Opinión: Los hombres califican sus propias investigaciones como 'excelentes'

Anupam B. Jena, Marc Lerchenmueller and Olav Sorenson

LAS MUJERES LO HACEN CON MUCHA MENOR FRECUENCIA. Y NO SE DEBE A QUE SU TRABAJO NO SEA IGUAL DE BUENO.

A las mujeres tienen poca representación en los niveles más altos de la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas. Solo uno de cuatro profesores de tiempo completo en las instituciones estadounidenses dedicadas a la investigación es mujer, a pesar del hecho de que la misma cantidad de hombres y mujeres obtienen grados doctorales en ciencias cada año. En las ciencias biológicas, es menos probable que las mujeres reciban una beca de financiamiento importante o que sean ascendidas como profesoras de tiempo completo —y se les paga menos incluso cuando generan la misma cantidad de producción académica que los hombres.

Hemos identificado otro componente de la desigualdad de género en la ciencia del que se habla en menor medida: los hombres son mucho más propensos que las mujeres a alabar su propia investigación y enfatizar su importancia.

En un estudio publicado en British Medical Journal, analizamos los títulos y sumarios de más de seis millones de artículos de ciencias biológicas. Sospechábamos que los equipos científicos liderados por hombres enmarcarían los hallazgos de su investigación de manera más halagüeña, al usar términos como “nuevo”, “excelente” y “único” para describir sus resultados.

En efecto, lo hacen. En las revistas científicas más citadas, los equipos científicos encabezados por hombres fueron hasta un 21 por ciento más propensos, que los liderados por mujeres que publicaban estudios comparables, a usar adjetivos positivos para describir los hallazgos de sus investigaciones.

Eso es importante. Los científicos usan títulos y sumarios para analizar artículos con el fin de decidir qué leer. La presentación positiva de los hallazgos de investigación por parte de los científicos varones podría atraer más atención de otros miembros de la comunidad científica. Por supuesto, encontramos que el uso más generalizado del enfoque positivo por parte de los equipos liderados por hombres estaba vinculado a que los citaran más a menudo.

Ya que citar investigaciones científicas a menudo sirve como una medición clave en las decisiones de contratación, promoción, pago y financiamiento, estas diferencias de autopromoción también pueden traducirse en desigualdad de género en muchos niveles.

Nuestro análisis tomó en cuenta varios factores que podrían justificar, de manera razonable, el enfoque positivo que los científicos varones les dan a los hallazgos de sus investigaciones. Por ejemplo, si estos realizaron investigaciones de manera desproporcionada en áreas científicas más nuevas, el uso más frecuente de términos positivos para describir su trabajo quizá tenga sentido.

No obstante, no encontramos evidencia de que el uso de ese enfoque por parte de los científicos varones se debiera a que su ciencia es más novedosa o innovadora.

Es bien sabido que los hombres y las mujeres usan el lenguaje de manera diferente. Algunos estudios sobre la población en general indican que los hombres usan un lenguaje más asertivo y las mujeres uno más tentativo cuando se comunican.

Estudios sobre las ciencias han llegado a conclusiones similares. Un análisis textual de aproximadamente 7000 propuestas de becas de investigación dirigidas a la Fundación Bill y Melinda Gates reveló que a pesar de que los revisores de las solicitudes de beca desconocían la identidad del solicitante, las mujeres recibieron calificaciones más bajas. La brecha podría ser explicada por completo con base en las diferencias de género en la manera en que los solicitantes enmarcaronn su investigación.

Todavía hay preguntas sin responder: ¿las mujeres eligen abstenerse de presentar sus investigaciones de maneras más positivas, o son sujetas a estándares diferentes por los revisores y editores que gobiernan el proceso científico de revisión arbitrada? Por supuesto, nuestro estudio no puede determinar cuál es la cantidad idónea de elogios que se le debe dar a una investigación. Sin embargo, sí plantea cuestionamientos sobre los que quizá deba reflexionar la comunidad científica,tanto hombres como mujeres.

En la mayoría de las profesiones, la manera en que cada individuo “se vende” a sí mismo es un factor para avanzar. Aunque nos enfocamos en científicos, nuestros hallazgos arrojan nueva luz sobre cómo los hombres y las mujeres se atribuyen logros, científicos o de otro tipo, y cómo esas diferencias podrían combinarse con otras formas de desigualdad de género para influir en sus resultados profesionales.

This article originally appeared in The New York Times.

© 2019 The New York Times Company