Segunda ola: por demoras en la carga, el 29% de las muertes informadas desde mediados de junio ocurrieron antes

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En San Isidro hubo una baja de los contagios de coronavirus, pero las terapias intensivas de los centros de salud privados siguen saturadas al 100% de ocupación
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La segunda ola de contagios de Covid-19 acumula desde abril pasado un tercio de las 112.581 muertes totales hasta ayer, con cifras diarias que recién se ubicaron por debajo del centenar de fallecidos hace dos semanas. En ese descenso lento de la mortalidad, que en los datos oficiales se empieza a ver a partir de mediados de junio, el Gobierno informó poco más de 20.200 fallecimientos, pero un 29% ocurrió antes.

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La curva de casos empezó a descender tras el pico del 26 de mayo pasado, con 41.175 diagnósticos nuevos. En ese momento, el Gobierno informaba más de 500 decesos diarios, con un valor máximo de 791 que reportó el 22 de junio. En realidad, ese día, murieron 469 personas por Covid-19. El 6 de junio se registró el número más alto, con 641 decesos en un día durante la segunda ola.

La diferencia se debe a un arrastre de datos de semanas y hasta meses en los registros oficiales, según surge de una comparación que trazó LA NACIÓN por fecha real de muerte y fecha en la que se informó a la población (reporte). En los últimos cinco meses, la demora en la carga de esos datos fue de hasta 42 días, con un promedio de entre 15 y 20 días.

La segunda ola arrancó a comienzos de abril y, la semana pasada, el Ministerio de Salud informó que desde el pico de casos de finales de mayo habían pasado 14 semanas de descenso sostenido de los diagnósticos. Es de esperar que, a partir de las dos o tres semanas empiece a seguir la misma tendencia las internaciones y, después, las cifras de mortalidad.

El análisis que hizo LN Data de los registros de la pandemia por fecha real de muerte indica que los casos diarios demoran en descender de alrededor de 500 a 100 entre mediados de junio y el mes pasado, para seguir haciéndolo en estas últimas tres semanas. Pero, como hasta ahora, esto siempre está sujeto a cambios debido a los retrasos justamente en la carga de la información.

Documentación

Aun así, en ese mismo intervalo, el Gobierno informó en total 20.229 fallecimientos, mientras que los documentados hasta ahora son 14.326, una diferencia de 5903 casos o un 29% del total informado públicamente que ocurrieron antes y se notificaron con demora.

LA NACIÓN intentó consultar al Ministerio de Salud sobre estas variaciones en los registros y la evolución de la mortalidad en la última ola, sin respuesta hasta el cierre de esta nota.

Desde que comenzó la segunda ola –la cartera sanitaria nacional la dio como “un hecho” el 6 de abril pasado–, fallecieron 47.054 personas.

En 2924 de esos casos, no hubo demora en la carga en el sistema de vigilancia epidemiológica nacional. En cambio, en 28.932 casos, hubo un retraso de hasta 10 días, mientras que en el resto, que son 15.198 casos, la demora superó los 11 días.

Antecedentes

A finales de la primera ola, LA NACIÓN estimó la cantidad de defunciones por Covid-19 que habían ocurrido fuera del hospital. En ese momento, se detectó un desfase en el registro de internaciones entre lo que notificaban las provincias al sistema de vigilancia y los datos nacionales. Ya en ese momento, ante la consulta a los distritos se indicó que se trataba de información que estaba desactualizada en el sistema de vigilancia epidemiológica que administra la cartera sanitaria nacional, independientemente de la cantidad de casos que acumula cada distrito.

La mortalidad durante esta segunda ola cayó y lo hizo muy lentamente. Los casos de Covid-19 grave que ingresan a terapia intensiva tienen una mortalidad muy elevada y con un pico de contagios muy alto, que en mayo alcanzó los 41.000 casos en un día y, aunque menos, aún siguen habiendo casos”, indicó Conrado Estol, médico que sigue los datos del avance de la pandemia.

“Es insólito que no cerremos esta ola –continuó–. Este brote se va apagando solo y esto se ve en la lentitud que describen los datos objetivos. Recién ahora empieza a verse un descenso de la mortalidad porque un poco dejamos que [esta ola, que arrancó en abril] siguiera su curso natural al no testear lo suficiente y alcanzar el 36% de la población vacunada recién a ocho meses de haber iniciado la campaña de vacunación. Dos herramientas indispensables, como demostraron serlo en el mundo la vacunación y el testeo, fueron subutilizadas.”

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