La segunda ola fuerza el acercamiento entre la Casa Rosada y Horacio Rodríguez Larreta

Jaime Rosemberg
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Horacio Rodríguez Larreta y Alberto Fernández antes del quiebre que provocó la reducción de la coparticipación federal; el diálogo continuó después de eso, pero más distante.
Horacio Rodríguez Larreta y Alberto Fernández antes del quiebre que provocó la reducción de la coparticipación federal; el diálogo continuó después de eso, pero más distante.

Nadie se imagina, al menos en lo inmediato, la reedición de aquellas fotos conjuntas, con Axel Kicillof como tercer invitado. Pero por imperio de la necesidad que impone la inminente llegada de la segunda ola de coronavirus, y más allá de las desconfianzas mutuas que marcan el vínculo luego de distintos desencuentros, el gobierno de Alberto Fernández y el de Horacio Rodríguez Larreta volvieron a hablar.

La coordinación en temas puntuales, como el manejo de los testeos y la derivación a hoteles de los pasajeros que llegan de vuelos internacionales, es solo la punta de un iceberg de acercamientos que también se extienden a lo discursivo, con prédicas alineadas de retorno a los cuidados y las prevenciones para evitar que los contagios pongan en peligro la situación sanitaria. El “matrimonio por conveniencia” llega en momentos en los que ambos líderes necesitan aire político, presionados por sus respectivos “halcones”, que ganan poder y espacio en los medios.

“No nos quedaba otra que volver a hablar”, afirmó a LA NACION una fuente del gobierno porteño, al tanto de los renovados diálogos, que el sábado tuvieron más asiduidad, cuando la Casa Rosada ya planificaba el regreso al teletrabajo de los empleados públicos y las restricciones nocturnas, a cargo de cada distrito.

Reunion entre el Presidente Alberto Fernandez, el Gobernador por Buenos Aires Axel Kicillof y el Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires Horacio Rodriguez Larreta.
Archivo


El presidente Alberto Fernández, el gobernador bonaerense Axel Kicillof y el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodriguez Larreta, en diciembre pasado. La postal podría repetirse. (Archivo/)

Desde el Gobierno se comunicaron ese día con las autoridades porteñas para acordar hacerse cargo de los testeos con antígenos y PCR a los recién llegados a Ezeiza y Aeroparque, y que la ciudad albergue en hoteles (con costo pago por el Estado nacional) a aquellos presuntos contagiados con las peligrosas nuevas cepas que llegaron, sobre todo, desde Brasil.

Dos días después, en la Casa Rosada aplaudieron el discurso de ayer de Rodríguez Larreta, en el que si bien se diferenció de la Nación con en el teletrabajo (“la mayoría de nuestros empleados está en labores esenciales”, afirmó) coincidió en la necesidad de apretar las clavijas del control para evitar el desmadre. “Esto nos viene muy bien a nosotros, volvimos a poner en agenda los cuidados que hay que tener. Esto va a ser largo y necesitamos el apoyo de todos”, reflexionó un funcionario de trato cotidiano con el Presidente, mientras por los televisores el jefe de gobierno porteño daba su discurso. “Está bien que se diferencien un poco, es lógico que la provincia diga que es el que más vacunó, y que ciudad el que mejor controla”, justificó el asesor presidencial, sabedor del “aire político” que Fernández obtiene con el renovado respaldo de Larreta y otros mandatarios provinciales a la hora de intentar que las restricciones (las que llegaron y las que vendrán) sean acatadas por la mayoría de la población.

Desde Parque Patricios plantearon críticas a un Gobierno que intenta “un parate voluntario de la gente y del sector privado difíciles de lograr” con las recientes medidas, pero se muestran dispuestos a retomar la senda de la cooperación, sin olvidar batallas pendientes como las sucesivas podas a la coparticipación de la ciudad. “Hoy hacer política con todo esto es un lujo que no nos podemos dar. Si transitamos esto bien, es el pasaporte para una nueva etapa”, coincidieron en un despacho cercano al del jefe de gobierno porteño. Fue este el mensaje que Rodríguez Larreta transmitió a sus ministros el viernes, en uno de sus periódicos retiros, esta vez en una casona del Bajo Belgrano.

Ninguno de los dos olvida el “fuego amigo”, pero espera que la magnitud de la crisis sanitaria lo morigere. Mientras desde el Gobierno destacaron el discurso de “apoyo” a Fernández que dio Máximo Kirchner en el Congreso en el cierre del debate por Ganancias, cerca de Larreta aclarararon que con Mauricio Macri hay “diálogo permanente” y que “Horacio deja en claro que para él Mauricio no es un ex presidente simbólico, y que es muy importante para la etapa que viene”.

La velocidad de los contagios obliga a tomar medidas. También los obliga a ambos a ponerse de acuerdo.