Opinión: Unos tímidos CDC divagan sobre las cuarentenas

Aaron E. Carroll
·5  min de lectura

AHORA, LA AGENCIA DICE QUE LA GENTE EXPUESTA AL CORONAVIRUS DEBERÍA QUEDARSE EN CASA DURANTE CATORCE DÍAS. O TAL VEZ DIEZ DÍAS. O SIETE DÍAS. ENTONCES, ¿CUÁNTO?

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por su sigla en inglés) de Estados Unidos están a cargo de salvaguardar las vidas de los estadounidenses. Sin embargo, en el décimo mes de la pandemia del coronavirus, mientras las infecciones se disparan a nuevos máximos, los consejos de la agencia siguen siendo confusos en torno a las acciones que deben tomar los ciudadanos… justo cuando necesitamos más claridad.

Aunque los gobiernos locales establecen sus propias reglas para las cuarentenas, las autoridades reciben pistas de los CDC. Durante meses, la agencia ha aconsejado que la gente que haya estado expuesta a algún portador del virus debe hacer una cuarentena de catorce días.

Esta instrucción surgió a partir de los datos que mostraban que las personas podían ser asintomáticas e infecciosas hasta dos semanas después de estar expuestas al coronavirus. La gente no podía “ser eximida” de la cuarentena ni reducir su periodo de confinamiento tras el resultado negativo de una prueba. Este mensaje era claro y efectivo, pues no queremos gente que pueda ser infecciosa fuera de casa y que tenga el potencial de exponer a otras personas mientras la someten a pruebas una y otra vez en un intento por garantizar una liberación temprana de la cuarentena.

Aunque la estrategia preferida de los CDC sigue siendo la cuarentena de catorce días, hace poco la agencia actualizó sus lineamientos para agregar otras dos opciones: la gente asintomática puede hacer una cuarentena de tan solo diez días o hacerse una prueba al menos cinco días después de estar expuesta y, si esa prueba sale negativa, terminar su autoaislamiento siete días después de haber estado expuesta.

En efecto, los CDC citan una investigación reciente para justificar la corrección de su lineamiento original, pero a final de cuentas no ofrecen una clara conclusión sobre una duración de la cuarentena que sea útil para la gente de a pie. En cambio, las autoridades sanitarias a nivel federal dejan la decisión final en manos de las autoridades de salud pública a nivel local, quienes son aconsejadas a elegir un camino con base en las tendencias de su zona. No obstante, en buena parte del país, la transmisión ya es un problema inmenso. Si consideramos que los casos aumentaron un 50 por ciento el mes pasado y los hospitales se están llenando, es desconcertante que cualquiera piense que ahora es el momento de estar más relajados.

Dejar estas decisiones en manos de los individuos y las autoridades locales aumenta la confusión. En mi universidad y sistema de atención médica, muchas personas que han leído sobre los cambios en los lineamientos me han preguntado qué vamos a hacer en respuesta. La mayoría de la gente que ha acudido a mí no entiende cuál es el camino ideal, cuál podrían preferir sus autoridades locales ni por qué.

Los expertos atribuyen el cambio en la política a una estrategia de “reducción de daños”, la cual casi siempre recibe mi apoyo. Este concepto reconoce que muchas personas no querrán o no podrán hacer una cuarentena de catorce días si estuvieron expuestas; también aborda la posibilidad muy real de que el requisito de una cuarentena de catorce días pueda provocar que la gente engañe a los rastreadores de contactos sobre su posible exposición.

A sabiendas de esto, algunos expertos respaldan un periodo de cuarentena más aceptable y corto, pues consideran que una cuarentena de entre siete y diez días sigue siendo mejor que no hacer nada de cuarentena. Todo esto es correcto. Como lo he afirmado, más es mejor que perfecto cuando se trata de esta pandemia.

Sin embargo, el papel de los CDC no es decirnos qué podríamos tolerar. Es decirnos qué deberíamos hacer, sin importar que queramos o no. El trabajo de la agencia es evaluar la ciencia y ofrecer su mejor lectura para decirnos cómo debemos responder. Si la ciencia respalda una cuarentena de catorce días, los CDC no deberían dejar lugar a dudas al respecto ni enturbiar el panorama agregando segundas y terceras opciones.

La confianza de la gente en la evaluación científica, y este tipo de precisión en la comunicación científica, serán cruciales en los próximos meses, conforme se aprueben más vacunas. Los CDC deberían seguir hablando un lenguaje claro sobre la eficacia de las vacunas, su seguridad, así como quiénes, y cuándo, deberían recibirlas. Si las autoridades defieren a una estrategia de “elige tu propia aventura” por temor a que la gente no siga los lineamientos, se nos vendrá el caos. Si los gobiernos divagan, o no mantienen sus pronunciamientos apegados a los datos y la evidencia, el público en general perderá la fe en el proceso de vacunación.

Para ayudar a que los estados y los condados elaboren recomendaciones para una cuarentena más tolerable, los CDC deberían ser mucho más claros sobre los riesgos y beneficios de todas las opciones. La agencia recomienda el uso de la opción de ser eximido la cuarentena solo cuando los recursos para hacer pruebas a nivel local puedan satisfacer la demanda para quienes son sintomáticos, pero los CDC no explican cómo pueden determinar esto los individuos. No se deberían necesitar grados avanzados y la disposición de revisar la literatura médica para entender los lineamientos de los CDC sobre un importante tema de salud pública.

Durante demasiado tiempo, los CDC han fallado en su obligación de proteger y guiarnos durante esta pandemia. Buena parte de esto se debió a una interferencia política, pero este no es un problema de culpa. La llegada de un nuevo gobierno es inminente y no hay muchas razones para temer más castigos por ser sinceros. La guía de los CDC, y otros grupos, debe ser firme, específica y científica. Nuestra salud pública depende de ello.

This article originally appeared in The New York Times.

© 2020 The New York Times Company