerda. El resultado ha sido un silencio tormentoso, casi nadie, contiende por la calidad del vínculo de la universidad con el medio.

La necesidad planteada en los mercados de conocimiento es demandante de proyectos de transferencia y de servicios; se requieren con urgencia de maneras múltiples, consultoras, proyectos, creaciones, empresas tecnológicas, disrupciones universitarias, se requiere compitan en los planos nacional e internacional. ¡Por supuesto!, tiene mucha importancia la investigación científica, ambas escuelas, los desarrollistas y los modernizantes han subrayado con acento el tema de los recursos humanos o en las estructuras académicas. Empero, la contrariedad no reside en la falta de recursos humanos calificados, especializados, capacitados, sino en la dilapidación que de estos se hace. Tampoco el problema reside en la falta de estructuras legales o administrativas, sino en la exuberancia de estas, los famosos monstruos burocráticos.

Sin duda, la sociedad tiene la esperanza en el crecimiento, desarrollo, desvelamiento de la actividad científica, en los grados académicos…; sin duda, la expectativa social reside en los proyectos de transferencia a través de mecanismos que casi siempre se topan con un muro de impedimentos burocráticos, curiosamente siempre vigentes; ante la cancelación de fideicomisos de investigación y de desarrollo universitario se tendrán que sortear las vicisitudes, reacción que obedece a la acción de anulación. La idea de la transformación no es luz unilateral ni mesiánica, lo único que no cambia es que todo está cambiando, y es obra colectiva.

Lo que pende depende, siempre los nuevos proyectos de investigaciones, de posgrados, de transferencia, de cooperación internacional, crecen de conformidad a las necesidades que cada día se presentan merced a los cambios que en la naturaleza, en la sociedad y en el pensamiento urgen con más rapidez cada momento, más hoy en la era de lo instantáneo, la velocidad de la luz se hizo dueña de la realidad inventada, con ello los proyectos crecen en los últimos años, además nos damos cuenta de que la mayoría de ellos son fruto de nuevas estrategias y nuevos mecanismos institucionales. En este tema, México estará a merced de fundaciones internacionales, instituciones de vinculación, consultorías, empresas tecnológicas o cooperadoras para sus programas, creativos, disruptivos, inventivos, esperanzadores de solucionar los problemas de nuevo cuño.

La época virtual ha colocado en la discusión nuevas soluciones a los problemas, pero lo hace en nuevos espacios de orden virtual. Han surgido de este modo nuevos espacios en los que los proyectos han tendido que habérselas las estructuras vigentes. Sin las consideraciones de la cibernética no hubiera sido posible trabajar en tiempo real. Los procesos se han impuesto por sobre los rituales burocráticos. Imaginemos que las universidades, privadas y públicas, de este siglo XXI tuvieran que retrotraerse a las reglas vigentes en el cacareado cierre del pasado siglo y del milenio, hubiesen quedado virtualmente inmovilizadas las actividades más creativas y socialmente más significativas. Ello muestra con claridad que transitamos hacia desconocidos prototipos institucionales, es urgente e impostergable atenderlos con lucidez, coherencia y valores, se trata de cuidar con amor todos los procesos y estrategias como ejes de la Universidad y la sociedad inteligentes.

Un debate sin debate, neoliberales Vs progresistas, nada ganamos y mucho ampliamos la brecha que nos separa por el derecho que cada uno tiene de interpretar el mundo de la vida a su manera y respetar al Otro. Verían demostrado el libre juego de los actores y del mercado, el objetivo y meta objetivo es que se produzca un equilibrio deseable y aceptable. Vivimos una vida compartida invadida de inestabilidades e inconveniencias. Desde la Universidad la batalla se debe dar desde la prudencia con que los sujetos comprometidos adopten políticas públicas de conocimiento y estrategias sociales adecuadas en educación, filosofía, ciencia, tecnologías, virtuologías, en la resolución de los problemas de nuestra sociedad. Este es el mérito con la Universidad debe asumir y apoyar al Estado.