Omar De Marchi: “En Mendoza no hay espíritu de coalición”

Omar de Marchi
Omar de Marchi

MENDOZA.- Es la pelea política del verano mendocino, que toma cada vez mayor alcance nacional. De hecho, las máximas autoridades de la oposición en el país no le sacan la mirada y se muestran preocupadas por el efecto que la puja puede tener en un año electoral, donde dicen apostar a la unidad. Así, en el ojo de Juntos por el Cambio están dos personajes centrales de la tierra cuyana que tironean por un lugar de peso y no llegan a un acuerdo, poniendo en riesgo la tan mentada estabilidad del frente antikirchnerista.

Por un lado, está Alfredo Cornejo, actual senador nacional y exgobernador de Mendoza. Por el otro, Omar De Marchi, diputado nacional y líder de Pro en la provincia. Ambos todavía no definen si irán por la Gobernación o buscarán un puesto clave en una eventual presidencia opositora. Pero, lo que más llama la atención es que de quedarse en la tierra del sol y del buen vino no está claro si se enfrentarán en las PASO o si finalmente De Marchi romperá con la alianza gobernante y competir por fuera de la coalición.

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En diálogo con LA NACION, ambos contrincantes, con un historial de enfrentamientos públicos, dieron sus definiciones, y esbozaron decisiones, pero todavía hay que esperar. Lo que dejaron en claro es que se tiran dardos e indirectas y que puede pasar cualquier cosa. “De Marchi lo único que genera es incertidumbre”, dice Cornejo, apelando a la unidad. En la vereda del frente, De Marchi, reclama “coherencia” y “espíritu de coalición”, no descarta quebrar el frente, y dispara: “Algunos estamos preocupados por la incertidumbre de la gente”. Es más, asegura que no es riesgosa una eventual división frente al kirchnerismo. Por el contrario, Cornejo insiste en “competir por dentro”.

Omar De Marchi y Alfredo Cornejo
Omar De Marchi y Alfredo Cornejo

–Semanas álgidas tanto en el oficialismo como en la oposición... ¿Recuerda un verano tan caliente en año electoral?

–La verdad que no, al menos desde Mendoza. Ha habido otros veranos complicados, con temas sociales: toma de supermercados o medidas económicas. Está bueno lo que está pasando porque hace que no nos durmamos, no nos adormezcamos. Mendoza tiene problemas estructurales que necesitan ser reconocidos para ser resueltos. Si negás que el enfermo está enfermo nunca lo vas a sanar; esto hace que algunos se preocupen frente a la evidencia de los números. No hay que enojarse, hay que encontrar caminos para resolver.

–Pero se profundiza la interna entre Pro y la UCR local, bajo la atención de la mesa nacional. ¿Qué pasa entre usted y Cornejo?

–Lo primero que hay que reconocer es que hay 24 jurisdicciones: todas tienen connotaciones distintas, no hay dos iguales. Al margen de cualquier reglamento nacional que tengamos como espacios, hay que entender las particularidades, porque nos jactamos de ser defensores del federalismo, pero hay que atender esas diferencias. En el caso de Mendoza, la verdad es que no hay espíritu de coalición, de frente, de espacio común. Cambia Mendoza no tuvo una sola reunión desde antes de las elecciones del 2021. Mal podría interpretarse que hay un frente de gobierno que intercambie opiniones. En Mendoza gobierna el radicalismo, es la realidad. Esto a su vez tiene impacto porque hay problemas estructurales desde hace muchos años.

–¿Cuáles son?

–Índice de pobreza creciente, además de uno de los peores índices de crecimiento de empleo privado del país. Todos nuestros vecinos nos han superado: San Juan y Neuquén tienen mejor ingreso per cápita que Mendoza; San Luis tiene fuerte inversión en infraestructura; La Pampa tiene mayor peso institucional y nos frena obras importantes, como Portezuelo del Viento. Inclusive Chile hace 30 años que crece y es nuestro vecino más extenso por el oeste. Si no somos capaces de detectar estos inconvenientes, nunca los vamos a resolver. Y si plantearlos significa actuar en contra de un eventual frente, nosotros no pensamos así. Nuestros socios principales son los mendocinos, después viene la rosca política.

–¿Finalmente, seguirá en Cambia Mendoza o competirá por fuera?

–Faltan todavía 90 días para la constitución de frentes electorales: esto va a ser a fines de abril; habrá que seguir charlando. Otra cosa importante en la constitución del frente es evaluar los partidos que lo van a integrar. Hoy el radicalismo se ha apoyado básicamente en Libres del Sur y en Sergio Massa, que son claramente kirchneristas y populistas a nivel nacional. Hay que revisar esa incompatibilidad. Hay que ser cuidadoso para que la coherencia que se fije a nivel nacional tenga correlato provincial.

–Hay preocupación nacional por la pelea en Mendoza. ¿Se bajó algún mensaje?

–Parece que algunos están más preocupados en resolver las cosas en Buenos Aires a que haya afinidad en Mendoza. Ninguna rosca nacional va a estar por encima de los intereses de los mendocinos. Vamos a funcionar en términos de beneficiar a nuestra provincia. No hay nada nacional que nos vaya a decir qué podemos hacer esto o aquello. El federalismo bien entendido empieza por casa. No se puede aplicar una especie de reglamento nacional como norma básica si no respetás la particularidad de cada provincia.

–En Mendoza habrá elecciones desdobladas. ¿No es riesgoso abrirse de Cambia Mendoza, no participar adentro en las PASO, pensando luego en la elección nacional?

–Es una ventaja tener las elecciones desdobladas, nos permiten competir, discutir Mendoza sin poner en riesgo la unidad nacional.

–No afecta en absoluto, quiero desmitificarlo. Además, el kirchnerismo en Mendoza está tan mal que no hay ningún riesgo que frente a una eventual división del radicalismo y el Pro, pueda pasar por el medio. Mendoza debe recuperar el equilibrio institucional. Hoy, no estamos diciendo que no confluyamos en un frente, pero sí decimos que para articular un frente tiene que haber afinidad de principios y valores. Hasta ahora no se advierte.

–¿Puede cambiar esto; hay algún acercamiento por estos días?

–Cero acercamiento. Sólo hemos recibido descalificaciones por los medios. Solo eso, personales. Hay una obsesión del radicalismo por intervenir en las internas partidarias del resto de la provincia, que lo asemeja más al kirchnerismo versión 2011 que a una provincia que pretende defender las instituciones. Hay preocupación por la Mendoza que viene. Por eso, puede pasar cualquier cosa. No hay una definición. Creo que Mendoza necesita discutir un modelo de provincia para adelante que hoy no se observa. Algunos están preocupados por la incertidumbre política otros por la incertidumbre de la gente.

–¿Cuáles son las motivaciones de una eventual ruptura?

– Tiene que ver con que se advierte una peligrosa debilidad institucional en la provincia. Con el avance evidente de un solo partido, la UCR, sobre todos los organismos de control de la provincia, sobre el Poder Judicial, sobre la Legislatura, y con un control evidente en algunos medios de comunicación. No es bueno para la institucionalidad de la provincia. No se puede hacer en Mendoza lo que se le critica al kirchnerismo en Buenos Aires.