Oda al tacto y la fiesta en las propuestas de Loewe en París

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26 jun (EFE).- A falta de poder bailar y disfrutar del contacto humano, la firma Loewe presentó este sábado en la Semana de la Moda Hombre de París una oda al tacto, a la fiesta y al optimismo de la mano de su diseñador, el británico Jonathan Anderson.

"En última instancia, esta colección es un acto de rebeldía", defendió Anderson en una entrevista virtual con la prensa tras la presentación de sus propuestas en un vídeo dentro del calendario oficial de la Federación de Alta Costura y Moda.

París sigue sin volver totalmente a las pasarelas presenciales debido a la pandemia, pero él es uno de los creadores que mejor se ha adaptado a este nuevo formato que defiende en lo audiovisual con un discurso accesible y atractivo.

Anderson ha sabido llevar al mundo poscovid su forma de aliar arte y moda: los invitados virtuales recibieron tres libros que recogían las fotos de la nueva colección, la campaña fotográfica de la mano de David Sims y el trabajo pictórico del alemán Florian Krewer, uno de sus pintores favoritos.

"Creo que vamos hacia un nuevo renacimiento de los jóvenes que se han perdido muchas cosas que nosotros hemos podido hacer: ir a la universidad, descubrir quiénes somos, perdernos, destrozarnos y luego ser capaz de encontrar lo que vas a hacer en la vida", explicó a la prensa.

Así se entiende su apuesta para la próxima primavera-verano cargada de colores neón como el fucsia, el naranja o el verde, que se combinan entre sí o se suavizan con blancos, grises y negros.

Las siluetas se llevan alargadas y con tejidos fluidos que reflejan una facilidad de movimiento pero también ganas de diversión, de "no tomarse a uno mismo demasiado en serio", como describió el diseñador.

El trabajo de Krewer (1986), residente en Nueva York, le sirvió de inspiración en los colores pero también en la diversidad de sus personajes, libres y caóticos, que se apropian de los espacios públicos para convertirlos en escenario de sus conflictos y deseos.

Las gabardinas con logos se llevan en neón, las bermudas se combinan con túnicas drapeadas y las camisetas de colores se superponen entre sí creando una nueva gama cromática.

CUERO DE CACTUS

En los tejidos, el afán de Anderson por explorar las posibilidades del cuero -un emblema de esta firma española- va más allá con la introducción del cuero de cactus, que ofrece nuevas posibilidades de sostenibilidad a la marca, y el metal, que aporta otros volúmenes.

"El metal y el cuero de cactus son mis nuevas obsesiones. Cuando me hablaron de esta piel al principio no lo entendí pero es una genialidad. Además, se asocia muy bien a Loewe, al calor, a Ibiza, es sostenible e incluso ignorando todo esto, lo mejor es que crea bolsos y prendas increíbles", defendió.

Los accesorios también se colorean en tonos neón, como el modelo Puzzle, que se lleva en modo riñonera o en un nuevo formato tipo "hobo", más flexible y algo más grande, así como mochilas enrollables o botas de colores, que se atan en el tobillo con cuerdas.

ARMARIO COMPARTIDO

La idea de pasarlo bien, de explorar nuevos límites y aceptarse a sí mismo quedó presente en esta línea, que pese a formar parte de la propuesta para hombre de la marca tiene un punto ambiguo pues puede ser vestido por quién quiera.

"Siempre he estado obsesionado por la idea de un armario compartido. Tú decides qué quieres llevar, prefiero dejarlo abierto a la interpretación. Siempre me ha atraído esta idea qué es lo que la sociedad quiere que llevemos y lo que no, y creo que siempre será una constante en mi trabajo", dijo.

A las gabardinas, pantalones fluidos y chaquetas deportivas con cremalleras, se añadieron conjuntos de camiseta y pantalón corto estampados con lentejuelas, conjuntos de punto con ilustraciones gráficas o unos originales pantalones confeccionados a base de cuerdas.

Una referencia a los inicios de la cultura disco y de nuevo a la juventud, a la exploración de los gustos -que a veces pasa por rozar el mal gusto- y el uso de los colores, pero que guarda también similitud con otra década adorada de Anderson: los años 1920.

"He estado muy obsesionado con esa década desde la pandemia porque fue una época de reacción a un momento difícil. La experimentación con el alcohol y otras sustancias, la idea del entretenimiento y esa excusa de buscar la ocasión para salir... Quizás haya un hilo con eso también en esta colección", añadió.

María Díaz Valderrama

(c) Agencia EFE

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