De la oficina de los talibanes al acuerdo de Doha, el controvertido rol de Qatar en el conflicto en Afganistán

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El negociador talibán Abbas Stanikzai llega a la sesión de apertura de las conversaciones de paz entre el gobierno afgano y los talibanes en la capital de Qatar, Doha, el 12 de septiembre de 2020
El negociador talibán Abbas Stanikzai llega a la sesión de apertura de las conversaciones de paz entre el gobierno afgano y los talibanes en la capital de Qatar, Doha, el 12 de septiembre de 2020

DOHA.- La repentina caída de Afganistán bajo control de los talibanes puso en el centro de la escena el rol que jugó Qatar en el conflicto que concentra a la atención mundial.

Tras el fin de la insurrección en Afganistán, surge la incógnita sobre el futuro de la oficina política de los talibanes en Doha, a veces polémica, que Qatar alentó para sacar réditos diplomáticos.

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Situado lejos, a 1300 km del Afganistán devastado por la guerra, Qatar invitó a los talibanes a crear una oficina política en Doha en 2013, contando con la bendición de Washington.

Cercano a Estados Unidos, Qatar también tiene vínculos estrechos con diferentes movimientos islamistas, aunque niega cualquier apoyo al terrorismo.

Washington “aumentó la presión sobre los qataríes para que acogieran a algunos de los líderes talibanes liberados de [su base de] Guantánamo [Cuba]”, indicó Andreas Krieg, analista de la región.

“Así, la oficina de los talibanes se convirtió en una parte integral de la estrategia estadounidense, cuyo objetivo era negociar su retirada del país”, añadió, en alusión al expresidente Donald Trump.

El entonces secretario de Estado, Mike Pompeo, y Abdul Ghani Baradar se reunieron en septiembre de 2020 en Doha
El entonces secretario de Estado, Mike Pompeo, y Abdul Ghani Baradar se reunieron en septiembre de 2020 en Doha


El entonces secretario de Estado, Mike Pompeo, y Abdul Ghani Baradar se reunieron en septiembre de 2020 en Doha

Sin embargo, las polémicas se fueron sucediendo, como cuando fue izada en su misión de Doha la bandera de los talibanes, que dice “Emirato Islámico de Afganistán”, algo que entonces indignó a Kabul.

La vía diplomática

Las discusiones y la diplomacia, al menos durante la era Trump, llevaron a los talibanes a acelerar su toma del poder”, afirmó el académico sobre Oriente Medio Michael Stephens.

“Pero a fin de cuentas, tener un foro para discutir nunca es una mala cosa. Estados Unidos realmente no necesitaba tomar las posiciones que finalmente adoptó”, añadió.

En Doha, durante los días siguientes a la toma del poder por parte de los talibanes, la pequeña comunidad de inmigrantes afganos residentes allí se encontraba desconsolada.

Los talibanes prometieron respetar los derechos humanos y no tomar venganza con sus opositores. No obstante, muchos continúan siendo escépticos.

“Los talibanes envían mensajes positivos hasta que lo controlan todo. Entonces, comienzan a reprimir”, afirmóun residente afgano en Qatar, que solicitó la cobertura del anonimato, con lágrimas en los ojos al ver a un funcionario talibán entrevistado por una cadena televisiva de noticias.

Los beneficios para Qatar

A fines de febrero, cuando los talibanes firmaron en Doha un acuerdo con Estados Unidos para la retirada de sus tropas de Afganistán, Qatar no pudo ocultar su orgullo al haber contribuido a lo que entonces fue presentado como un avance excepcional tras veinte años de guerra.

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Pero, a pesar de las reuniones con toda fanfarria en hoteles de lujo de Doha, el diálogo interafgano entre gobierno y talibanes no desembocó en la menor solución política.

Para Stephens, Qatar no tiene “capacidad” para hacer más y su mayor ambición continuaba siendo imponerse como el “centro de la diplomacia intercultural”.

“Olvídense de la sustancia, eso no era lo suyo. Era sólo la imagen lo que intentaban cultivar”, insistió. -

Cómo sigue

El jefe del buró político talibán en Doha y segundo del movimiento, el mullah Abdul Ghani Baradar, ya regresó a Afganistán tras el cambio de gobierno.

Varias figuras talibanas permanecen en Qatar, al igual que el que fuera el equipo negociador del gobierno afgano, de unas veinte personas.

“Si Estados Unidos decide no reconocer al gobierno de los talibanes, será difícil para Qatar normalizar sus relaciones con éstos”, advirtió Andreas Krieg, añadiendo que es muy poco probable que esta oficina se convierta en embajada.

“Lo más probable es que Qatar siga a Estados Unidos en este punto, en tanto intenta no comprometer su condición de mediador en este conflicto”, apostilló.

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