Opinión: Calentamiento y advertencias desde los altos Himalayas

Richard Silber y Liam Torpy
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LA REGIÓN SE ESTÁ CALENTANDO MUCHO MÁS RÁPIDO QUE LA MAYOR PARTE DEL PLANETA, Y LAS CONSECUENCIAS YA SE ESTÁN NOTANDO.

El domingo, en la parte india de los Himalayas, se desgarró un glaciar que liberó una inundación torrencial, la cual destruyó un proyecto de presa hidroeléctrica y dañó otro, cobró la vida de al menos 32 personas y dejó a casi 200 desaparecidas y probablemente muertas. Al otro lado del mundo, este suceso podría parecer fácil de ignorar si se le considera una catástrofe distante más: trágica, pero sin relación con nuestra vida diaria.

En el mundo occidental, no deberíamos ser tan optimistas. El desastre fue un resultado directo del cambio climático extremo en las montañas más altas del mundo. El rápido calentamiento en la zona es una advertencia de las posibles consecuencias para Estados Unidos y el resto del mundo conforme los gases de efecto invernadero sigan calentando el planeta.

Desde que asumió la presidencia, Joe Biden ha buscado ratificar el argumento científico proclamado desde hace décadas: una respuesta climática eficaz debe estar basada en una investigación sólida. Mientras su administración trabaja para recuperar la integridad científica en el gobierno y detener el cambio climático, también debería apoyar la investigación en los Himalayas.

Las barreras logísticas que enfrentan los científicos en esas montañas remotas han complicado los esfuerzos de investigación. Se debe hacer mucho más para monitorear los cambios climáticos y ecológicos, y las alteraciones en el ciclo del agua que ha producido el calentamiento global.

Como los polos ártico y antártico, los Himalayas se están calentando mucho más rápido que otras partes del mundo, a una tasa estimada superior al triple del promedio mundial. El calentamiento ha aumentado con rapidez durante el último siglo. Aunque las temperaturas han variado según el lugar, desde 2000 han promediado un aumento de 1008 grados Celsius en comparación con el periodo anterior de 25 años. Por lo tanto, los Himalayas son un experimento natural: están mostrando el caos que puede ocurrir si seguimos como hasta ahora en el tema de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Por ejemplo, el calentamiento peligroso en algunas partes de esta imponente cordillera, la cual cruza 2400 kilómetros de Asia, desde Pakistán hasta Bután, está demostrando cuán drástica puede ser la alteración del ciclo del agua en la región a causa del cambio climático. Incluso las proyecciones moderadas predicen que el inmenso flujo de hielo de la región disminuirá aproximadamente un 60 por ciento para finales de este siglo, y que una gran cantidad de glaciares desaparecerán por completo.

En efecto, un cálculo reciente del calentamiento que hizo un grupo de científicos del Instituto Indio de Meteorología Tropical advirtió que, si se sigue calentando la región más extensa de la cordillera Hindú Kush, “se exacerbarán más las nevadas y la disminución glaciar, lo cual tendrá un profundo impacto hidrológico y agrícola”. La región es el hogar del área más grande de capa de hielo permanente fuera de los polos sur y norte.

Para agravar esta pérdida de agua potable, la estación seca ha sido más árida y parecida a una sequía, y al mismo tiempo la temporada de monzones ha traído tormentas más intensas y destructivas que cada vez han causado más inundaciones y derrumbes fatales.

Todos estos cambios amenazan el caudal de los grandes ríos de Asia que son la principal fuente de agua de más de mil millones de personas. Han afectado de manera particular a los cerca de 240 millones de habitantes en la región de la cordillera Hindú Kush. Mientras los ecosistemas se desmoronan, estas personas tienen dificultades para adaptarse a los cambios que atacan su sustento por todos los frentes.

Los pastores están sufriendo porque el calentamiento perjudica la productividad de pastizales que de por sí sufren de un pastoreo excesivo y están produciendo menos pienso para el ganado. Los agricultores están viendo cómo se arruinan las cosechas a causa de las condiciones climáticas más secas. Con base en observaciones de bosques de Europa, los investigadores habrían predicho que la línea arbórea iba a avanzar a esas altitudes más altas y frías, como en otras cadenas montañosas. Sin embargo, algunos bosques de los Himalayas hicieron lo opuesto, y enfatizaron cómo hay variables ocultas y caóticas que pueden cambiar las expectativas de forma drástica.

Otras incertidumbres que requieren atención son cómo estas montañas de kilómetros de altura afectan el camino de la corriente en chorro, lo cual puede tener un enorme impacto en el hemisferio norte; la velocidad y el grado del derretimiento del permafrost, de donde se liberan gases de efecto invernadero; el impacto a largo plazo del calentamiento del planeta en los monzones estacionales del sur de Asia; y las implicaciones geopolíticas de la escasez de agua y alimentos en una región donde de por sí las tensiones son altas.

Los investigadores también tienen una oportunidad de desarrollar estrategias de mitigación que se puedan usar en otras partes. Por ejemplo, para evitar inundaciones mortales a causa del rápido derretimiento glaciar, las organizaciones internacionales han disminuido el nivel de los lagos glaciares y han creado sistemas de advertencia río abajo. Algunos de estos esfuerzos de prevención de inundaciones han sido exitosos; otros han sido ineficaces. Ambos resultados han enseñado lecciones que podrían salvar financiamientos limitados y un sinnúmero de vidas.

Para enfrentar la crisis más grave de la humanidad, debemos observar por todo el planeta a fin de entender qué puede venir más adelante. En ese sentido, la investigación ambiental a largo plazo en los Himalayas es crucial. Al momento de hacer frente al cambio climático mundial, los Himalayas no están tan lejos como parece.

This article originally appeared in The New York Times.

© 2021 The New York Times Company