Once cosas supuestamente divertidas que nunca más vamos a poder hacer de la misma manera

Bryan Pietsch
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La bebida emblemática llamada La pecera, en Sip 'n Dip Lounge en Great Falls, Montana, el 22 de septiembre de 2017. (Rich Addicks/The New York Times)
La bebida emblemática llamada La pecera, en Sip 'n Dip Lounge en Great Falls, Montana, el 22 de septiembre de 2017. (Rich Addicks/The New York Times)

Al principio de la pandemia, el doctor Anthony Fauci, el principal experto en enfermedades infecciosas de Estados Unidos, dijo algo que recibió mucha atención: los apretones de mano debían convertirse en una práctica del pasado.

En aquel momento sonó exagerado.

Pero a medida que la epidemia se ha extendido y nos hemos vuelto más conscientes de los gérmenes y la higiene, “es probable que algunos de los cambios que realizamos sean bastante durables”, dijo Malia Jones, quien investiga entornos sociales y exposición de enfermedades infecciosas en el Applied Population Laboratory de la Universidad de Wisconsin-Madison.

Soplar las velas de tu pastel

La tradición de cantar alrededor de un pastel de cumpleaños y soplar las velas podría desaparecer.

“Escupir todo el pastel siempre me ha parecido asqueroso”, afirmó Susan Hassig, profesora adjunta de Epidemiología de la Universidad Tulane en Nueva Orleans.

Sin embargo, es el canto del “Cumpleaños feliz” lo que realmente plantea un mayor riesgo en cuanto a la propagación de microgotas que puedan tener enfermedades respiratorias, como el nuevo coronavirus, afirmó Melissa Nolan, profesora adjunta de Epidemiología en la Universidad de Carolina del Sur en Columbia. Lo mejor es salir al aire libre a cantar el cumpleaños y separarse un poco también, dijo.

De izquierda a derecha la actriz Kristen Chenoweth, el presidente de la Academia de las Artes y Ciencias Televisivas John Shaffner y el actor Neil Patrick Harris soplan las velas de un pastel para conmemorar los 60 años de los premios Emmy, tras dar a conocer la lista de nominados, el jueves 17 de julio del 2008 en Los Angeles. (Foto AP/Chris Pizzello)
(Foto AP/Chris Pizzello)

Darle un jalón al cigarro de un amigo

Si todavía fumas tabaco, ya sabes que deberías dejar de hacerlo. Pero ahora existe un riesgo adicional al compartir cigarrillos de tabaco o electrónicos. En cuanto a la marihuana, cada vez más usuarios están prefiriendo los comestibles durante la pandemia.

Las ventas legales de comestibles aumentaron un 32,1 por ciento la semana del 20 julio en comparación con la semana del 6 de enero en California, Colorado, Nevada y Washington, de acuerdo con datos de Headset, una compañía de investigación de mercado de cannabis. Los productos de inhalación como porros previamente enrollados y cigarrillos electrónicos de vapeo se vendieron menos en comparación con el mercado de la marihuana en general.

“Es poco probable que muchas personas hoy en día se sientan cómodas de compartir un mismo porro en un círculo de amigos”, dijo Cooper Ashley, analista de datos sénior en Headset.

Hassig agregó que compartir tragos o cigarrillos puede propagar cualquier enfermedad respiratoria, no solo el coronavirus.

Dejar que tu hijo salte a una piscina de pelotas

Nadar en una piscina llena de cosas de plástico —un material que según los expertos es especialmente efectivo para albergar gérmenes— podría convertirse en algo del pasado.

McDonald’s ya las ha ido desapareciendo de sus áreas de juegos infantiles. “No sé si vayamos a tener piscinas de pelotas en un futuro”, le dijo recientemente a la revista Time Chris Kempczinski, director ejecutivo de la compañía. “Es probable que haya buenas razones de salud pública para seguir evitándolas”.

Aplicarse un rápido cambio de imagen al salir del trabajo

Había una vez, una época en la que si querías probar un nuevo maquillaje —o recibir un cambio de imagen gratis después de salir de la oficina y antes de los tragos nocturnos— podías acercarte a los probadores o muestras de Sephora, Ulta u otras tiendas departamentales. Solo tenías que no pensar mucho en quién había usado la brocha o el lápiz labial de muestra antes que tú. Saks Fifth Avenue es una de las tiendas que están realizando cambios al respecto. Según declaraciones de su director ejecutivo a The New York Post, las muestras reutilizables han sido remplazadas con artículos desechables y de un solo uso.

Una compradora utiliza un cubrebocas mientras revisa productos en Sephora en Union Square, Manhattan, el 14 de marzo de 2020. (Brittainy Newman/The New York Times)
Una compradora utiliza un cubrebocas mientras revisa productos en Sephora en Union Square, Manhattan, el 14 de marzo de 2020. (Brittainy Newman/The New York Times)

Dar tumbos en una sala de escape

En una sala de escape, tú y tus amigos están atrapados en una habitación cerrada con un cronómetro, mientras tocan, presionan y deslizan objetos con la esperanza de desbloquear la próxima pista. En el proceso tocan la misma superficie y respiran el mismo aire.

