Nueva ola de covid revela grandes disparidades en salud en China

En China, azotada por una nueva ola de covid, muchos habitantes de zonas rurales realizan largos viajes para hacerse atender en los hospitales mejor equipados de las ciudades, lo que refleja las grandes diferencias del sistema de salud en el gigante asiático.

Las visitas realizadas por periodistas de la AFP en las últimas semanas revelaron grandes desigualdades entre los hospitales urbanos y rurales en el norte del país.

Muchos habitantes del campo se dirigen a las megalópolis en busca de una atención de calidad que simplemente no pueden obtener donde viven.

En una de las economías más desiguales del mundo, el sistema sanitario centralizado de China dirige el dinero y los recursos hacia los hospitales urbanos, en detrimento de los rurales, una disparidad que se ha acentuado con la explosión de casos de covid en las últimas semanas.

En la capital, Pekín, y en la megalópolis de Tianjin (norte), las salas de urgencias se han visto tan desbordadas que decenas de pacientes, en su mayoría ancianos, tuvieron que ser puestos en camillas en las afueras de los hospitales.

Hacinados unos junto a otros y jadeantes, muchos estaban conectados a goteros intravenosos o botellas de oxígeno mientras las máquinas controlaban sus constantes vitales. Algunos parecían inconscientes o no reaccionaban.

- Viaje de hora y media -

En la desatendida ciudad rural de Xin'an, en cambio, el hospital local funcionaba muy por debajo de su capacidad máxima.

En una sala con poca calefacción se podía ver a media docena de ancianos con goteros.

Pero el espacio estaba prácticamente vacío y la presión sobre el personal era menos palpable que en los hospitales de las grandes ciudades.

"Lo que estamos viendo en las zonas rurales de China refleja la falta de avances en la reforma de salud del país", afirma Yanzhong Huang, experto en salud del Consejo de Relaciones Exteriores, un grupo de reflexión estadounidense.

"La gente descontenta con la mala calidad de la sanidad rural va a buscar atención en los hospitales urbanos", añade.

Si comienza a disminuir el número de casos de esta nueva ola, la presión sobre algunos recintos podría disminuir.

Pero los enfermos más graves siguen acudiendo en masa a los hospitales de las grandes ciudades, ya que tienen dificultades para acceder a médicos y medicamentos en donde viven.

En Xin'an, un comerciante cuenta que hubo una fuerte explosión de casos en su pequeña ciudad de 30.000 habitantes en diciembre. "Lo peor ya pasó", suspira.

El personal del hospital y los habitantes dicen que muchos de los enfermos prefirieron hacer el viaje de una hora y media hasta Tianjin o hasta Baoding, a 200 kilómetros.

- Temor por regreso de trabajadores -

Los hospitales de las ciudades de tamaño medio también parecen estar menos saturados que los de las grandes megalópolis.

En Tangshan, una ciudad industrial de 7,7 millones de habitantes, los establecimientos estaban menos desbordados que en Tianjin, a unas dos horas de distancia.

Sólo tres o cuatro pacientes ocupaban camas improvisadas en los pasillos.

Las autoridades chinas estiman que ya pasó el pico de infecciones en ciudades como Pekín y Tianjin, pero advierten de un rebrote en las próximas semanas, cuando millones de citadinos regresen a sus provincias en el Año Nuevo Lunar (el 22 de enero).

"A diferencia de las zonas urbanas, esta ola de ómicron no ha alcanzado su punto álgido en la China rural", afirma Xi Chen, profesor asociado de la Escuela de Salud Pública de Yale.

"Las cosas pueden empeorar significativamente a medida que los trabajadores de las ciudades comiencen a regresar a las zonas rurales", añade.

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