"Es un robo": la promesa rota de Elon Musk con las tejas de cristal de Tesla

Ivan Penn
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Un equipo instala tejas solares Tesla en una ampliación de la casa de Dan Reicher en Warren, Vermont, el 13 de abril de 2021. (Caleb Kenna/The New York Times)
Un equipo instala tejas solares Tesla en una ampliación de la casa de Dan Reicher en Warren, Vermont, el 13 de abril de 2021. (Caleb Kenna/The New York Times)

Una tarde de octubre de hace cinco años, Elon Musk utilizó un antiguo plató de “Mujeres desesperadas” para mostrar la última innovación de Tesla: unas tejas que pueden generar electricidad a partir del sol sin necesidad de los antiestéticos paneles solares.

Tras los retrasos, Tesla comenzó a desplegar las tejas a lo grande este año, pero ya se está encontrando con un gran problema. La empresa está aumentando los precios de algunos clientes antes de la instalación en decenas de miles de dólares más que los presupuestos anteriores, lo que ha enfadado a los usuarios pioneros y ha suscitado grandes interrogantes sobre la forma en que Tesla, más conocida por sus autos eléctricos, está dirigiendo su negocio de energía solar en tejados, que antes era predominante.

"Esto no es real"

Peter Quint estaba ansioso por instalar las tejas solares de Tesla en su casa de 372 metros cuadrados en Portland, Oregon, hasta que la empresa subió el precio de 75.000 dólares a 112.000 dólares en un escueto correo electrónico. Cuando llamó a Tesla para pedir una explicación, lo dejaron en espera durante más de tres horas.

“Dije: ‘Esto no es real, ¿verdad?’”, cuenta Quint, cuya especialidad son los cuidados críticos pediátricos. “El precio empezó a subir. Podíamos con eso, pero luego salieron con esto. A ese precio, en nuestra opinión, es un robo en despoblado”.

La subida de precios es el último paso en falso de la unidad solar de Tesla, que también vende paneles convencionales. La empresa ha pasado de ser el mayor instalador de energía solar en tejados de Estados Unidos a un distante segundo puesto en los últimos años. Un esfuerzo por recuperar la cuota de mercado mediante el recorte del precio de los paneles en 2019 ha hecho poco para frenar la caída.

En el plató de “Mujeres desesperadas” en Universal Studios en 2016, Musk, el director ejecutivo de la compañía, prometió que las nuevas tejas de Tesla turboalimentarían las instalaciones al atraer a los propietarios de viviendas que consideraban feos los paneles solares. Sin embargo, las tejas siguen siendo un segmento tan pequeño del mercado solar que pocos grupos y analistas del sector se molestan en hacer un seguimiento de las instalaciones.

Tesla no es la única empresa que va tras la idea de integrar celdas solares, que transforman la luz solar en electricidad, en las tejas. Dow Chemical, CertainTeed, Suntegra y Luma, entre otras, han ofrecido productos similares con un éxito limitado.

Un capacitador de Tesla sostiene una teja solar Tesla mientras un equipo las instala en una ampliación de la casa de Dan Reicher en Warren, Vermont, el 13 de abril de 2021. (Caleb Kenna/The New York Times)
Un capacitador de Tesla sostiene una teja solar Tesla mientras un equipo las instala en una ampliación de la casa de Dan Reicher en Warren, Vermont, el 13 de abril de 2021. (Caleb Kenna/The New York Times)

No obstante, dado el éxito de Musk con los autos eléctricos de Tesla y los cohetes de SpaceX, las tejas de cristal de Tesla atrajeron una atención desmesurada. Prometió que serían mucho mejores que cualquier otra cosa que se hubiera inventado y que vendrían en una variedad de estilos para que pudieran parecerse al asfalto, la pizarra y las tejas de barril españolas con el fin de adaptarse a la estética de cada hogar.

Promesas rotas

Muchas de esas promesas se quedan en eso. Tesla solo vende una versión, que se asemeja a la teja de asfalto común.

Durante una llamada de resultados trimestrales el lunes, Musk insistió en que la demanda de los tejados solares de Tesla “sigue siendo fuerte” a pesar de que la empresa había subido los precios sustancialmente. Describió los aumentos de última hora como un problema de arranque.

