Opinión: Qué hacer frente a un mal diagnóstico

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 (Laura Barroetaveña)
(Laura Barroetaveña)

¿Recibiste, o alguien que quieres, recibió un diagnóstico de esos que paralizan?

A veces es lógico y angustiante pensar en “cáncer” es como un boleto directo al más allá.

Pero una vez que empezamos a digerir la idea y de a poco nos vamos haciendo cargo de lo que significa, podemos darnos cuenta que los avances médicos y tecnológicos pueden permitirnos sanar, o que el tiempo que nos quede, sea de calidad.

No hay nadie sobre esta tierra, sin importar raza, ni color, cantidad de divisas acumuladas en el banco (o abajo del colchón), todos, absolutamente todos tendremos el mismo destino. Lo importante es tener calidad de vida para poder marcharnos con la mayor dignidad posible.

Voy a dejarles cuatro reflexiones que recomiendo tener en cuenta:

1- Busca una segunda opinión. Como paciente debes estar al tanto de todas las alternativas y opciones. No siempre la primera opinión es la correcta, es bueno tener otras perspectivas. Es una oportunidad de ganar en conocimientos y variantes. Asegurarnos que ese primer diagnostico es preciso nos permitirá también conocer los requerimientos nutricionales, el plan de acción, un mejor manejo de la enfermedad, entendimiento de los efectos secundarios de la enfermedad y del tratamiento, además de la importancia de una guía para los familiares durante el tratamiento.

2- Encontrar los profesionales correctos. Alguien que nos hable con la verdad. Con claridad. Que se tome el tiempo para explicarnos pero que a la vez tenga la empatía para escuchar. Porque detrás de cada diagnostico hay un ser humano y es muy importante que el profesional al que vas a ponerle tu futuro en sus manos, tenga empatía.

3-Saber qué preguntas hacer. Eso significa, que antes de ir a la consulta, cuando tenemos la cabeza llena de preguntas y cuestionamientos, seamos capaces de sentarnos con lápiz y papel en mano y hacer esa interminable lista, que seguramente no vayas a encontrar respuestas exactas, pero al menos lograr acercarnos a la naturaleza de lo que nos pasa. Porque, es muy importante que las preguntas, se las podamos hacer a la cara a un ser humano. Lo que quiero decir es que no debemos, bajo ninguna circunstancia ir al internet en busca de respuestas.

y por último pero no menos importante…

4- Mantenerse fuertes y positivos (de espíritu). El cuerpo de un paciente con cáncer no sólo se está enfrentando a una enfermedad, sino que está encontrando, cara a cara con los miedos más viscerales. Si estás en tratamiento, debes estar sintiendo efectos secundarios potencialmente difíciles de atravesar. Cuanto más fuerte, cuánto más preparados física y psicológicamente te mantengas durante el tratamiento, vas a poder hacerle frente a los bajones tanto emocionales como físicos.

Porque esa “lucha” corporal, también mental y anímica. Es ponernos a prueba desde todos los puntos de vista imaginables.

Sí, las enfermedades se pueden sobrellevar, atravesar e incluso con el tiempo festejar el haberlo superado.

Recuerda: Saber es poder. Cuánto más sepas sobre lo que está atravesando tu cuerpo, mejores herramientas tendrán en tus manos para atravesar el momento.

Las fuerzas naturales que se encuentran dentro de nosotros son las que verdaderamente curan las enfermedades.

Hipócrates.

Salir adelante es una gran combinación de:

-Quimioterapia adecuada o radiación, tal vez se puede tener la alternativa de una cirugía. La seguridad de confiar en los especialistas.

-Buscar ayuda para un buen manejo del dolor. Pasar dolor nunca es una alternativa. El dolor provoca una respuesta de estrés que a su vez puede desencadenar numerosas respuestas fisiológicas en el organismo, por lo tanto, atravesar un momento doloroso con dolor, nunca es una buena idea.

-Terapia física y mental.

-Apoyo espiritual.

-Tal vez terapias alternativas como acupuntura, algún “health coach”, medicina natural (de la mano con la medicina tradicional, yo siempre elijo unir, no separarlas), un nutricionista. Todo suma. Todos suman.

-Meditar… cuando introducimos esta práctica ancestral en nuestra vida, podemos ver las diferencias a los días. Por eso, a MEDITAR y disminuir el estrés que este momento causa a todos los niveles. Meditar a diario es una herramienta poderosa para poder escucharnos, para prestarnos atención. Es un momento único reencuentro con uno mismo. Meditar es un despertar a la comunión con nuestro cuerpo y nuestro espíritu. Si no sabes meditar, elige en youtube una meditación guiada y comienza con eso. Los pequeños pasos hacen la diferencia.

-Perdonar y perdonarnos. En este momento no valen las culpas, los reproches. Aprender a buscar y entender que detrás de esta oscuridad llamada “enfermedad”, también hay luz. Cuando abres tu corazón, puedes llegar a ver las enseñanzas de vida que hay detrás de un momento como este. Nunca es un castigo. Sí tiene un lado lleno de luz. Es, cuando sabemos entenderlo, la posibilidad de una nueva oportunidad.

-Rodéate de personas positivas. Es un buen momento para alejar de ti todas aquellas que no te hacen sentir bien, sin conflictos, simplemente es una gran oportunidad para hacer una limpieza de energías.

Desde mi humilde experiencia te comparto un pequeño pensamiento que siempre que puedo hago público: tal vez el cuerpo se enferma pero nunca permitir que se enferme el alma.

Y este viaje, se transita siempre de la mano de los médicos, de los conocimientos de los profesionales de la salud; con el amor de los familiares y amigos, pero sobre todo con el respeto y el cuidado hacia uno mismo.

¡Salúd!

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