Opinión: Pastor, ¿se puede rescatar al movimiento evangélico?

Nicholas Kristof
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Fotografía proporcionada por el Museo Metropolitano de Arte que muestra "La adoración de los pastores" de Ortolano, 1527. (Ortolano vía el Museo Metropolitano de Arte vía The New York Times)
Fotografía proporcionada por el Museo Metropolitano de Arte que muestra "La adoración de los pastores" de Ortolano, 1527. (Ortolano vía el Museo Metropolitano de Arte vía The New York Times)

Opinión: Pastor, ¿se puede rescatar al movimiento evangélico?

Bienvenidos a lo más reciente dentro de mis esporádicas conversaciones sobre cristianismo. Esta es mi entrevista con Jim Wallis, un pastor cristiano evangélico, escritor y activista por la justicia social.

KRISTOF: ¡Feliz Navidad, Jim! Tú eres un cristiano evangélico, pero progresista. Así que, literalmente, ¿cuál es tu postura acerca de la Navidad para ti? ¿Crees que Jesús fue hijo de una virgen de Belén?

WALLIS: “Mi postura acerca de la Navidad” está definida en la famosa oración de la madre de Jesús, el Magnificat de María: “Él ha derribado del trono a los poderosos y enaltecido a los humildes; a los hambrientos los colmó de bienes y a los ricos los despidió vacíos”, lo que significa que la llegada de Jesús tiene como objetivo darle un vuelco al mundo. La fuerza de la narrativa de Belén consiste en que la posada no tenía hospedaje para María y José y en que los humildes pastores fueron los primeros testigos del nuevo bebé como una esperanza para el mundo nacida en un pesebre con unos padres sin hogar. Este no es el mesías victorioso que muchos estaban deseando, sino alguien de los más desfavorecidos de la sociedad en un momento de inestabilidad política y enorme desigualdad, similar a lo que estamos viviendo ahora.

KRISTOF: ¿Qué sucede con el movimiento evangélico moderno? A lo largo de la historia, los evangélicos han sido personas como William Wilberforce, quien luchó para abolir la esclavitud. En fechas más recientes, Jimmy Carter era uno de ellos. Pero en la actualidad, la gran inspiración de muchos evangélicos ha sido un político mujeriego que, en la frontera, separa a los niños de sus padres.

WALLIS: La palabra “evangelio” viene de la promesa inicial de Jesús de traer “buenas nuevas” a los pobres y liberar a los oprimidos. Los evangélicos de Trump han invertido el mensaje de Jesús. Eso se llama herejía. Y, en Estados Unidos, esto ha generado una fusión tóxica entre los evangélicos blancos y el Partido Republicano. Hemos visto la conversión de muchos evangélicos blancos al culto narcisista y nacionalista de Trump, donde la palabra clave de la frase “evangélico blanco” no es “evangélico”, sino “blanco”.

KRISTOF: Hay algo que me causa problemas. He visto evangélicos conservadores realizar labores heroicas, como el trabajo de Chuck Colson en las cárceles y el liderazgo de George W. Bush en el combate al sida en África que salvó 20 millones de vidas. Pero una parte de la inmoralidad más flagrante que he visto en mi vida fue cuando evangélicos como Jerry Falwell y Pat Robertson se burlaron del sida y se negaron a luchar contra esta enfermedad porque estaba matando a las personas homosexuales. ¿Cómo entendemos una fe que puede hacer tanto bien y tanto mal?

WALLIS: Los líderes religiosos de derecha que mencionaste secuestraron la palabra “evangélico”. El resultado fue que el movimiento evangélico ha destruido el “evangelio”. Lo peor es cuando lo “evangélico” se aparta del amor profundo de Jesús y se convierte en una fe partidista cargada de odio.

KRISTOF: ¿Piensas renunciar al término “evangélico” porque tiene demasiada carga?

WALLIS: Entiendo por qué muchas personas han adoptado lo “posevangélico” o “anexo a lo evangélico” cuando el término original ha sido tan manchado por la política de derecha y la hipocresía. Muchos de nosotros nos autodenominamos “seguidores de Jesús” que desean retomar la definición original de un mensaje de buenas nuevas para los pobres. Y, en definitiva, creemos que cualquier mensaje que no sea de buenas nuevas para los pobres sencillamente no es el mensaje de Jesucristo.

