Oleg Prudius, el 'Demoledor de Moscú de la WWE' que decidió brillar junto a Keanu Reeves

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Oleg Prudius, mejor conocido como Vladimir Kozlov en la WWE, castiga a Shannon Moore en 2008. (Don Arnold/WireImage)
Oleg Prudius, mejor conocido como Vladimir Kozlov en la WWE, castiga a Shannon Moore en 2008. (Don Arnold/WireImage)

Oleg Prudius tenía el talento suficiente para convertirse en un villano importante en la lucha libre, pero la WWE cambió de opinión. Pasó de luchar con figuras de la talla de Triple H, Shawn Michaels, John Cena y The Undertaker a compartir la pantalla grande con actores del calibre de Keanu Reeves y The Rock. Le dijo adiós al pancracio, se mantiene enfocado en consolidarse dentro de Hollywood.

Prudius, de origen ucraniano, arribó a la WWE en 2006. Contaba con las credenciales indicadas para causar impacto. Era multicampeón de kickboxing, judo y sambo, el deporte de combate por antonomasia de Rusia que incluso practicó el ahora presidente Vladimir Putin; también jugó futbol americano amateur. Un atleta tan experimentado de peso completo, de más de 130 kilos, era difícil de dejar ir.

Entonces, la compañía lo envió a su centro de desarrollo en Ohio, en el que entrenó por dos años. No tuvo problemas en adaptarse al modelo de entretenimiento deportivo, de ahí que el mandamás Vince McMahon aprobó que apareciera en sus shows televisados. En 2008, estaba listo para mostrarse al mundo y generar estragos. Sin ser ruso de nacimiento, encarnó al Demoledor de Moscú.

Prudius fue introducido bajo el nombre de Vladimir Kozlov. Cada que saltaba al cuadrilátero, demostraba frialdad absoluta. Su rostro no producía expresión alguna. Era una máquina encargada de repartir miedo, realizar el trabajo sucio y destrozar a cualquiera que tuviera enfrente. WWE lo llevó a lo más alto, provocó que luciera imponente.

Combatió a los grandes del negocio. Derrotó a The Undertaker, la leyenda más prestigiosa de la corporación, muy pocos luchadores pueden jactarse de ello. El impulso de Prudius era una realidad, parecía que nadie era capaz de ponerle un dedo encima. Cargaba consigo la etiqueta de futuro campeón mundial, aunque se quedó muy cerca de conseguir el anhelado cinturón individual.

Estuvo invicto en duelos mano a mano hasta 2009, cuando el veterano Shawn Michaels logró vencerlo en espaldas planas. El ganador de la batalla enfrentaría al denominado Hombre Muerto en WrestleMania, su patio favorito de juegos. Luego del revés, las expectativas depositadas en él decayeron. Cayó a segundo plano. La derrota mermó su credibilidad como competidor en solitario.

Prudius no representaba más al Vladimir Kozlov que irradiaba maldad. Seguía siendo el tipo de pocas palabras que utilizaba atuendos de sambo a la hora de competir, pero decidió cambiar de actitud. Se enemistó con Santino Marella, quien se convirtió en su eventual aliado y del que adoptó la comedia con tal de reconstruir su personaje.

Por fin se atrevió a sonreírle al público. No tenía reparo en ejecutar el típico paso ruso en cuclillas frente a la audiencia. Probó que muy en el interior del poderoso gigante de 1.93 metros de altura existía una chispa de carisma. Gracias a Marella, conectó con la grada. Además, juntos ganaron un título de parejas; después de todo, anhelaba probar las mieles del oro.

La alegría duró poco, fue despedido en 2011. Así le puso fin a su aventura en el ring, optó por perseguir sus sueños. Disputó algunos partidos de hockey, lanzó su propia marca de vodka, se volvió socio de la productora Quasar Entertainment en Miami y retomó la actuación. Nueve años antes de su llegada a la WWE, había tomado un rol pequeño en la película La hora 25, que lideró Edward Norton.

Prudius participó en la grabación de John Wick 2: “Buscaban a un hombre ruso, grande y fuerte que combatiera a Keanu Reeves. Tuvimos buenas escenas de pelea. Él permanecía 15 horas diarias en el set, es una locura”. De igual manera, integró el elenco de Rápido y Furioso 8 al lado del exluchador Dwayne “The Rock” Johnson. En China, grabó la cinta Wolf Warrior 2.

WWE me dio a conocer. Cada trabajo que tengo es debido a mi popularidad ahí. Mi agradecimiento a ellos”, afirmó en entrevista con los medios oficiales del consorcio. El filme Miami Heat, de 2021, representó su primera oportunidad protagónica. Y sí, no es sorpresa que aún en la industria cinematográfica, emule sus mejores noches del pancracio. Todavía cumple con el papel de matón ruso en su camino por Hollywood.

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