ONU: 234.500 desplazados en la RDC por los combates entre el M23 y el Ejército

Kinshasa, 15 nov (EFE).- Unas 234.500 personas han abandonado sus hogares en el noreste de la República Democrática del Congo (RDC), según la ONU, por los combates que libran el Ejército y los rebeldes del Movimiento 23 de Marzo (M23), que avanzan en dirección a una ciudad importante.

"Los ataques contra las comunidades se han producido casi a diario desde finales de octubre, con unos niveles de violencia que está desplazando a las personas de sus hogares, aumentando su vulnerabilidad", señaló la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) de la ONU en un informe recogido este martes en los medios locales.

La OIM indicó que existen "poblaciones atrapadas en el conflicto entre los insurgentes y las fuerzas gubernamentales".

Según esta institución de la ONU, alrededor de 110.130 personas viven en unas 140 localidades ubicadas en las zonas ocupadas por el M23, donde sufren a menudo torturas, reclutamientos forzosos, saqueos y otros tipos de abusos.

Además, la asistencia en las comunidades y en los asentamientos donde se refugian las poblaciones desplazadas "está lejos de ser suficiente para satisfacer sus necesidades", lamentó la OIM.

Muchos desplazados se han instalado en asentamientos informales, edificios públicos, puestos fronterizos y lugares de culto.

Los combates entre el M23 y las Fuerzas Armadas congoleñas volvieron a intensificarse a finales del pasado mes de octubre, después de algunos meses de pausa.

Desde entonces, el M23 ha conseguido avanzar hacia la capital de la provincia de Kivu del Norte, Goma, una importante ciudad -es la más poblada del este de la RDC- que los rebeldes ya tomaron en 2012.

Este martes se produjeron intensas batallas entre ambas partes a unos quince kilómetros de la urbe de Goma, según informaron los medios locales.

Lo combates también han generado una crisis diplomática, con Kinshasa acusando a Ruanda de apoyar al M23, un extremo que el Gobierno de Kigali siempre ha negado, si bien un informe confidencial de expertos de la ONU filtrado a principios de agosto confirmó esa cooperación.

El M23 y el Gobierno ruandés, por su parte, acusan al Ejército congoleño de colaborar con las Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda (FDLR), fundadas en el año 2000 por algunos cabecillas del genocidio de Ruanda de 1994 y otros ruandeses exiliados en la vecina RDC para recuperar el poder político en su país de origen.

Tanto la RDC como Ruanda han insistido en mantener un diálogo político para resolver esta escalada de tensiones diplomáticas y están manteniendo conversaciones.

Sin embargo, las acusaciones cruzadas continúan y el presidente congoleño, Félix Tshisekedi, hizo un llamamiento este mes a sus ciudadanos para alistarse en el Ejército frente a la "agresión" de Ruanda.

El M23 se creó en 2012, cuando soldados congoleños se sublevaron por la pérdida de poder de su líder, Bosco Ntaganda, procesado por la Corte Penal Internacional (CPI) por crímenes de guerra; y debido a supuestos incumplimientos del acuerdo de paz del 23 de marzo de 2009, que da nombre al movimiento.

El grupo exigía renegociar ese acuerdo firmado por la guerrilla congoleña Congreso Nacional para la Defensa del Pueblo (CNDP) para su integración en el Ejército, a fin de mejorar sus condiciones.

El CNDP, formado principalmente por tutsis (grupo que sufrió en gran medida el genocidio de Ruanda de 1994), se constituyó en 2006 para -entre otros objetivos- combatir a los hutus de las FDLR.

El este de RDC lleva más de dos décadas sumido en un conflicto avivado por milicias rebeldes y el Ejército, pese a la presencia de la misión de paz de la ONU (Monusco).

(c) Agencia EFE