Opinión | Elecciones presidenciales Estados Unidos 2020: particularidades y contexto

Gema N. Morales Martínez | @gemamoralesmar
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UNA DE LAS ELECCIONES PRESIDENCIALES más observadas en el mundo son las que tienen lugar en Estados Unidos, y es que sus resultados guardan un alto impacto en la economía y desarrollo de otras naciones.

En 2016 tuve la oportunidad de asistir a observar las elecciones presidenciales en Washington, D. C.; y me percaté de un sistema electoral distinto y complejo comparado con otros países, principalmente por ser un colegio electoral el que decide —de manera indirecta— y no el voto directo de cada persona. El colegio electoral está constituido por 538 electores y gana aquella candidatura presidencial que logre 270 más 1 votos. Dicho lo anterior, han sido cinco ocasiones en que no gana la candidatura más votada; como fue el caso de Hillary Clinton, quien a pesar de haber obtenido cerca de 3 millones de votos ciudadanos más a su favor, no ganó la elección presidencial.

Por otra parte, la democracia y la participación ciudadana en elecciones en Estados Unidos ha preservado una tendencia en decremento en los últimos años. No obstante, la elección de 2020 ha arrojado la participación total más amplia desde 1900, con 67 por ciento hasta el momento registrada.

En esta ocasión, Donald Trump contiende para el que sería su periodo de reelección presidencial en medio de un ambiente altamente polarizado, con duras críticas a su gestión durante la pandemia causada por el COVID-19, frente al candidato demócrata Joe Biden. Los acompañan en las candidaturas para la vicepresidencia, el actual vicepresidente republicano, Michael Pence, y la senadora demócrata Kamala Harris. Se eligen también la totalidad de los 435 miembros de la Cámara de Representantes, así como 35 miembros del Senado, además de diversos cargos locales, incluidas 11 gubernaturas.

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¿Qué particularidades ha traído consigo esta elección?

Derivado de la pandemia, alrededor de 100 millones de electores ejercieron su voto de manera anticipada, ya sea por correo postal o de manera presencial, arrojando un porcentaje aproximado del 60 por ciento en 2020, contra un 25 por ciento en 2016 en esta modalidad.

En esta elección, las encuestas de salida han registrado que los principales factores que influyen en la ciudadanía al momento de elegir por quién votar recaen en la economía, la desigualdad racial, la pandemia del coronavirus, la inseguridad y crímenes y, por último, las políticas de salud.

Por otra parte, la juventud juega un papel importante, ya que de acuerdo con la Fundación Internacional de Estudios Electorales (IFES por sus siglas en inglés), se estima que 15 millones de jóvenes cumplieron los 18 años de edad entre 2016 y 2020 en el citado país. Además de ello, alrededor de un 37 por ciento del electorado lo compone la generación Z y millennial, por lo que la juventud puede ser decisiva en el resultado final.

LUGARES PARA LAS MINORÍAS

Respecto al género, Estados Unidos no cuenta con cuota de paridad en su normatividad y, actualmente, las mujeres conforman únicamente el 23 y 26 por ciento en la Cámara de Representantes y en el Senado, respectivamente. Sin embargo, de ganar el partido demócrata, la actual senadora Kamala Harris sería la primera mujer en ejercer el cargo de vicepresidenta; además, de raíces afroamericanas y surasiáticas. Harris ha inyectado carisma, apertura y un sentido de empatía en la campaña presidencial de Biden, mostrando también estupendas habilidades en el debate, y tendría una valiosa oportunidad de ocupar la presidencia en 2024.

Esta elección también destaca por centrar en la agenda candidaturas que, por primera vez, logran representar un lugar para las minorías. Sarah McBride, joven demócrata de 30 años, resultó electa como la primera senadora estatal transgénero, con lo que envió un mensaje la noche de su triunfo: “Espero que esta noche demuestre a un niño LGBTQ que nuestra democracia es lo suficientemente grande también para él”.

Por su parte, con 25 años de edad, el republicano Madison Cawthorn se convierte en el congresista electo más joven en la historia moderna. Asimismo, la demócrata Cori Bush, activista y enfermera, es la primera mujer afroamericana en ser electa congresista por el estado de Missouri.

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Otro aspecto igualmente valioso a destacar es que Joe Biden se ha convertido en el candidato más votado en la historia, logrando hasta ahora más de 71 millones de votos. Al momento de escribir estas líneas, la ventaja es para la fórmula Biden-Harris y se vislumbra que así permanecerá. Además, cabe apuntar que han sido solo cuatro presidentes quienes no han ganado la reelección en los últimos 100 años, de ser el caso, Trump sería el quinto en no conseguirlo.

Respecto a las redes sociales y protestas derivados de los resultados que emergen, Facebook detectó mensajes preocupantes que llamaban a manifestaciones incitando a la violencia y cerró, el jueves 5 de noviembre, el grupo recientemente creado y que creció rápidamente con más de 300,000 integrantes, llamado “Stop the Steal”. De igual forma, diversos noticiarios decidieron cortar la transmisión del mensaje que daba el actual presidente Donald Trump, ya que se consideró que desinformaba al realizar afirmaciones falsas o sin sustento, al referirse a su triunfo e infiriendo que los demócratas han robado la elección.

La democracia en Estados Unidos, sumada a la polarización que guarda, el discurso racista y diversos mensajes de odio, requieren trabajar en una reconstrucción del tejido social y de valores democráticos de manera importante. Bien apuntaba la joven estudiante que lanzó la pregunta de cierre en el debate vicepresidencial: “Al ver las noticias, solo veo discusiones entre demócratas y republicanos, ciudadanos peleando con ciudadanos. Si nuestros líderes no se pueden llevar, ¿cómo se pueden llevar los ciudadanos bien?”.

Por último, esta elección también deja ver los retos que guarda su sistema electoral que, si bien incluye oportunamente diferentes formas de votar, no necesariamente resulta ganador quien elige la ciudadanía a través del voto popular, sostiene además reglas distintas entre estados y resultados que demoran considerablemente. Ninguna democracia es perfecta, pero sí es preponderante que esta se conserve y se implementen las mejoras que le permitan desarrollarse eficientemente. N

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Gema N. Morales Martínez es consultora en democracia, elecciones y participación ciudadana. Consejera Electoral 2014-2020. Secretaria de Investigación y Estudios Electorales AMCEE. Coordinadora de publicaciones sobre participación ciudadana, educación cívica, voto nulo, pueblos originarios y juventud. Los puntos de vista expresados en este artículo son responsabilidad de la autora.