Las salas de escape se han vuelto virtuales en la actualidad. ¿Cómo luce eso? Un operador de una sala de escape en Florida se pegó un celular a su pecho para que los participantes le dieran instrucciones a través de una videoconferencia. Ciertamente, no es lo mismo.

Chocando codos en un bar repleto y ruidoso

Tras meses de distanciamiento, uso de cubrebocas y de rechazar charlas triviales en público, ¿volveremos a gritarnos a la cara en los bares y clubes nocturnos? Los expertos esperan que no.

“El distanciamiento social se va a convertir en la norma común en este punto”, afirmó Nolan.

Según Nolan, tener una conversación con alguien muy cerca, especialmente cuando las personas están hablando de manera animada o ruidosa, en un entorno donde el alcohol fluye y la música está a todo volumen, es un riesgo. Lo aconsejable y más seguro, dijo, es tener conversaciones tranquilas y a bajo volumen.

Tu comportamiento en situaciones sociales será moldeado por la manera en que actúe la gente a tu alrededor, aseguró Jeanine Skorinko, profesora de Psicología Social en el Instituto Politécnico de Worcester en Massachusetts. Si tu grupo mantiene reglas de distanciamiento social, conversa a bajo volumen y evita compartir tragos, lo más probable es que sigas el ejemplo.

Sumergir un puñado de pajillas en un coctel gigante de fiesta

¿Conoces esas hilarantemente enormes bebidas alcohólicas que se comparten entre varias personas? A veces se les conoce como “tazones de escorpión”. Pueden venir en forma de pecera de plástico con peces (también de plástico) nadando por la bebida. O quizás la bebida podría ser una mula de Moscú apropiada para una mula de verdad, servida en un recipiente de cobre del tamaño de una maceta.

Esos cocteles gigantes de fiesta son baldes de saliva, según los epidemiólogos.

Nolan afirmó que el alcohol podría potencialmente matar lo que sea que salga de la pajilla, aunque Hassig advierte que algunos gérmenes y virus “podrían sobrevivir una inmersión en una bebida”. Si estas bebidas llegan algún día a regresar, compártelas solo con las personas con las que habites.

Organizar un juego de póker o una noche de juegos de mesa

Recibir visitas de tus amigos podría ser mejor que salir porque al menos puedes controlar con quién estás en contacto cercano. Sin embargo, los anfitriones deberían considerar invitar “individuos con un tipo similar de tolerancia al riesgo”, afirmó Hassig.

Además, esas reuniones deberían ser organizadas al aire libre, de ser posible, afirman los expertos.

Repartir o barajar cartas, así como inclinarte sobre un tablero para mover fichas, lanzar dados o voltear cartas puede ser riesgoso. Nolan sugiere juegos que no requieran contacto con otros jugadores. ¿Charadas, quizás?

Compartir el micrófono en el karaoke

Compartir un micrófono entre un grupo de amigos y cantar (o lo que sea que hagamos algunos de nosotros) en una habitación pequeña va en contra del consejo de los epidemiólogos de evitar cantar o de hacerlo al aire libre. En Japón, donde el virus está mejor controlado y el karaoke es ampliamente popular, una asociación de la industria de karaoke les aconsejó a los establecimientos pedirles a los clientes que usen cubrebocas y que limiten la cantidad de personas en una habitación.

Ir de comprassin una meta fija

Los días de vagar sin planificación por el centro comercial ya iban de salida. El coronavirus podría ser el último clavo en el ataúd de la terapia de compras casuales.

Las compras en línea intencionales en plataformas como Amazon no pueden ofrecer experiencias “de sorpresa, descubrimiento o hallazgos fortuitos”, afirmó Jaclyn Johnson, directora ejecutiva de Create & Cultivate, la cual abrió una tienda itinerante en Culver City, California, el mes pasado.

La tienda es “un híbrido entre física y en línea”, dijo Johnson. Los compradores pueden buscar los artículos en línea o a través de las vidrieras y recoger sus compras en la tienda o pedir que se las envíen a sus casas a través de Postmates, la aplicación de entregas. Johnson espera que este modelo de ventas logre sobrevivir a la pandemia.

Dar la mano, abrazar a un amigo, besar una mejilla

Volvamos a Fauci y los apretones de mano. ¿Cuáles son las alternativas? El choque de codo —en todo su torpe e incómodo esplendor— pudiera ser una alternativa a largo plazo, dijo Hassig.

Sin embargo, hay buenas noticias con respecto a los abrazos: son menos riesgosos que un beso en la mejilla e incluso un apretón de manos, aseguró Nolan, porque normalmente alejamos nuestros rostros de la otra persona cuando nos abrazamos.

Aun así, todos estos saludos hacen que las personas entren en contacto cercano cuando por lo general es innecesario.

“Hay saludos que han funcionado por siglos” que no involucran tocar a la otra persona, dijo Hassig, citando al “wai” de Tailandia, el cual consiste en juntar las palmas en forma de oración y hacer una ligera reverencia.

Hassig también sugirió saludar de lejos con la mano.

This article originally appeared in The New York Times.

© 2020 The New York Times Company

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