"Olvídate de que soy tu hijo": en EEUU, las elecciones dividen a las familias

Tim Reid
·8  min de lectura

LOS ÁNGELES.- Hace cinco meses, cuando Mayra Gomez, una demócrata de toda la vida, le dijo a su hijo que en estas elecciones iba a votar por Donald Trump, el joven de 21 años la expulsó de su vida. "Me dijo concretamente que ya no era su madre, porque iba a votar a Trump", dice Gomez, una cuidadora de 41 años de la ciudad de Milwaukee. La ultima conversación madre-hijo fue tan ríspida que no está segura de que haya vuelta atrás, por más que Trump pierda la elección.

"El daño está hecho. Para la cabeza de la gente, Trump es un monstruo. Es todo muy triste. Hay gente que dejó de hablarse y no creo que tenga arreglo", dice Gomez, que apoya a Trump por su persecución contra los inmigrantes ilegales y su manejo de la economía.

Gomez no es la única que piensa que las profundas grietas que ahora separan a familias y amigos por la tumultuosa presidencia de Trump serán difíciles, por no decir imposibles, de reparar, por más que el actual mandatario deje el cargo.

De los diez votantes entrevistados para este artículo -cinco partidarios de Trump y cinco que apoyan al demócrata Joe Biden- muy pocos consideran que las relaciones personales dañadas por la presidencia de Trump puedan sanarse completamente, y la mayoría cree que quedaron rotas para siempre.

Durante sus casi cuatro años de mandato a contrapelo de las normas, Trump ha suscitado y fogoneado las emociones más fuertes, tanto en seguidores como en detractores. Muchos de sus partidarios admiran sus medidas para frenar la inmigración, los nombramientos de jueces conservadores, su determinación para pasar por encima de toda convención y su retórica de línea dura, que describen como "hablar sin pelos en la lengua".

Los demócratas y otros opositores consideran al exdesarrollador inmobiliario y exconductor de reality shows como una amenaza para la democracia norteamericana: un mitómano serial y un racista cuyo desmanejo de la pandemia de coronavirus mató a más de 230.000 en Estados Unidos hasta el momento. Trump rechaza ese cuadro de los hechos y dice que son "noticias falsas".

Y ahora que Trump está rezagado frente a Biden en las encuestas de opinión, la gente empieza a preguntarse si esas divisiones causadas por una de las presidencias más polarizadoras de la historia norteamericana podrán restañarse si Trump pierde la elección.

"Lamentablemente, no creo que sanar al país sea tan fácil como cambiar de presidente", dice Jaime Saal, psicoterapeuta del Centro Rochester de Medicina del Comportamiento, en Michigan.

"Esas cosas llevan tiempo, esfuerzo, y hace falta que ambas partes estén dispuestas a dar vuelta la página y seguir adelante", dice Saal.

Según Saal, las tensiones en las relaciones interpersonales se han crispado debido a la dinámica social, política y sanitaria que enfrenta actualmente Estados Unidos, y agrega que cada vez recibe más pacientes que manifiestan profundas divisiones políticas con sus padres, hermanos o familia política, y no tanto con su cónyuge.

Vecino contra vecino

En 2016, la elección de Trump dividió a las familias, rompió amistades y puso a vecino contra vecino. Muchos de uno u otro bando han recurrido a Facebook y Twitter para denostar sin restricciones tanto a Trump como a sus numerosos detractores, y los incendiarios tuits del propio presidente contribuyeron a caldear del todo los ánimos.

Según un sondeo independiente realizado en septiembre por el Centro de Investigaciones Pew, casi el 80% de los partidarios de Trump y Biden dijo tener pocos o ningún amigo que apoyara al candidato contrario.

Un estudio hecho en enero por la encuestadora Gallup descubrió que durante el tercer año de mandato de Trump se batió un nuevo récord de polarización partidaria: el 89% de los republicanos aprobaron el desempeño de Trump durante 2019, mientras que apenas un 7% de los demócratas opinó que el presidente estaba haciendo un buen trabajo.

Gayle McCormick tiene 77 años y se separó de su esposo William, de 81 años, cuando él decidió votar por Trump, en 2016. "Creo que nos va a llevar mucho tiempo recuperarnos del legado que deja Trump", dice McCormick.

Ambos siguen compartiendo tiempo juntos, aunque ahora ella vive en Vancouver y él se mudó a Alaska. Dos de los nietos de Gayle dejaron de hablarle por haber apoyado a la demócrata Hillary Clinton en 2016. También se ha distanciado de otros familiares y amigos, todos partidarios de Trump.

Gayle no está segura de que esas divisiones con amigos y parientes vayan a solucionarse algún día, porque cada uno siente que el otro tiene un esquema de valores que le es totalmente ajeno.

