Opinión: ¡Compra esta columna en la cadena de bloques!

Kevin Roose
·6  min de lectura

Normalmente, no me permiten hacer ventas en mis columnas.

Sin embargo, esta vez es una excepción, porque lo que está a la venta es la columna misma.

Esto se debe a que he decidido entrar al mundo autárquico de los token no fungibles (NFT, por su sigla en inglés), la frontera más reciente en la fiebre de las criptomonedas. Este es mi primer experimento: una columna sobre los NFT que, por sí misma, se está convirtiendo en un NFT y se rematará en una subasta.

En términos sencillos, un NFT es un nuevo tipo de artículo coleccionable digital que está estampado con una pizca única de código que sirve como un registro permanente de su autenticidad y se almacena en la cadena de bloques. Se puede comprar y vender estos artículos coleccionables como cromos y, gracias a la naturaleza de la tecnología de la cadena de bloques, una vez que un token ha sido creado no se puede borrar ni falsificar. Esto es útil para los artistas, los músicos y otras personas que quieren crear productos digitales de edición limitada.

En este momento, el mercado de los NFT está en auge mientras los primeros innovadores y entusiastas de las criptomonedas intentan aprovechar la tendencia. Hace poco, en una subasta en línea en Christie’s, Mike Winkelmann, un artista digital de Carolina del Sur que se hace llamar Beeple, vendió “Everydays: The First 5000 Days”, una colección “tokenizada” de su arte, por más de 69 millones de dólares. Algunos NFT representan otras piezas de arte de internet —como una ilustración de Homero Simpson como la rana Pepe— y cada una se ha vendido en cientos de miles de dólares. NBA Top Shot, una sociedad entre la NBA y la empresa de cadena de bloques Dapper Labs que convierte videos con las mejores jugadas de baloncesto en artículos criptocoleccionables únicos, tiene 230 millones de dólares en ventas desde 2019. Incluso bandas famosas de música como Kings of Leon están participando en los NFT, al vender millones de dólares de música como tokens digitales.

Mientras observaba el flujo de esta riqueza, me dije: ¿por qué las celebridades, los atletas y los artistas son los únicos que se divierten? ¿Por qué un periodista no podría participar en la fiesta de los NFT?

Por lo tanto, decidí convertir esta columna en un NFT y venderlo en el mercado abierto. Lo que obtenga se destinará a Neediest Cases Fund de The New York Times, una iniciativa de 110 años de antigüedad iniciada por el editor del Times Adolph S. Ochs y que apoya causas caritativas en Nueva York y otras partes. (Nota administrativa: como Neediest Cases Fund no acepta transferencias directas de criptomonedas, primero tendré que convertir las ganancias en dólares, es decir, no será un regalo deducible de impuestos para el comprador).

El primer paso para hacer mi propio NFT fue crear una “cartera” digital con el fin de guardar mis tokens, así como cualquier criptomoneda que gane por la venta. Utilicé una extensión de navegador llamada MetaMask y abrí una cartera vacía para Ethereum, la red preferida de criptomonedas entre los coleccionistas de NFT.

Luego, tuve que encontrar un lugar que subastara mi pieza. Elegí un mercado de NFT llamado Foundation, donde este año ocurrió la venta de la famosa imagen de “Nyan Cat” en casi 600.000 dólares.

En cuanto ingresé a Foundation y vinculé mi cuenta con mi cartera de Ethereum, tuve que subir una imagen de mi columna a un servicio de almacenamiento descentralizado llamado InterPlanetary File System (IPFS). Después tuve que acuñar un token que fuera la imagen de ese archivo: en esencia, generar una firma criptográfica única que viviera en la cadena de bloques de Ethereum, lo cual certificaría que el archivo que había subido era el verdadero.

Acuñar un NFT en Foundation es fácil, pero agregarlo a la cadena de bloques de Ethereum puede ser caro. Se necesita pagar una “comisión de gas” —una especie de impuesto por congestión que se basa en cuán concurrida está la red— y registrar mi token requirió dos transacciones: una para acuñar el token y otra para generar el código que ejecuta la subasta. En estos días, ese tipo de comisiones para crear un solo NFT pueden superar los 100 dólares, aunque muchas cuestan unos 50 dólares.

El siguiente paso fue poner a la venta mi nuevo NFT. Establecí el precio mínimo aceptable de la subasta en 0,5 Ether, o unos 850 dólares, según la tasa actual de cambio. La subasta durará 24 horas después de llegar al precio de reserva, aunque se agrega más tiempo si hay ofertas en los últimos quince minutos. Después de que se nombre a un ganador, el token será transferido de manera automática a la cartera de Ethereum de esa persona. Transferiré las ganancias a Neediest Cases Fund (menos la tajada del 15 por ciento que se lleva Foundation y todos los costos asociados con la donación).

Además de vender el token, muchos compradores de NFT agregan beneficios. Por ejemplo, Kings of Leon le está enviando una edición limitada de un álbum de vinil a la gente que compre sus NFT y les da boletos gratuitos de por vida a sus conciertos a los compradores de un NFT especial de “boleto dorado”.

No tengo boletos que ofrecer, pero sí quería hacer más atractivo el trato. Así que te llevarás lo siguiente si ganas esta subasta de NFT:

— Al igual que sucede con las ventas de NFT, tendrás el token mismo: un artículo coleccionable único que corresponde a una imagen de esta columna en formato PNG (nuestros abogados quieren que mencione que el NFT no incluye los derechos de autor del artículo ni ningún derecho de reproducción o redifusión).

— También aparecerás en un artículo posterior sobre la venta, junto con tu nombre, afiliación y una imagen de tu elección que sea adecuada para toda la familia. (Las ventas de NFT no te piden ningún otro tipo de identificación más que tu dirección de Ethereum, así que puedes quedar en el anonimato si así lo prefieres. Además, mis jefes quieren que mencione que el Times conserva el control editorial de la columna subsecuente y se reserva el derecho a rechazar trabajos que no cumplan con nuestras normas editoriales).

— Y, como beneficio adicional, Michael Barbaro, el anfitrión de “The Daily”, te enviará un breve memorando de voz personalizado en el que te felicitará por tu compra.

El mayor beneficio de todos, claro está, es poseer un pedazo de historia. Este es el primer artículo en los casi 170 años de historia del Times que será distribuido como un NFT y, si esta tecnología llega a ser tan transformadora como predicen sus seguidores, tenerlo podría equivaler a ser el dueño de la primera transmisión televisada de la NBC o la primera dirección de correo electrónico de AOL.

Por supuesto que eso está lejos de ser una garantía. Tal vez los NFT resulten ser una moda pasajera que se está alimentando de una burbuja especulativa —el equivalente digital de Beanie Babies— y al final tu inversión podría no valer nada.

No obstante, si perduran por un tiempo, los NFT podrían transformar la manera de crear, consumir y vender los productos digitales en línea. Algunas organizaciones noticiosas, entre ellas Quartz y The Associated Press, ya han experimentado con la venta de NFT, y algunos youtuberos y otros influentes en línea han empezado a crear sus propias líneas de criptomercancía.

En cualquier caso, vale la pena intentarlo. Así que, por favor, échale un vistazo a mi subasta de NFT en foundation.app/kevinroose, y que comience la puja.

This article originally appeared in The New York Times.

© 2021 The New York Times Company