Opinión: La lactancia sigue siendo un acto revolucionario

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 (Sofía Zermoglio)
(Sofía Zermoglio)

Amamantar es un acto de amor que puede ser muy complicado, e incluso en el 2022, puede llegar a ser “revolucionario”. Más allá de los sentimientos involucrados en cada mujer que se convierte en madre, y decide o no amantar a su hijo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la lactancia natural exclusiva durante los seis primeros meses de vida, por sus numerosos beneficios, tanto para la salud del bebé (como un menor riesgo de infecciones y alergias) como de la madre, y en combinación con otros alimentos hasta los dos años. Pero los expertos afirman que el vínculo de apego se forja igual con o sin pecho.

El objetivo, en las primeras horas del bebé, es ayudar a la madre decida lo que decida. Al menos, en teoría, porque los sentimientos de las madres, especialmente las primerizas, siguen siendo complejos. Hay más información y más apoyo, pero muchas mujeres siguen sintiendo la lactancia como un examen y se sienten culpables cuando no la aprueban con una calificación.

Las que hemos pasado por la experiencia, sabemos que a veces lastima, a veces nos hace llorar de frustración, otras tantas de dolor, pero también da satisfacción. Es como la vida misma. Pero como todo pasa, lo malo queda atrás, las tormentas se superan, cuando ya no hay recuerdos de los inconvenientes, de las complicaciones y el dolor no es parte del recuerdo, aparecen las alegrías y somos capaces de ver los logros que nos traen satisfacciones.

Hablemos de vínculos, de conexión

De ese amor de madres que todo lo puede. Dar “teta” a demanda no solamente ayuda a nuestros/as hijos/as a crecer fuertes y sanos. Nos ayuda a construir una unión, un lazo invisible desde el primer segundo de vida hasta la eternidad. Esos invaluables momentos en silencio en los que la madre y su bebé aprenden a conocerse, a entender ese maravilloso lenguaje de amor a través de las miradas, del reconocimiento, de la confianza, son beneficios que empiezan en esos primeros pequeños encuentros y acompañan toda la vida. Ellos rodeados de los brazos en los que siempre todo va a estar bien. Refugio. En ningún otro lugar podremos estar más a salvo que en los brazos de una madre llena de amor. Beneficios que aparentan ser momentáneos pero que se perpetúan en el tiempo. Porque es un tiempo que vale oro. Porque es una oportunidad que tenemos como mujeres, única.

Muchas mujeres no reciben una información adecuada o no tienen apoyo en su entorno. Y aunque se ha avanzado mucho en el tema, aún falta cultura de la lactancia. Y es cierto que también hay mujeres que se sienten presionadas. La realidad es que a las madres nos critican por todo: por lo que hacemos y por lo que no. Nuestra situación no es fácil, decidamos lo que decidamos. Dar el pecho obligada es algo terrible, pero tener que dejar de dar el pecho a tu bebé al cabo de las 16 semanas para volver a trabajar es igual de terrible o más. No puedes sacarte leche en el trabajo, por más que las condiciones para las madres hayan mejorado. Pero lo cierto es que se mezclan tantas emociones en la maternidad que es muy delicado tomar partido por una u otra decisión.

El apego no se hace solo con la teta; se hace estando pendiente del niño. Si una mujer decide no dar de mamar, nadie debería cuestionar su decisión, ni hacerla sentir mala madre.

Pero lo contradictorio de estar pensando en que la que tiene absoluta posibilidad de decidir la forma de alimentar a un recién nacido es el hecho la madre, es que, de amantarlo es pedirle que lo haga a solas.

¿Qué significa esto? Amamantar sí, pero en casa. En una sociedad en la que se habla de los beneficios de esta práctica, tanto para el pequeño como para la madre, sigue habiendo una actitud de cierta hipocresía sobre ella: hay mucha gente que se siente incómoda, incluso indignada, cuando una mujer da de mamar en un lugar público. Consideran que es algo que debe restringirse al ámbito privado, lo cual equivale a recluir a las madres y a sus bebés. Todavía hoy, la imagen de una mujer amamantando a su bebé en lugares públicos tiende a convertirse en una imagen viral y revolucionaria. Aún hoy escuchamos de casos de mujeres a los que se le pide que se retiren de un establecimiento o le piden que se cubra para alimentar a su hijo. Los senos están asociados a lo sexual. En la actualidad se habla más del valor estético de los pechos, que de su función como fuente de alimento.

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