La votante demócrata Rosanna Guadagno, de 49 años, dice que su hermano la repudió cuando ella se negó a apoyar a Trump, hace cuatro años. El año pasado, la madre de ambos sufrió un ACV, pero su hermano, que vivía en la misma ciudad de California que su madre, nunca le avisó de la muerte de su madre, seis meses después. Se enteró a los tres días, por un email que le mandó su cuñada.

"Fue devastador para mí, porque me excluyeron de todo lo que tuvo que ver con la muerte de mamá", dijo Guadagno, psicóloga social que trabaja en la Universidad de Stanford, California.

Gane quien gane las elecciones, Guadagno no cree poder reconciliarse con su hermano, aunque dice que todavía lo quiere.

Ese incierto mundo post-Trump

Sarah Guth, de 39 años, intérprete de español de Denver, Colorado, dice haber eliminado de su vida a varios amigos que apoyaban a Trump. Nunca pudo digerir el apoyo de esos amigos a la separación de los niños inmigrantes de sus padres en la frontera con México, o el apoyo al propio Trump cuando se conocieron los audios donde se lo escucha presumir del modo en que manoseaba a las mujeres.

Después de las elecciones de 2016, Guth también dejó de hablarse durante varios meses con su padre, votante de Trump. Ahora han vuelto a comunicarse, pero evitan hablar de política.

Guth dice que algunos de sus amigos no pueden aceptar que apoye a un candidato como Joe Biden, que en el tema del aborto está a favor de que la mujer decida sobre su cuerpo.

"Tuvimos desacuerdos fundamentales sobre cosas muy básicas, y ambas partes nos dimos cuenta de que en realidad no tenemos nada en común", dice Guth. "Y no creo que eso cambie en la era post-Trump".

Dave Wallace, un ferviente partidario de Trump de 65 años y gerente jubilado de la industria petrolera en West Chester, Pensilvania, es más optimista acerca del restablecimiento de las relaciones familiares en un mundo post-Trump.

Wallace dice que su apoyo a Trump le trajo problemas con su hijo y su nuera.

"El odio de los demócratas hacia Trump me deja pasmado", dice Wallace. "Creo que es algo personal, por la forma en que hace sentir a la gente. Creo que esas tensiones van a bajar cuando haya un político más normal, que no hace enojar a la gente."

Jay J. Van Bavel, profesor de psicología y ciencias neuronales de la Universidad de Nueva York, dijo que este "sectarismo político" se ha convertido no solo en algo tribal, sino también moral.

"Como Trump es una de las figuras que más ha polarizado a los norteamericanos en cuestión de valores y problemas fundamentales, la gente no está dispuesta a ceder posiciones, y esas cosas no desaparecen de un día para otro, así como así", dice Van Bavel.

Jacquelyn Hammond, una camarera de 47 años de Asheville, Carolina del Norte, dejó de hablarse con su madre, que apoya a Trump, y tampoco quiere que su hijo tenga trato con su abuela.

Dice que le gustaría reconciliarse, pero lo ve difícil, por más que Trump pierda las elecciones.

"Trump es como el catalizador de un terremoto que simplemente dividió dos continentes del pensamiento. Y cuando el mundo se divide así, no hay vuelta atrás. Es un momento de nuestra historia en el que tuvimos que elegir de qué lado estábamos, y el lado que cada uno eligió marcará el curso del resto de nuestra vida", dice.

Hammond dice haber advertido que su relación con su madre estaba en problemas poco después de las elecciones de 2016, un día en que iba en auto con su madre y salió a defender a Hillary Clinton.

"Mamá frenó el coche y me dijo que no le faltara el respeto a sus opiniones políticas. De lo contrario, que me bajara del auto."

Bonnie Coughlin, de 65 años básicamente, ha votado a los republicanos toda su vida, excepto en 2016, cuando respaldó al candidato de un tercer partido. En estas elecciones, Bonnie está a favor de Biden, y hasta organizó un pequeño acto de apoyo en su comunidad de Gilbertsville, Pensilvania.

Criada en una familia republicana y de religión conservadora en Missouri, Bonnie dice que sus relaciones con su hermana, su padre y algunos primos, todos fervientes partidarios de Trump, se han agriado.

Dice que los sigue queriendo, pero que ahora los ve "con otros ojos, porque apoyan voluntariamente a una persona sin corazón que no muestra empatía alguna con nadie y en ninguna circunstancia ".

"Y aunque gane Biden, no creo que esa gente lo acepte y se vaya tranquilamente a dormir".

Agencia Reuters

Traducción de Jaime Arrambide

TAMBIEN TE PUEDE INTERESAR

EN VIDEO: ¿Por qué las elecciones en EEUU son tan importantes para el cambio climático?