KRISTOF: Hemos estado censurando la intolerancia religiosa, pero me temo que muchos liberales tenemos un problema con la intolerancia antirreligiosa. Alguna vez, George Yancey, un sociólogo negro, me dijo: “Fuera de los círculos académicos, enfrentaba más problemas como negro. Pero dentro de la academia, enfrento más problemas como cristiano, y no se compara”. ¿Hay algo que no entienden los liberales acerca de la fe?

WALLIS: Toda mi vida he estado combatiendo a los “fundamentalistas religiosos”. Pero, ¿también existen los “fundamentalistas antirreligiosos”? Yo diría que sí y que pueden ser tan irracionales, ideológicos e intolerantes como los religiosos.

KRISTOF: Fundaste una revista y el movimiento Sojourners, que sostiene que los cristianos deben presionar mucho más para alcanzar la justicia racial. Tengo curiosidad por saber si crees que Jesús fue una persona de color.

WALLIS: Desde luego que, debido al lugar y al momento en que nació, sí fue una persona de color. Los Jesús blancos y de ojos azules solo existen en las iglesias estadounidenses. Y los asuntos como el derecho al voto, la represión y la intimidación o la vigilancia policial racial no solo son políticas, sino ataques directos a la “imago dei”, la imagen creada de Dios en cada uno de nosotros, de la cual nos vuelve a recordar el niño Jesús.

KRISTOF: Pero si la fe impulsa tu trabajo en favor de los pobres, ¿por qué parece que las mismas Escrituras llevan a otros a recortar el financiamiento para la gente que no tiene casa?

WALLIS: ¡Porque no están leyendo esas Escrituras de más de 2000 versículos en la Biblia acerca de los pobres y los oprimidos! Esos evangélicos blancos han eliminado todos esos textos y su Biblia está llena de huecos.

KRISTOF: Para muchos evangélicos, el tema político fundamental es el aborto, al cual Jesús nunca se refiere de manera directa. ¿Cuál es tu postura al respecto?

WALLIS: La derecha usa el aborto para distraer a la gente de todos los demás temas que implicarían una ética coherente dondequiera que se vean afectadas la vida y la dignidad humanas. Todos los que participan en la polarización “provida” y “proelección” deberían tener como objetivo reducir la cantidad de embarazos no deseados y de abortos… y existen políticas claras para hacerlo, sobre todo en apoyo a las mujeres de bajos recursos.

KRISTOF: Una última pregunta que he planteado a otras personas en esta serie de preguntas y respuestas. Yo me considero cristiano, porque me gustan las enseñanzas de Jesús, pero tengo mis dudas sobre el nacimiento virginal, la resurrección y otros milagros, y parece complicado ser un cristiano que cuestiona la resurrección. Así que, ¿soy cristiano?

WALLIS: Eso no puedo contestarlo yo, sino tú. Seguir a Jesús es la parte esencial de ser su discípulo, lo cual implica tener una relación personal con él, quien no fue solo un niño explorador galileo. Hay quienes han dicho que lo contrario de la fe no es la duda, sino la certeza. Y yo diría que la fe puede llevar a una reflexión más profunda o a una certeza asequible; yo prefiero la primera. Nuestra comprensión limitada de los misterios más grandes del mundo es menos importante para mí que lo que pueda transformar nuestra vida y el mundo. Uno de mis maestros, Desmond Tutu, necesitaba una verdadera resurrección que lo mantuviera en la lucha de Sudáfrica y ahora yo la necesito cuando luchamos por una verdadera democracia multirracial basada en el reclamo de Martin Luther King júnior y John Lewis: una comunidad de amor.


Un reconocimiento a mis lectores por sus donaciones de, hasta ahora, más de 6,4 millones de dólares en respuesta a mi agenda anual para la entrega de regalos navideños. Las donaciones de solo 30 dólares al año apoyan a las organizaciones sin fines de lucro que ayudan a que las niñas africanas asistan a la escuela; a curar la ceguera en Asia y África por montos similares, y a ayudar a los estudiantes estadounidenses de escasos recursos a terminar su bachillerato y asistir a la universidad. Más de mil lectores también han trabajado como voluntarios en dos organizaciones que ayudan a los niños estadounidenses. ¡Únete en KristofImpact.org!

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This article originally appeared in The New York Times.

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