Opinión: Qué quiere realmente Taiwán

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MUCHA GENTE DEL EXTERIOR ESTÁ OPINANDO SOBRE LO QUE SE DEBERÍA HACER EN TAIWÁN Y EN NOMBRE DE TAIWÁN. NO OBSTANTE, POCA GENTE ESTÁ PRESTANDO ATENCIÓN A LO QUE ESTÁ DICIENDO TAIWÁN.

Todo empezó con una pregunta inocua del público en un foro abierto: un estudiante le preguntó al presidente Joe Biden si se iba a comprometer a proteger a Taiwán de China.

La respuesta de Biden —un rápido “sí” y luego otro “sí” de nuevo cuando lo presionó un presentador de CNN— inmediatamente se convirtió en una noticia de última hora en todo el mundo. Casi al instante, la Casa Blanca se movilizó para desmentir los comentarios.

El escándalo de política exterior fue breve, pero resaltó cuán graves son los riesgos con el tema de Taiwán.

Las relaciones entre China y Taiwán están en su peor punto en décadas. Las provocaciones militares van en aumento: en semanas recientes, una cantidad récord de aviones chinos de guerra ha cruzado la zona de defensa aérea de Taiwán, un recordatorio patente del deseo de Pekín por absorber Taiwán.

Algunos legisladores estadounidenses —de ambos partidos, de los que han hecho eco exfuncionarios y comentaristas— le han solicitado a Washington que se comprometa a una firme garantía de seguridad para Taipéi y a abandonar la larga política estadounidense de la ambigüedad estratégica o al menos a considerar seriamente hacerlo, lo cual deja abierta la pregunta de si Estados Unidos ayudará a Taiwán en caso de un ataque de China.

Por lo tanto, cuando Biden fue ambiguo al asegurar que Estados Unidos estaba comprometido a defender a Taiwán, la Casa Blanca no tardó en aclarar que su política “no había cambiado”.

Sin importar si Biden simplemente se expresó mal o le estaba demostrando su determinación a China, la sugerencia de un cambio hacia una claridad estratégica provocó una respuesta precavida de Taiwán: la oficina de la presidenta advirtió que Taiwán no iba a “tomar medidas apresuradas” cuando reciba apoyo.

Esto no debería ser ninguna sorpresa. Sin embargo, la voluntad del pueblo de Taiwán se encuentra perdida en la retórica al interior de Washington. Mucha gente de afuera —entre ellas yo— estamos opinando sobre lo que se debería hacer con Taiwán. Pocas personas parecen estar escuchando qué está diciendo Taiwán en realidad.

Me dedico a estudiar la opinión pública y la política exterior, especializadas en China y Taiwán, y he notado que se ha disparado el nerviosismo en torno al estrecho de Taiwán. Décadas de encuestas y acalorados debates sobre la democracia de Taiwán ofrecen información sobre el verdadero deseo de Taiwán.

Es evidente que casi nadie en el pueblo de Taiwán quiere la unificación con China. Quieren seguir con sus vidas como mejor les parezca, bajo un gobierno elegido en una democracia.

De hecho, la mayoría de Taiwán —un 87 por ciento, según una encuesta reciente— quiere mantener un cierto statu quo.

El statu quo implica mantener la independencia de facto, pero evitar las represalias de China. Además, está creciendo el porcentaje de taiwaneses que quiere mantener el statu quo de forma indefinida. Es el mejor escenario posible en un mar de opciones nada envidiables.

Claro está, si no hubiera ningún riesgo de una invasión de China, la mayoría elegiría la independencia.

Sin embargo, el presidente de China, Xi Jinping, ha dejado claro que una declaración de ese tipo no está disponible para Taiwán. Por lo tanto, el statu quo es pragmático… y preferible.

La respuesta de Taipéi frente a las amenazas de Pekín ha sido firme, pero la isla nación ha desaconsejado los cambios unilaterales al statu quo. La presidenta de Taiwán, Tsai Ing-wen, solicitó “mantenerlo” en su discurso reciente del Día Nacional, cuando dijo: “Haremos nuestro máximo esfuerzo por evitar que se altere de forma unilateral el statu quo”. Aunque para Taiwán el “statu quo” no es una idea estática, los contornos generales de las políticas china, estadounidense y taiwanesa más o menos definen qué se ha aceptado como statu quo.

