Opinión | El diseño de planes de reactivación económica sin la pandemia controlada

Xavier Ginebra Serrabou
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EXISTEN NUMEROSOS documentos internacionales para prevenir crisis y desastres, y ahora no es la excepción. Vamos a ver si los planes que han ido saliendo —comenzando con el federal— cumplen con estas reglas mínimas de estándares de organismos internacionales.

A pesar de tener las mejores intenciones, muchas intervenciones para desarrollo o emergencia pueden crear distorsiones en los mercados. Las distorsiones en los mercados comprenden cualquier resultado no buscado que afecte negativamente a un sistema de mercado, abarcando desde fluctuaciones extremas de los precios hasta la destrucción de un mercado. Es responsabilidad de quienes intervienen en situaciones de crisis asegurarse de que sus intervenciones no sustituyan a actores y productos locales ni creen ninguna otra distorsión perjudicial.

Las intervenciones deberían crear efectos positivos que trasciendan sus objetivos económicos, como, por ejemplo, consiguiendo resultados que empoderen a las mujeres. El objetivo principal de las actividades es ayudar a los mercados locales a recuperarse y apoyarles para que sirvan a las comunidades afectadas. Sin embargo, es importante tener cuidado con actividades que pudieran distorsionar los mercados o perjudicar a las comunidades, tanto de forma inmediata como a largo plazo. Se pueden diseñar intervenciones que incluyan iniciativas de abastecimiento a nivel local y apoyo a las empresas locales para mitigar el riesgo de distorsión del mercado, y que sirvan también para asegurarse de que los productos sean culturalmente apropiados y se adapten a las preferencias locales.

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Los mercados son dinámicos, especialmente en entornos en crisis. Una supervisión continua de los sistemas de mercado de los sectores objetivo y de las empresas y hogares objetivo ayudará a identificar nuevas oportunidades y limitaciones. La supervisión periódica también servirá para determinar como ajustar de la mejor manera posible los proyectos de inversión (tanto en lo que respecta al tiempo como al financiamiento) en las intervenciones, a fin de tener un mayor impacto. Las estrategias eficaces pueden abordar desde el seguimiento de los cambios en lo que respecta a la disponibilidad de los servicios e información esencial para pequeños agricultores hasta la supervisión de los precios locales y las reuniones con los mayoristas de la región, pasando por el seguimiento más complicado de los precios y la evolución de los precios regionales e internacionales de las materias primas.

Determinar si se ha realizado un análisis del entorno de las partes interesadas en el área afectada. Este análisis puede incluir a transportistas, agentes gubernamentales, cooperativas de productores, sindicatos y economatos. Si no se ha realizado el análisis, se debe considerar la posibilidad de hacerlo para comprender mejor qué entidades o agentes deberían formar parte de las iniciativas para la coordinación, analizando sus capacidades, dinámicas de poder y qué actores están marginados o excluidos.

Examinar el marco normativo del mercado, si existe. Informarse acerca de las responsabilidades, los objetivos y la función coordinadora que desempeñan las autoridades gubernamentales y otros colectivos competentes para la coordinación. Desde el principio, participar en las reuniones de coordinación que se celebren con actores locales, nacionales e internacionales, y evitar crear nuevas estructuras siempre que sea posible. Utilizar estos grupos para llevar a cabo evaluaciones conjuntas, transmitir los resultados y otros datos pertinentes o formular estrategias y programas de intervención. Ofrecer información acerca del cometido, los objetivos y los programas de recuperación económica de la agencia a los organismos de coordinación competentes y las partes interesadas de ámbito local.1

Analizar el entorno, las políticas gubernamentales y los objetivos del programa a fin de decidir si se necesita una estrategia de promoción para obtener resultados de los programas. Colaborar con otras agencias que pongan en marcha iniciativas para reforzar el apoyo en asuntos esenciales.

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Aclarar las prácticas de la agencia en lo que respecta a la coordinación y las asociaciones colaborativas con el sector privado y otros actores durante las actividades de respuesta. Las intervenciones y los programas de las distintas agencias no se duplican en las mismas áreas geográficas o sectoriales. Los programas intercambian con regularidad informes de evaluación y otros datos con donantes, agencias que implementan iniciativas, grupos de interés gubernamentales, líderes locales, otros actores humanitarios y el sector privado.2

Los compromisos adquiridos en las reuniones de coordinación se cumplen y se informa acerca de ellos en un plazo razonable. Las organizaciones, los programas y los proyectos que no puedan abordar las necesidades señaladas o no sean capaces de alcanzar las normas mínimas indican cuáles son sus lagunas para que otros puedan ayudarles. La estrategia de respuesta de una organización refleja la capacidad y los planes de otras agencias humanitarias, de las organizaciones de la sociedad civil y las autoridades competentes. Las transferencias y el reparto de activos se coordinan, secuencian y ajustan la economía local para evitar que las respuestas se desautoricen entre sí.

Realizar una evaluación de mercado para descubrir qué puntos del sistema de mercado pueden necesitar más apoyo, qué redes y recursos ya existen y qué acciones pueden tener un mayor impacto en la población objetivo y los resultados buscados. Considerar la posibilidad de aplicar tanto estrategias de intervención directas como indirectas a la hora de determinar el enfoque más eficaz y evaluar los riesgos de las distintas estrategias de intervención. Identificar modos de usar los recursos y estructuras locales, ya sea con una implementación directa o indirecta.

Si los planes federal y estatales de desarrollo federal y local no se rigen por estos parámetros corren serios peligros de que, una vez concluido, desfonden en la crisis. Hay que ir con los que saben, con frecuencia muchos organismos internacionales. Ojalá ante el encrudecimiento de la crisis, los gobiernos asuman su indiscutible papel de liderazgo con la mayor responsabilidad. Todo el orbe depende de nosotros. N

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1. SEEP (2017) Normas mínimas para la recuperación económica, tercera edición, Washington, D. C., La Red SEEP and Rugby, UK, Practical Action Publishing

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2. Ídem.

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Xavier Ginebra Serrabou es maestro y doctor en derecho económico, profesor investigador de las facultades de Derecho, Negocios y de Políticas Públicas de la Universidad De La Salle Bajío y miembro Nivel I del Sistema Nacional de Investigadores. Los puntos de vista expresados en este artículo son responsabilidad del autor.