Opinión: La lucha por el derecho al aborto en México no ha terminado

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EL FALLO DE LA SUPREMA CORTE DE JUSTICIA DE MÉXICO SE PRODUJO TRAS AÑOS DE ACTIVISMO FEMINISTA.

Cuando crecí en los años noventa en un hogar católico a las afueras de la capital de México, Ciudad de México, aprendí de pequeña que el aborto era impensable. Cuando llegué a la adolescencia, la única representación que había visto del aborto en la cultura pop fue en la película "El crimen del padre Amaro". En la película, el sacerdote embaraza a una joven y la lleva a una clínica insalubre e ilegal. El aborto sale mal; ella muere. El mensaje se transmite: estaba segura de que abortar era sinónimo de muerte.

Este mes, México recibió un nuevo mensaje. El 7 de septiembre los magistrados de la Suprema Corte de Justicia de la Nación decidieron por unanimidad que es inconstitucional penalizar el aborto. Después, la corte declaró, de manera inequívoca, que nuestra Constitución garantiza el derecho a elegir. Ninguna mujer o persona Mexicana con la capacidad de quedar embarazada deberá ser procesada por ejercer sus derechos.

Aun cuando las feministas de todo el país celebran esta decisión, también debemos reconocer el mérito a quien se lo merece. Durante más de 29 años, las feministas se han organizado en grupos sin fines de lucro como GIRE (donde trabajo), Fondo María y Balance. Las mujeres han tomado las calles una y otra vez en toda Latinoamérica para exigir que nuestros gobiernos garanticen nuestros derechos.

Los movimientos de base han transformado el discurso y han hecho que cada vez más mexicanos vean que necesitamos educación sexual para descubrir, anticonceptivos para disfrutar, aborto legal para decidir. El movimiento feminista lleva años insistiendo en que el aborto involucra y afecta a todas las mujeres, sin importar su condición social.

Cuando dejé mi estado natal, Puebla, en 2010 para asistir a la Facultad de Derecho en Ciudad de México, me enteré de que los abortos durante el primer trimestre de gestación se hicieron legales en la capital de nuestro país en 2007. De la mano de mis profesoras feministas de derecho, mis compañeras y yo aprendimos, muchas veces por primera vez, sobre el derecho a decidir, un derecho que otorga nuestra Constitución.

Después de que Ciudad de México abrió la puerta a la legalización, los estados le siguieron poco a poco. Primero fue Oaxaca en 2019 y este año Hidalgo y Veracruz se sumaron a lo que las feministas llaman la Marea Verde. Pero México es una federación, conformada por estados. Eso significa que tus derechos dependen del lugar donde te encuentres, un sistema legal muy similar al de Estados Unidos.

Este mes, la Suprema Corte de Justicia de la Nación ofreció una esperanza a todas las mujeres y niñas de nuestro país. Los magistrados dijeron lo que desde hace tiempo intuían las activistas feministas: que alguien que aún no ha nacido no tiene la misma protección que alguien que ya está vivo.

El tribunal declaró que las mujeres y las personas no binarias no deben ser procesadas penalmente por abortar. Sin embargo, la decisión no se traduce en una despenalización inmediata del aborto en todos los estados, ya que el aborto sigue siendo un delito tipificado en 28 códigos penales locales. El fallo significa que ningún juez podrá enviar a la cárcel o sancionar a las mujeres o personas no binarias que ejerzan su derecho a decidir la interrupción del embarazo. En otras palabras, en la práctica, todavía se puede llevar a una mujer ante un juez y exponerla ante la comunidad, pero no se le impondría una pena de cárcel.

La historia de nuestros derechos en México todavía es incipiente. No ser enviada a la cárcel no significa que el aborto sea accesible para todas. Las mujeres que viven fuera de Ciudad de México, Oaxaca, Veracruz o Hidalgo (las zonas donde el derecho al aborto ha avanzado más) todavía tienen que viajar para abortar. Esta restricción afecta de manera desproporcionada a las personas más vulnerables en lo económico. Y en México, esa es una restricción enorme. En mi país, decimos que la pobreza tiene rostro de mujer; de 65,5 millones de mujeres, 50 millones se encuentran en situación de pobreza o en riesgo de penuria económica o social.

Las activistas feministas deberían seguir exigiendo a sus representantes locales que trabajen para reformar los códigos penales y eliminar los artículos que consideran al aborto voluntario como un delito. Esto no es solo pertinente en el terreno jurídico: es imperativo a fin de comenzar a erradicar el estigma social que todavía rodea a quienes deciden practicarse un aborto.

En México, durante mucho tiempo, el aborto ha estado enmarcado en el contexto de la vergüenza, tal como lo aprendí por primera vez del Padre Amaro. Esto por fin está empezando a cambiar: las protestas de quienes se oponen al aborto se llevaron a cabo frente a las puertas de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Pero la oración y la protesta no parecieron tener ningún efecto en los argumentos de los magistrados.

En este momento, es fundamental que los medios de comunicación mexicanos y la cultura pop muestren el aborto como lo que es: un derecho y una elección. Escribo esto pensando en todas las niñas que, como yo, crecieron equiparando el aborto con la muerte o la cárcel. Gracias a los jueces mexicanos, esta idea puede empezar a desaparecer. Todavía tenemos que seguir luchando para garantizar que el aborto sea un procedimiento médico seguro, legal, accesible y gratuito.

En Chile, el colectivo de arte escénico feminista Las Tesis creó un himno feminista que denuncia la violencia contra las mujeres y que se ha convertido en un tema de lucha por la legalización del aborto. El canto se extendió con rapidez por toda Latinoamérica. En la canción “Un violador en tu camino”, Las Tesis reprendían a quienes nos juzgan por haber nacido mujeres. El grupo interpretó por primera vez este himno en Santiago en 2019 y pronto fue cantado en todo el mundo, incluidas cientos de miles de personas en Ciudad de México. Días antes de que la Suprema Corte de Justicia de la Nación emitiera este fallo, las mujeres mexicanas de todo el país mencionaron esta canción en Twitter.

La Suprema Corte de Justicia de la Nación y nuestros magistrados han enviado una señal a toda la región latinoamericana, donde las mujeres siguen enfrentando obstáculos para tener un aborto seguro. Desde Argentina hasta México, la marea verde sigue luchando por nuestros derechos.

Este artículo apareció originalmente en The New York Times.

© 2021 The New York Times Company

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