Taiwán puede existir como un Estado independiente, con sus propias elecciones, poder judicial, moneda y ejército. China no renuncia a su derecho sobre Taiwán y otros países evitan reconocer a Taiwán como un Estado soberano, en vez de buscar relaciones informales con la isla. Estados Unidos le vende armas a Taiwán para autodefensa y no aclara si defenderá a Taiwán si China la invade. Esto sirve para disuadir a Pekín sin provocarlo.

Esto le funciona a Taiwán.

“Tsai ha establecido las pautas”, decía un editorial reciente de The Taipei Times. “No hay necesidad de que Taiwán declare su independencia”.

Al igual que Tsai, figuras importantes de los partidos en Taiwán están pidiendo el apoyo internacional, pero al mismo tiempo instan a la cautela frente a una escalada. Personas influyentes de Taiwán han desaconsejado el belicismo y las amenazas de acciones militares. Todo esto sirve para explicar por qué los comentarios que hizo Biden la semana pasada generaron tal alarma. Un funcionario de Pekín advirtió que Estados Unidos debía “ser cuidadoso con sus palabras”.

Es probable que China interprete un cambio de la ambigüedad estratégica a la claridad estratégica como una señal de que Washington tiene la intención de apoyar una declaración formal de independencia taiwanesa. Entonces, Xi podría afirmar que no tuvo otra opción más que actuar con el Ejército. Las vidas de millones de habitantes de Taiwán estarían en riesgo.

Dejemos algo en claro, la agresión de China está amenazando las vidas en Taiwán. El aumento de las incursiones aéreas son un desafío al statu quo.

En respuesta, los líderes de Taiwán han enfatizado la resiliencia nacional mientras les han solicitado a sus socios que aboguen por su causa en instituciones internacionales. En vez de solicitar una garantía explícita de defensa mutua, Taipéi está buscando más cooperación en el tema de la seguridad, vínculos económicos y oportunidades para ingresar en las iniciativas de comercio regional.

Estas maniobras no son un intento por cambiar el statu quo, sino más bien una respuesta frente a los esfuerzos de China por inclinar la balanza a su favor. Las solicitudes de Taiwán son calculadas y moderadas, diseñadas con el propósito de crear más espacio para su existencia sin cruzar los límites de Pekín.

Estados Unidos tiene un importante papel para comunicar que las amenazas de China no serán toleradas sin un costo. Unas relaciones más cercanas entre Taiwán y Estados Unidos pueden servir para mantener la paz y tienen el respaldo de la mayoría de la gente enTaiwán. Tres cuartas partes quieren que Estados Unidos ayude a Taiwán a participar en organizaciones internacionales como las Naciones Unidas y la Organización Mundial de la Salud.

Las señales de Washington con respecto a Tokio, Canberra y Seúl le muestran a Pekín que Taipéi no está aislada. Sin embargo, el riesgo de un error de cálculo es alto. En este momento de tensión, la respuesta de Estados Unidos debe ser seguir el ejemplo de Taiwán.

De otro modo, el riesgo es que varias naciones actúen con urgencia para acomodar sus propios marcos nacionales y se acerquen cada vez más al escenario de una guerra catastrófica, que no tome en cuenta al pueblo de Taiwán, o consideren a Taiwán como un problema que se debe resolver, un foco de tensión o el lugar más peligroso de la Tierra y no una democracia pacífica de 24 millones de personas.

Claro está que, si Pekín toma medidas hostiles, cualquier cosa podría suceder. El rumbo moderado de Tsai ya no sería sostenible y Taipéi tendría que recurrir a Washington en busca de un apoyo inequívoco.

Pero es poco probable que ocurra este escenario a corto plazo. Las autoridades de defensa de Estados Unidos y Taiwán coinciden en que a China tal vez le falten varios años para tener la capacidad de invadir Taiwán.

Ayudar a Taiwán requiere comprender la historia y las aspiraciones políticas del pueblo de Taiwán. Sí, las acciones provocadoras de Pekín necesitan respuestas calculadas. No obstante, quienes quieren ayudar deberían seguir el ejemplo de la gente a la que aseguran defender.

Este artículo apareció originalmente en The New York Times.

© 2021 The New York Times Company

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