Opciones, canales de diálogo y la amenaza de nuevas intervenciones

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Gran concurrencia en la protesta del campo que se realiza en San Nicilás
Rodrigo Néspolo

El comienzo de un plan de lucha o la apertura de un canal de diálogo. Estas son las opciones que tiene la dirigencia rural en su relación con el Gobierno tras la implantación del cepo a las exportaciones de carne.

El acto de San Nicolás marcó un termómetro del ánimo de la producción. La movilización parece haber superado el reclamo sectorial. Nuevamente, el campo se pone en la primera línea de una voz que se quiere hacer oír.

“Es una válvula de descompresión, hay mucha gente preocupada, que se ha fundido”, dice el presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Nicolás Pino. “No es el caso del campo que siguió trabajando durante la cuarentena; hay muchos sectores que están mal”, añade. Cuando los productores salen a protestar es inevitable tomar como punto de referencia el conflicto por la 125, en 2008. Para Pino es diferente, pero recuerda que aquello fue “una llamita que se encendió con el cierre de las exportaciones de carne, en 2006”.

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En los últimos días trascendió que el Gobierno está dispuesto a liberar la venta de la llamada “vaca china” aunque dentro del cupo de 50% para cada establecimiento frigorífico. “Celebro que se llegue a hacer eso, pero se toman decisiones sin consultar, no nos llaman a hablar abiertamente”, señala el presidente de la SRA que, además, critica que las conversaciones entre funcionarios del Gobierno y el sector privado se concentren en el Consorcio Exportador de Carnes (ABC, en sus siglas en inglés). “Son una veintena de plantas contra las más de 60 habilitadas para exportar a China”, afirma.

Por lo pronto, dice que el cepo ya provocó bajas de precios de 20% para la vaca, 15% para el novillo no Hilton y casi 10% para el consumo liviano. “Si el argumento para cerrar las exportaciones era el rulo cárnico debían atacar ahí”, dice Pino.

Mientras tanto, el Gobierno insiste en llevar adelante un plan ganadero. “Suena ridículo hacerlo con las exportaciones cerradas”, sostiene el presidente de la SRA. Aún así, la entidad continuará participando de las reuniones.

El equilibrio es delicado. La amenaza de nuevas trabas al comercio está presente. Según recordó la analista del mercado de granos Paulina Lescano “uno de los riesgos latentes es que también se intervenga el mercado de exportación de maíz”.

La especialista destacó que hace unos diez días, “las Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior (DJVE) llegaron a 30,4 millones de toneladas, muy por delante de las que había el ciclo pasado y en un nivel que, si consideramos experiencias pasadas, puede terminar también en la intervención del mercado”.

En trigo, ya se ha hecho con la tan mentada “autoregulación” que se defiende en varios eslabones de la cadena de producción. Incógnitas.

Pero hay otras intervenciones que entrañan perjuicios a la competitividad y están siendo más sutiles. Lo demuestra la estatización en la gestión del dragado y balizamiento de la hidrovía Paraná-Río de la Plata. También la aprobación, por parte de la Cámara de Diputados, del proyecto de ley de biocombustibles que recorta el uso de etanol de maíz y de biodiésel, en favor de las empresas refinadoras de petróleo. Esto ocurre cuando en el mundo crece la opción de ir hacia una “economía verde”, con una baja de las emisiones de gases de efecto invernadero, y se promueve la adopción de una “economía circular”, con el aprovechamiento de los recursos. Justamente, la cadena de maíz, con el desarrollo de etanol, es la que exhibe el mejor desempeño en esta visión, con el desarrollo de burlanda para alimentación animal, biofertilizantes y generación de energía eléctrica y biogás.

Otra de las podas viene con el argumento de la defensa del ambiente en el que el Gobierno apela a los argumentos ideológicos, alejados del criterio científico. Así se reflejó en la reciente convocatoria del Ministerio de Ambiente para la promoción de la “ley Yolanda”, como se conoce a la norma que promueve la capacitación de los funcionarios del Estado en cuestiones ambientales. Allí se habla de sistemas de producción como “modelos hegemónicos”, advirtió el Consejo Agroindustrial Argentino (CAA), quien recordó que en el país el agro trabaja bajo los paradigmas de la sustentabilidad y de los Objetivos de Desarrollo Sostenibles (ODS) de las Naciones Unidas. Destacó que los ejes reales de cualquier diálogo pasan por la “economía verde; sostenibilidad económica, social y ambiental; economía circular; mitigación y adaptación al cambio climático”.

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