Opinión | La política ausente de la realidad

Ignacio Ruelas Olvera

El año 2020 será un tiempo de preparación para la contienda por el Poder público, se disputarán 3 mil 200 cargos con la renovación de la Cámara de Diputados Federal, gubernaturas, congresos locales y ayuntamientos en la mayor parte del país. Además habrá nuevos partidos políticos. Con certeza se padecerá la falta de honor a las reglas del juego.

En la modernidad el microscopio epistemológico y cultural buscó denodadamente al sujeto, la constitución del ser humano, eje, principio y fin, alma, corazón…, de todo, humanos y naturaleza; una preocupación sin límites sobre ¿qué es el ser? En Aguascalientes en medio de un ambiente de “Progreso para todos”, que diseñaron sin recato moral en plena muerte del sujeto, no se dieron cuenta que el conocimiento se separó de los seres humanos, la verdad se atomizó en verdades y posverdades, su desvelamiento se mostró día a día y a toda hora, los creativos de ese “progreso” no se propusieron saber ¿cómo conocer al ser? Este mísero detalle provocó un puente entre los impulsos, políticas públicas del gobierno y una incomprensión popular, resultó intransitable. No se integró pueblo y uso de tecnologías; a cambio con sentido posmoderno se demandó y defendió la diferencia mujer-hombre, paridades, género, lenguaje sexista… una gramática novedosa se subió a la escena, los criterios de antaño no pudieron con los criterios de hogaño. Las campañas políticas ignoraron la realidad.

El cuerpo no se comporta ni se explica como un objeto aislado, entraña un circuito de mente y contexto, con ello, salud, dietas, medicinas alternativas (muchas charlatanería de alto pedigrí), lo que conecta la enfermedad con la individualidad, cada quien atiende el lenguaje de sus enfermedades. La falta de equilibrio político demanda un atinado liderazgo que medie entre costumbres y carácter. Las campañas no atiende este tema, que por cierto merece las más altas audiencias televisivas, radiofónicas, revistas especializadas, incluso en otros temas pero que contiene un capítulo sobre la nueva gramática de la enfermedad.

En el tema de la educación, más allá de la acción del SNTE y la CENTE, cuyo pleito con las autoridades impidió que se dieran cuenta del cambio de modelo educativo requerido, el educador dejó de ser el centro, los educandos adquieren un papel activo, crítico, emocional, una maleabilidad educativa entró al acontecimiento, traspasamos del yo al nosotros, se transcendió “el aprender a aprender”, hacia aprender a ser y a compartir, el autoritarismo ha pasado a mejor vida de manera gradual, la negociación la búsqueda de consensos se colocó en la marquesina de la vida social. La lucha por el poder público dejó sin percibir los padecimientos de la educación y la enuncian como el tema de educación, a secas, el diálogo se subsume y se privilegió en 2018 por la opción de un sistema autoritario que ahoga hoy a las instituciones y dificulta las acciones de la sociedad civil. No han percibido las redes sociales como nuevas plataformas de hacer política. No es difícil, la propuesta ideal es la descentralización y el impulso a las acciones ciudadanas, la creación de una ciudadanía adecuada las nuevas realidades comunicacionales e intelectuales, morales y éticas.

Las economías locales se encuentran en la ruptura de límites terrenos para incorporarse a un universo más amplio, el mundo. Con ello el apoyo de otras experiencias promueven la iniciativa y creatividad de nuevas actividades económicas, el emprender adquiere nuevas realidades demanda nuevas formas políticas de atender el desarrollo de la economía. El capital impulsa nuevos estilos de vida y de consumo con subrayado sentido individual, el desarrollo personal. La masculinización de lo femenino y la feminización de lo masculino marcan un nuevo aparador comercial. La tecnología protagoniza la esencia del progreso de transformación humanista que posibiliten una nueva convivencia.  Una vez más las formas posmodernas pasan inadvertidas para los políticos, las propuestas económicas se centran en los errores de antaño para suavizar la falta ideas disruptivas y ahorcar las economías de emprendedores efectivos que merezcan el apoyo de políticas públicas y no trato de disidentes. El debate, los conversatorios en campañas, muestran anorexia a los problemas más sentidos de la sociedad.

Uno de los temas ausentes de las campañas electorales son los valores en todos sentidos, mucho más distantes están las virtudes. La pregunta es obligada cómo administrar el mundo que hemos dañado seriamente, cómo trabajar en acciones comunitarias efectivas. El impulso de nuevas culturas en consecuencia nuevas costumbres, nuevas formas de lenguaje, nuevos comportamientos flexibles a veces consideradas ofensivas con las formas de antaño, es la gran avenida por donde transita las nuevas personas que conviven de manera adecuada pensamiento con emociones. La relación familiar y las relaciones amorosas tienen libertades que fueron sancionadas en el pretérito, tanto en tiempo como en espacio. Gobernar tiene un primer capítulo: comprometerse en la búsqueda del voto.