En Olivos: Alberto Fernández hará un brindis con más de 60 diputados oficialistas

LA NACION
·2  min de lectura

Alberto Fernández cerrará el año con un brindis para los diputados del Frente de Todos a horas de que el Congreso aprobara la nueva fórmula jubilatoria y la legalización del aborto, dos proyectos impulsados por el Poder Ejecutivo. Las invitaciones al agasajo presidencial fueron coordinadas por el presidente de la Cámara baja, Sergio Massa, y en su entorno aseguran que asistirán "más de 60 diputados", mientras que habrá otros que se conectarán de forma remota.

"La idea es agradecer, saludar, hacer un balance y terminar el año en unidad como arrancamos", dijo un estrecho colaborador del Presidente a LA NACION. Tanto verdes como celestes confirmaron su asistencia a horas de que el proyecto de interrupción voluntaria del embarazo -que partió transversalmente al oficialismo- se aprobara como esperaba la Casa Rosada.

Aborto legal: qué dice la ley sancionada por el Senado

"La unidad en la diversidad es el eje de la coalición. Este año fue muy complicado pero se sancionaron 67 leyes, es necesario un reconocimiento", apuntaron cerca de Massa. La cita es a las 15.30.

Al convite asistirá el jefe de bloque de Diputados, Máximo Kirchner. En principio, la presencia de Cristina Kirchner no está confirmada. En su entorno explicaron que se trata de una reunión de diputados, aunque cerca de Fernández no descartaban la participación de algún senador.

La situación en el Senado ayer quedó crispada en el oficialismo, porque el jefe de la bancada oficialista, el formoseño José Mayans, se movió activamente para evitar la sanción de la legalización del aborto, incluso en coordinación con senadores opositores celestes. El senador no solo trabajó en contra de la voluntad presidencial, sino que, a la hora de su discurso, embistió duramente contra el Gobierno y habló de "degradación del Estado".

Máximo Kirchner: "20 puntos le sacamos a 'La Leona'. Eso es la falta de gestión, la falta de sensibilidad"

Ayer, funcionarios de la Casa Rosada consideraban lógicas las diferencias e intentaban asimilarlas como parte de la "diversidad" que cohabita en el oficialismo.