OPINIÓN: Los latinos y la oportunidad de las elecciones de medio término

John Gibbins  U-T A poll worker peeled off stickers to hand out to voters showing at a San Diego polling station on Election Day in 2018.
Por primera vez los hispanos o latinos, grupo en el cual los votantes de origen mexicano son la mayoría, serán la primera minoría electoral después de los votantes blancos. (John Gibbins/San Diego Union-Tribune)

El próximo 8 de noviembre tendrán lugar en Estados Unidos las llamadas elecciones de medio término, nombre que heredan por desarrollarse a la mitad del mandato presidencial. Además de cuestiones locales, en esta ocasión mucho está en juego. 35 senadores, la totalidad de la Cámara de Representantes y 39 gobernadores. Según los especialistas, no en todos los casos la competencia entre los candidatos es cerrada. Por ejemplo, entre los senadores, de las 35 elecciones solo hay 10 en verdadera duda y queda claro que el partido que gane 6 de esas 10 obtendrá o preservará la mayoría en el Senado.

Por primera vez los hispanos o latinos, grupo en el cual los votantes de origen mexicano son la mayoría, serán la primera minoría electoral después de los votantes blancos que siguen siendo mayoría y por encima de los afroamericanos. Entre 2018 y 2022 fue el grupo que más creció con casi cinco millones de nuevos votantes en su gran mayoría, hijos de inmigrantes mexicanos, que contrastan con los 700 mil afroamericanos o incluso el millón de asiáticos.

Ese enorme potencial electoral no se ve reflejado en la incorporación de lo que podríamos llamar una agenda hispana. Incluso la apuesta de los demócratas en estas elecciones en torno a la legalización del aborto, siendo importante, no es para los latinos el asunto más relevante.

Desde hace varias elecciones presidenciales se espera que el voto latino sea decisivo y que por fin el tigre despierte y revele toda su fuerza. Desafortunadamente, no ha pasado y aunque es crecientemente importante, no tiene el peso que debería. Representando un número mayor de votantes que los afroamericanos, se esperaría que su agenda tuviera más relevancia y no es así.

Las elecciones de medio término representan una mejor oportunidad para los latinos porque sus impactos son más locales. Efectivamente, la concentración de los latinos en algunos estados, aunada al sistema electoral, provoca que su peso en las elecciones presidenciales no sea tan importante. Me explico. Por ejemplo, en California en donde la presencia hispana es muy fuerte, para efectos de la elección presidencial, ganar el estado por un voto o por millones es lo mismo y el voto de los blancos sería más que suficiente, convirtiendo al voto latino en útil, pero no necesario.

En las elecciones locales no es así y los latinos pueden con su voto definir posiciones en temas que les interesan en la Cámara de Representantes, el Senado o incluso gubernaturas. No necesariamente para que gane un latino, ni siquiera hay suficientes candidatos, sino para que gane quien gane, posicione y atienda las preocupaciones de los hispanos.

En 2022 podrían participar casi 35 millones de votantes hispanos, significando el 14% del total de los votantes, superando por dos millones a los afroamericanos y por más de 20 a los asiáticos. Un enorme potencial.

Precisamente porque las elecciones del 8 de noviembre tienen una dimensión local, nuestra participación en esas elecciones es vital. En California y Texas con 8.3 y 6.2 millones de votantes respectivamente, uno de cada tres votos sería hispano y en Nuevo México uno de cada dos votos sería aportado por los latinos.

En esos estados cuando se dice latino esencialmente se dice de origen mexicano. Ahí, las políticas, programas y acciones públicas, deben tener como población de destino a esa comunidad ¿Por qué entonces no es el caso, particularmente en Texas?

En esos estados, los senadores y representantes deberían llevar a Washington los intereses y preocupaciones de los hispanos y muy particularmente de la comunidad de origen mexicano y sus gobernadores deberían atenderlos prioritariamente.

No se trata de votar demócrata o republicano. Se trata de que la agenda latina sea prioritaria en cuanto a mejores empleos, acceso a servicios de educación y salud y ¿por qué no?, a una reforma migratoria que tanto han prometido y que regularice a los familiares y amigos.

Por algún lugar hay que empezar y ese lugar no será la elección presidencial. A eso se puede llegar, pero hay que partir de lo local y este 8 de noviembre tenemos una muy buena oportunidad.

¡Hay que votar!

* Jorge Santibáñez es presidente de Mexa Institute

TW: @mexainstitute

Este artículo fue publicado por primera vez en Los Angeles Times en Español.