Octubre en la mira: dos elecciones en la región con impacto para la Argentina

LA NACION

Por una particular coincidencia, en octubre próximo se redefinirá el panorama político del sur de América Latina. Junto a los comicios de la Argentina, ese mismo 27 de octubre habrá elecciones presidenciales en Uruguay. Y una semana antes, Bolivia elegirá quién la gobernará hasta 2025.

En ambos países limítrofes a la Argentina -con la que mantienen vínculos económicos e históricos-están en juego también eventuales cambios de signo respecto del partido que mantiene el liderazgo desde 2005. El Frente Amplio (FA) llegó al poder en Uruguay hace 14 años con Tabaré Vázquez, y luego de un interregno de José Mujica (2010-2015), de la misma agrupación, Tabaré concluirá su segundo mandato el próximo 1º de marzo.

Pero el proceso electoral en Uruguay recién comienza, con el lanzamiento de la campaña ayer, y será en las elecciones primarias del 30 de junio cuando se definirán los candidatos del FA, del Partido Nacional y del Colorado.

Las encuestas marcan que existe una paridad de condiciones entre el oficialismo y el Partido Nacional. Pero si finalmente hubiera una segunda vuelta, la oposición podría unirse para derrotar al FA, que sueña con el cuarto mandato.

Otra coincidencia es que en Uruguay y Bolivia aparecen entre las listas de aspirantes varios expresidentes y exvicepresidentes. Y en el caso del país gobernado por Evo Morales se juega mucho más que la suerte de un partido.

El presidente boliviano tiene un liderazgo excluyente y en estos años no surgió ninguna figura de reemplazo dentro del Movimiento al Socialismo (MAS), por lo que el primer mandatario indígena de América Latina se postula para un cuarto mandato.

En Bolivia se da, además, una paradoja. Según los sondeos, casi la mitad de la población califica como "buena" o "muy buena" la gestión de Evo, especialmente por los logros económicos y las obras de infraestructura que cambiaron el perfil del país. Pero las encuestas muestran también que si las elecciones fueran hoy, el mandatario no alcanzaría ni siquiera el 40% de los votos necesarios para vencer en primera vuelta. Y en un segundo turno a mediados de diciembre hay posibilidades ciertas de que toda la oposición se encolumne detrás del expresidente izquierdista Carlos Mesa, para desplazar a Evo del poder. La llave del triunfo o del fracaso del MAS estará en manos de los indecisos, que superan el 20%.