Olivia Newton-John: "No le deseo el cáncer a nadie, pero para mí fue un regalo"

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A sus 72 años –cumplidos el pasado mes de septiembre– Olivia Newton-John muestra un optimismo envidiable para alguien que ha superado hasta tres diagnósticos de cáncer en los últimos 28 años –el más reciente, un cáncer de mama en estadio IV. Tanto es así, que asegura que para ella la enfermedad ha sido “un regalo”.

Aunque no se lo desea a nadie, la británico-australiana de 72 años asegura que superar tres diagnósticos de cáncer ha sido muy importante para ella. (Imagen: @therealolj)
Aunque no se lo desea a nadie, la británico-australiana de 72 años asegura que sobrevivir a tres diagnósticos de cáncer ha sido muy importante para ella. (Imagen: Instagram @therealolj)

Con una apariencia tremendamente juvenil para su edad, la ganadora de cuatro Grammys y protagonista de de Grease (1978) no ha tenido reparo en recordar la última irrupción del cáncer en su vida, en 2017. En una entrevista con The Guardian, Newton-John asegura que desde entonces ha consagrado su vida a recuperarse, y que afortunadamente hoy se encuentra bien.

Pero las cosas llegaron a ponerse muy negras para ella. En 2018 tuvo que volver a aprender a caminar después de que la enfermedad se hubiese diseminado por su cuerpo y ella se fracturase la base de la columna.

Estaba muy débil. Tenía un andador, un bastón y muletas, pero ahora ya puedo caminar”, recuerda.

He tenido suerte tres veces. Me gusta verlo así. Mira, cada día es una bendición. Nunca sabes cuándo se va a acabar tu tiempo. Tenemos una cantidad finita de tiempo en este planeta, y sencillamente debemos estar agradecidos por ello”.

A Newton-John le diagnosticaron cáncer de mama por primera vez en 1992, poco después de la muerte de su padre –un exagente del MI5 que colaboró en el proyecto Enigma en la base militar de Bletchley Park.

Cuando el cáncer regresó en 2013, su hermana mayor, Rona, acababa de morir y Newton-John conoció su diagnóstico tras ser víctima de un accidente de coche. En ambas ocasiones seguía atravesando el duelo por la pérdida de sus familiares.

La última reaparición del cáncer fue en 2017, y no resultó una sorpresa para ella: “Ha sido parte de mi vida durante mucho tiempo. Creí que algo iba mal. Es preocupante cuando regresa, pero pensé: “Lo superaré de nuevo”.

Según ella, el cannabis medicinal ha sido de gran ayuda para superar la enfermedad –además de la cirugía, la quimioterapia y la radioterapia. Tanto es así, que a día de hoy es una gran defensora de la sustancia, después de que su marido, John Easterling, se la diese a probar. Y no solo eso, sino que ella misma cultiva marihuana en su rancho como parte de su negocio, la Amazon Herb Company, y su hija Chloe también es dueña de una granja de marihuana en Oregon.

Al principio me sentía nerviosa. Pero pude ver los beneficios en cuanto empecé a usarla. Ayuda a la ansiedad, al sueño, al dolor”.

Además, el interés y la defensa de las plantas medicinales ha llevado a Newton-John a experimentar con la ayahuasca, un potente psicodélico que se usa en la Amazonia con fines espirituales –y que ella probó por primera vez durante un ritual en la selva peruana.

Cambió mi vida”, asegura la también activista por el medio ambiente y los derechos animales. “Si no hubiera tenido esa experiencia, hoy no estaría casada con John. Tuve visiones de lo más increíble mientras estaba bajo su influencia. Fue alucinante”. La experiencia fue tan importante para la pareja, que en 2008 regresaron al país para casarse en Cuzco.

Pero volviendo a la cuestión de su salud, Newton-John asegura que su relación con el cáncer no es de confrontación o lucha.

No me veo a mí misma como enferma de cáncer. Decido no verlo como una pelea porque no me gusta la guerra. No me gustar luchar contra nada –sea algo externo o algo dentro de mi cuerpo. Elijo no verlo de esa forma. Quiero que mi cuerpo esté sano y vuelva al equilibrio. Parte de ello tiene que ver con tu actitud mental. Si piensas: “Pobre de mí” o “Estoy enferma”, entonces lo estarás”.

Añadiendo que nunca ha querido oír hablar de pronósticos médicos sobre su esperanza de vida, la actriz llega a afirmar que la enfermedad ha llegado a convertirse en una especia de vocación en su vida.

No sé qué sería de mí hoy sin ella. Veo mi vida como un viaje. El cáncer me dio un propósito y una intención, y me enseñó mucho sobre la compasión”.

Hoy Newton-John quiere dejar claro que, en contra de lo que suele pensarse, el cáncer no es una pena de muerte: “Para mí ha sido un regalo. No se lo deseo a nadie. Pero hay sido muy importante en mi vida”.

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