Opinión: Esta no es la América por la que dejé mi país de origen

Mauricio Martínez
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<p>WASHINGTON, DC - 6 DE ENERO: Un gran grupo de manifestantes pro-Trump se paran en los escalones este del edificio del Capitolio después de asaltar sus terrenos el 6 de enero de 2021 en Washington, DC. Una turba pro-Trump irrumpió en el Capitolio, rompió ventanas y se enfrentó a oficiales de policía. Los partidarios de Trump se reunieron hoy en la capital de la nación para protestar por la ratificación de la victoria del Colegio Electoral del presidente electo Joe Biden sobre el presidente Trump en las elecciones de 2020. </p> (Foto de Jon Cherry / Getty Images)

WASHINGTON, DC - 6 DE ENERO: Un gran grupo de manifestantes pro-Trump se paran en los escalones este del edificio del Capitolio después de asaltar sus terrenos el 6 de enero de 2021 en Washington, DC. Una turba pro-Trump irrumpió en el Capitolio, rompió ventanas y se enfrentó a oficiales de policía. Los partidarios de Trump se reunieron hoy en la capital de la nación para protestar por la ratificación de la victoria del Colegio Electoral del presidente electo Joe Biden sobre el presidente Trump en las elecciones de 2020.

(Foto de Jon Cherry / Getty Images)

Un poco después de las 4 de la tarde del miércoles, miro la televisión en la sala de mi apartamento de Nueva York con lágrimas corriendo sobre mi rostro.

Alborotadores, alegando fraude electoral, han irrumpido en el edificio del Capitolio de Estados Unidos en un intento de detener la última etapa de la confirmación de Joe Biden como presidente. Escucho helicópteros afuera y mi teléfono recibe incesantes mensajes de mi familia en México y mi madre en España. Todos están preocupados y me dicen que no salga. El mundo entero esta viendo.

No me he sentido tan ansioso, asustado y desamparado desde el 11 de septiembre del 2001. En ese entonces, trabajaba como cantante en un crucero en Estambul. Ahí fue donde vi caer las Torres Gemelas en vivo por televisión durante los ataques terroristas. Los partidarios de Trump que están creando el caos en Washington DC en su nombre no son mejores que los terroristas tras ese oscuro día de septiembre. Aquellos que veo invadir el Capitolio no son "patriotas", como dijo Ivanka Trump en un tuit que después borró.

Al crecer, me creí los ideales de la "tierra de los libres;" el pay de manzana y el Star-Spangled Banner. Disfruté de las películas de Hollywood donde Estados Unidos siempre salvaba al mundo. Ahora, parece que es el resto del mundo quien necesita salvar a Estados Unidos de los estadounidenses. Vine a Nueva York para estudiar artes escénicas en 1998 e instantaneamente me enamoré de la ciudad y de Broadway. Regresé a México después de mi periodo de entrenamiento y no regresé hasta el 2017 para hacer mi debut en Broadway. Más tarde solicité mi tarjeta de residencia y finalmente la recibí en 2019, una tarea nada fácil para un mexicano en la era de “construir el muro”.

Ahora en la pantalla veo a los alborotadores sonriendo. Están orgullosos de lo que han hecho. ¿No ven que lo que han hecho es deplorable, no patriótico? Es un comportamiento inconstitucional. Me entristece que estos estadounidenses probablemente regresarán a sus hoteles y hablarán sobre el gran día que tuvieron. El legado de Donald Trump se definirá en los últimos días de su presidencia; quedando claro que no es el revolucionario que esta gente cree que es.

Al ver cómo se desarrollaba el pandemonio, no puede evitar pensar que una situaron similar podría suceder en mi país.

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), y Trump están cortados de la misma tela. Ambos narcisistas creen que la forma de gobernar es dividir y conquistar. Recuerdo cuando López Obrador perdió las elecciones en 2006 (y nuevamente en 2012) e incitó a sus seguidores a acampar en una de las calles más emblemáticas de la Ciudad de México, el Paseo de la Reforma. Una ciudad de tiendas de campaña de seguidores de López Obrador bloqueó carreteras durante meses. Vivía en el área en ese momento y era una pesadilla.

Hubo saqueos, robos, caos, tráfico interminable y negocios cerrados, todo porque AMLO dijo que había sido víctima de fraude electoral (incluso cuando no había pruebas para respaldar sus afirmaciones). Más tarde se convirtió en presidente de México en 2018. No reconoció la victoria de Biden durante seis semanas, hasta que se enfrentó a fuertes críticas.

Más recientemente, ofreció asilo al fundador de WikiLeaks, Julian Assange. A pesar de los repetidos comentarios despectivos de Trump sobre México y los mexicanos, López Obrador aún viajó a DC el año pasado para reunirse con él durante su campaña presidencial. Se ha dicho una y otra vez que el presidente de México se ve mucho a sí mismo en Trump—no lo dudo, y me asusta.

Este año se celebrarán elecciones federales en México y el Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), el partido político actualmente en el poder, está haciendo todo lo que está a su alcance para seguir siéndolo, al igual que lo han hecho los republicanos en Estados Unidos.

También hay similitudes entre los partidarios de López Obrador y los de Trump, siendo que muchos creen que cualquiera que contradiga a su líder es un traidor a la nación.

Mientras sigo atento a las noticias, memes circulan en las redes sociales entre los latinos: “Los estadounidenses están viendo el caos que ocurre en en estado de shock. ¿Es tu primera vez?" Tomando a la ligera la situación, como si infringir la ley fuese algo normal. Nunca he visto a México o Estados Unidos tan divididos como ahora, y todo a causa de sus respectivos regímenes populistas.

Este intento de golpe de estado me provoca ansiedad. Este no es el sueño americano al que me inscribí. Esta no es el país por el cual salí de México. Estoy asustado. Y, francamente, tú también deberías estarlo.

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