Opinión: Los doctores y las enfermeras son la clave del empujoncito final hacia la vacunación

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LOS PROFESIONALES DE LA SALUD SON LA FUENTE MÁS CONFIABLE PARA OBTENER INFORMACIÓN SOBRE LA VACUNA CONTRA LA COVID-19.

Estados Unidos está en medio de un verano de celebración con el declive en los casos y las muertes por COVID-19. El alivio colectivo es muy merecido, pero partes del país siguen vulnerables ante los brotes debido a las tasas irregulares de vacunación entre estados e incluso condados.

El riesgo de sufrir olas y pérdidas de vidas en el futuro se puede prevenir casi por completo gracias a la disponibilidad de las vacunas. No obstante, hay razones para creer que el estancamiento de las vacunaciones provocará que la nación no llegue al objetivo que estableció el presidente Joe Biden de lograr la cobertura del 70 por ciento de los estadounidenses que cumplen con las condiciones para el 4 de julio. Y eso a pesar de que una abrumadora mayoría de las muertes por COVID-19 se ha dado entre personas no vacunadas.

Entonces, ¿qué sucede ahora? No hay ninguna razón para que Estados Unidos deba conformarse con tasas irregulares de vacunación y muertes que se pueden prevenir con facilidad. Hay formas de superar la baja demanda de las vacunas. Y todo empieza con los doctores y las enfermeras.

Veinte años de investigación sobre cómo persuadir a la gente para que se vacune muestran que los profesionales de la atención médica son la fuente más confiable para obtener información sobre las vacunas, incluso entre quienes se niegan a vacunarse. Los doctores y las enfermeras de la nación deben hablar con los pacientes sobre las vacunas contra la COVID-19 en cuanto tengan la oportunidad.

Esto tal vez sea evidente, pero, a pesar de todo, pocos profesionales de la salud han sido capacitados con las estrategias más eficaces para hablar con la gente sobre las vacunas.

Por ejemplo, los doctores y las enfermeras podrían suponer que, para persuadir a los pacientes, deben ofrecerles más información sobre las vacunas. Sin embargo, la investigación demuestra que a menudo la falta de conocimiento no es el problema principal. Mucha gente se rehúsa a ponerse las vacunas a causa de sus cosmovisiones, sus valores o la desconfianza en el sistema sanitario. Aunque las personas que al principio estaban indecisas sobre la vacunación tal vez necesitaban saber más para convencerse, en esta etapa hay una saturación de información.

Las estrategias como enmarcar la vacunación como la opción predeterminada —“Llegó la hora de que te vacunes” en comparación con “Tal vez deberías pensar en recibir la vacuna contra la COVID”— pueden ser eficaces. No le quita la autonomía a nadie, pero sigue sirviendo para dar un empujoncito verbal hacia la vacunación.

No obstante, ¿cómo puede saber la nación que sus doctores están usando estas estrategias? Debe haber un programa de educación médica continua —una herramienta que usan los médicos a fin de mantener actualizados sus conocimientos y habilidades de medicina, así como de conservar su licencia— para capacitarlos en técnicas efectivas de comunicación para la vacunación. Hace poco, lanzamos un programa de ese tipo en Yale.

Otra manera de garantizar que los profesionales de la salud les dediquen un tiempo suficiente a las conversaciones sobre las vacunas que a veces pueden ser desafiantes es que la consulta en torno a las vacunas sea reembolsable. En este momento, a los profesionales se les remunera si vacunan a su paciente; no se les bonifica si el paciente termina por rechazar la vacuna.

Sin embargo, los doctores no siempre saben si la conversación con los pacientes los convenció de vacunarse o no. Deberían recibir una remuneración tan solo por tener la conversación. Muchos otros países lo hacen. Por ejemplo, Australia hace poco instituyó reembolsos para los médicos generales que den orientación sobre las vacunas contra la COVID-19.

Persuadir a la gente para que se vacune a menudo requiere varias conversaciones. Lo ideal es, que como parte de cualquier cita, los médicos insten a los pacientes no vacunados contra la COVID-19 a hacerlo y platicar sobre cualquier inquietud. Si el médico lo hace durante más de unos pocos minutos (por ejemplo, más de tres minutos, similar al mínimo para reembolsar a los médicos por dar orientación para dejar de fumar), puede buscar un reembolso. Los médicos deberían ser capaces de cobrar por varias sesiones de orientación con el mismo paciente hasta un límite razonable de tres veces al año.

Otros esfuerzos continuos, como aumentar el acceso a las vacunas y simplificar el proceso de vacunación, siguen siendo importantes. Hasta la fecha, hay mucha gente que está preocupada por el costo de las vacunas aunque sean gratuitas. Los sitios de vacunación deberían dejar de pedir información sobre el seguro de salud.

El mensaje más eficaz para vacunarse es el que proviene de una fuente confiable y que no solo logra que el oyente se vacune, sino que lo motiva a alentar a otros a su alrededor a hacerlo también. Eso necesitamos, conforme aumenta la gente que se queda tranquila con los beneficios de que los demás se hayan vacunado. Los profesionales de la salud tienen esta influencia y todos deben trabajar en conjunto para lograr tasas más altas de vacunación.

Este artículo apareció primero en The New York Times.

© 2021 The New York Times Company

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