Una ola de frío complica la estancia de miles de venezolanos muy cerca de la frontera con EE.UU.

Viven en tiendas de campaña a la orilla del río Bravo y apenas pueden dormir por causa de las bajas temperaturas. Como llegaron con muy poca ropa, dependen de las donaciones para abrigarse y pasan mucha hambre. "Anoche fue horrible", admite una madre.