"Nunca olvidar": Donald Trump encabeza los actos a 18 años del atentado a las Torres Gemelas

LA NACION

NUEVA YORK.- El cielo celeste y calmo no sirvió de augurio. El 11 de septiembre de 2001, mientras Nueva York seguía con su rutina, dos aviones fueron secuestrados por jihadistas en pleno vuelo y estrellados contra el centro financiero de la ciudad, del mundo, las Torres Gemelas: cerca de tres mil personasmurieron y muchísimas resultaron heridas, para siempre.

Hoy, a 18 años de aquella mañana, los estadounidenses conmemoran el atentado con ceremonias, voluntariado, pedidos para "nunca olvidar" y llamados de atención por el creciente número de socorristas que murieron o enfermaron tras los ataques terroristas.

Se prevé que muchos familiares de víctimas lleguen a la Zona Cero, como fue nombrado el lugar del accidente, y que el presidente Donald Trump participe de una conmemoración en el Pentágono, otro de los edificios siniestrados. Por su parte, el vicepresidente Mike Pence va a dar un discurso en el lugar del tercer ataque, cerca de Shanksville, Pensilvania.

A casi dos décadas de los ataques más mortales en territorio estadounidense, la nación sigue tratando de reponerse. Las secuelas de los atentados pueden notarse desde las inspecciones de seguridad en los aeropuertos hasta Afganistán, donde la invasión se transformó en la guerra más larga de Estados Unidos. Las negociaciones de paz entre Estados Unidos y el Talibán colapsaron en los últimos días.

Homenaje

Las ceremonias se enfocan en la conmemoración de las cerca de tres mil personas que murieron cuando aviones secuestrados chocaron contra las Torres Gemelas, el Pentágono y un campo cerca de Shanksville el 11 de septiembre de 2001. Todos los nombres de esas víctimas son leídas en voz alta en una ceremonia en la Zona Cero, donde en la hora exacta en que los aviones chocaron y las torres se desplomaron se recuerdan con momentos de silencio y toques de campanas.

Sin embargo en los últimos años creció la concientización sobre el sufrimiento de otro grupo de personas relacionada a la tragedia: los bomberos, policías y socorristas que murieron o se enfermaron tras estar expuestos a los escombros y toxinas en el aire de la zona.

Los resabios del horror

Jaquelin Febrillet tenía 26 años y trabajaba a dos cuadras de las Torres Gemelas cuando los aviones secuestrados por los jihadistas las derribaron. En 2016, quince años después de los atentados, esta profesional, hoy madre de tres hijos, fue diagnosticada con cáncer. Se lo atribuyen a la nube de cenizas y desechos tóxicos en la cual se encontró inmersa el día de la catástrofe.

Richard Fahrer, hoy de 37, trabajó frecuentemente en el sur de Manhattan como agrimensor de 2001 a 2003. Hace 18 meses, tras padecer dolores en el estómago, los médicos detectaron a este joven padre un cáncer agresivo de colon, enfermedad que afecta en general a hombres mucho mayores y para el cual no tenía ninguna predisposición.

Más allá de los cerca de tres mil muertos y más de seis mil heridos, Nueva York aún no terminó de contar a las personas enfermas de cáncer y otros males, sobre todo de pulmón, ligados a la nube tóxica que estuvo durante semanas sobre el sur de la isla.

Las decenas de miles de bomberos, rescatistas, médicos y voluntarios movilizados al lugar de las Torres fueron los primeros afectados. Un censo del programa federal de salud reservado a los sobrevivientes de los atentados, dio cuenta de cáncer en 10 mil de ellos.

Agencias AP y AFP