Opinión | Felipe Reynoso Jiménez

Ignacio Ruelas Olvera

(Para Laura Reynoso y Brianda Paredes)

Un exalcalde del Municipio capital de Aguascalientes (1975-1977) abandonó la vida compartida para acogerse al sueño eterno. Un personaje de mi época estudiantil, por ello lo puedo documentar. No puedo borrar los impactos de gobernar en ese tiempo lleno de necesidades, igual que ahora, pero con una realidad distinta, política comprometida, pero de verdad. Se formó en sus primeras letras en las escuelas de la ciudad, para luego como era normal, partir a buscar saber en la UNAM en donde se licenció como Abogado.

Aplicó sus conocimientos en el despacho de litigios particulares y de lo público desde la Secretaría General de Gobierno con el Gobernador Enrique Olivares. Como experto en cuestiones jurídicas aplicó la innovación y el discurso de los nuevos tiempos. Hoy hemos escuchado de “austeridad republicana”, lo que no es novedad, él la postuló en sus divisas de administración pública. En los años setenta del pasado siglo los H. Ayuntamientos solo tenía “la honorabilidad” como valor de primera instancia de los gobernados, los presupuestos cubrían pocos capítulos de la contabilidad gubernamental. Ni por valor presente, ni valor pasado, ni en valor real, los presupuestos asignados garantizaban el cumplimiento de las políticas públicas. De manera que se requería mucha imaginación, coherencia, sensibilidad, inconmensurable política para atender las necesidades de los aguascalentenses. Recuerdo de su administración municipal una suerte de revolución reivindicadora de infraestructura y servicios en colonias populares, los servicios públicos cerca de la gente, de ello hay prueba material y objetiva. Su liderazgo nunca dependió de gabinetes de imagen, ni de asesorías extranjeras, tampoco de asesores que le dijeran cómo vestir, cómo sonreír, cómo saludar… Sin esas herramientas, que hoy no sueltan los gobernantes, Felipe Reynoso puso en el espacio público una obra, criticada y con resistencias de adormilados, la Central de abastos, sin duda, la novedad se consolidó con la arquitectura, los materiales, los conocimientos, el atrevimiento. Además del magro presupuesto, el territorio con menos población ¡por supuesto!, pero las demarcaciones se gobiernan con sentido de futuro, pues el mañana los ilumina con las nuevas necesidades, y adelantarse es un ejercicio de política.

Un buen recuerdo de sanmarqueño es que fue de los pocos gobernantes que el Jardín de San Marcos, tan nombrado en los discurso, le dedicara acción y gerencia. Saltó las calles torcidas y los barrios tradicionales para contribuir con una ciudad que se modernizó en base a sus trazos urbanos con resistencia futura. La reforma municipal se da hasta avanzados los años ochenta con la reforma al artículo 115 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, confirió nuevas atribuciones y otras ya contenidas las consolidó, una normativa que empoderó a los municipios para superar los rezagos, las insuficiencias, desalentó los burocratismos atorrantes.

Felipe Reynoso anticipó los cambios, hizo política, atrajo inversiones, logró junto al Gobernador Olivares los recursos para sentar las bases de la modernidad, mejores niveles de progreso, bienestar, desarrollo del municipio. El carácter profesional que se prueba con los formatos políticos, jurídicos, administrativos, con que presentó una estructura participativa, con la colaboración de la ciudadanía. Su gobernación municipal creo una alameda para la realización de acciones públicas entre pueblo y gobierno, sin duda, una aportación abierta de opinión pública, cooperación vecinal, una agenda institucional con valor de responsabilidad pública.

Cada gobierno municipal lidia con problemas diversos e imprevisibles, la norma se limita cuando falta imaginación, se convierte en adversaria y por ello surgen las ocurrencias graciosas y festivas. Felipe Reynoso administró un presupuesto limitado de recursos públicos, con esa escases atendió múltiples requerimientos. Tengo la certeza que logró la gobernación esperada en el tiempo, lugar y modo de sus circunstancias, consolidó y posibilitó hacer frente a la diversidad de exigencias sociales de ese momento. Mostró capacidad para atender los sistemas legales e institucionales con aptitudes orientadas a la solución de problemas como parte del sistema de vida municipal.

Platón en “La República” (Politeia) desarrolla la idea sobre el rostro necesario para certificar el buen funcionamiento del Estado, una condición ineludible y suficiente de un buen gobernante, que sea filósofo, que accede al poder desde esa condición, de no ser así la adquiere en el ejercicio de gobernar, cuando el compromiso es con el Otro, hacer política como menester de la vida compartida. Nos habla del Poder Político; de la Filosofía; y el funcionamiento del Estado.

La generación de Abogados a la que perteneció Reynoso Jiménez se formó en los debates de la filosofía. Solo así se pude entender cómo hacer mucho con poquísimo presupuesto. Nos heredó una racionalidad mediante sus formas y sistemas de gobierno, sobre la naturaleza de la práctica de la administración municipal de una Ciudad-Estado, gobernó, explicó qué es gobernar, mediante actividades pensables y factibles, tanto para con quienes y para quien gobernó, los aguascalentenses.