“Nos dimos cuenta de que básicamente cometimos algunos errores significativos al evaluar la dificultad de ciertos techos”, señaló. “Simplemente no se puede tener una situación única que se adapte a todas”.

Las ambiciones solares de Tesla se remontan a 2015, cuando anunció que vendería paneles y baterías domésticas junto a sus autos eléctricos. Un año después, la compañía adquirió SolarCity, una empresa dirigida por el primo de Musk, Lyndon Rive. SolarCity era el principal instalador de energía solar para tejados en Estados Unidos pero, en los últimos cinco años, Tesla ha quedado muy por detrás de Sunrun, que se hizo aún más grande el año pasado tras comprar otro instalador, Vivint.

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Tesla ha ido perdiendo participación de mercado a pesar de que la demanda de energía solar para tejados ha aumentado considerablemente a medida que los paneles se han vuelto más asequibles. En términos de capacidad de generación de energía, las instalaciones anuales son casi trece veces mayores que hace una década, según la Asociación de Industrias de Energía Solar.

Las tejas solares han sido históricamente entre un 20 y un 30 por ciento menos eficientes a la hora de convertir la luz del sol en electricidad que los paneles, dijo Vikram Aggarwal, fundador y director ejecutivo de EnergySage, un servicio de comparación de energía solar. No está claro si Tesla ha mejorado el rendimiento de las tejas, dijo, aunque son atractivas para muchos propietarios de viviendas porque los tejados se parecen a cualquier otro.

Pero los recientes aumentos de precio de la empresa sugieren que las tejas solares seguirán siendo un producto de nicho por ahora, dijo Aggarwal. “Parece que se dirigen a los canales superprémium, a la gente que quiere instalar tejados caros”, comentó.

Esperando por esto

Sin embargo, algunos expertos en energía y usuarios pioneros, como Dan Reicher, secretario adjunto de Energía en el gobierno de Bill Clinton, dijeron que los precios más altos de Tesla no detendrán el paso a las tejas solares.

Este mes, Reicher mandó instalar tejas Tesla en una ampliación de su casa en Vermont. (Cuando vivía en Washington, le instalaron paneles solares convencionales).

Bajo un cielo parcialmente nublado en dos días fríos, un puñado de trabajadores subió a la casa de Reicher en Warren, Vermont, una ciudad entre las cordilleras de las Montañas Verdes. Después de tener en cuenta los créditos fiscales federales, habrá pagado casi 16.000 dólares. El precio era tan bajo porque no iba a instalar las tejas en toda su casa y no iba a sustituir un tejado.

“Ha estado esperando esto durante 25 años, como la gente esperó el iPhone”, dijo Tom Berry, vicepresidente de SunCommon, el contratista que instaló las tejas.

Reicher encargó sus tejas a través de SunCommon y no directamente a Tesla. SunCommon, que al igual que Reicher había estado esperando ansiosamente estas tejas, dijo que los aumentos de precios de Tesla para los clientes directos no afectaron al menos a algunos mayoristas como SunCommon.

The New York Times habló con tres propietarios de viviendas de todo el país a los que Tesla les dijo que sus sistemas costarían mucho más. Dos cancelaron el trabajo y el tercero estaba determinando sus próximos pasos porque ya había gastado casi 5000 dólares en preparar su casa para el sistema de Tesla.

Ahorro

Musk y Tesla no respondieron a las solicitudes para hacer comentarios.

Quint, en Portland, había decidido optar por las tejas de Tesla porque necesitaba remplazar el techo original de la casa que su familia construyó hace más de 30 años. Firmó un contrato el 11 de septiembre y pagó un depósito de 100 dólares. Su sistema costó mucho más que el de Reicher porque era más del doble del tamaño de un sistema solar doméstico típico.

“Los tejados de Tesla son muy bonitos”, comentó Quint. “La gente se quedaba sorprendida”.

La primera estimación de la instalación fue de más de 60.000 dólares, pero solo unos pocos miles de dólares más de lo que habrían costado los paneles convencionales y un nuevo tejado, dijo. Durante los meses que Tesla estuvo diseñando el sistema y obteniendo los permisos de construcción, añadió, la empresa subió un poco el precio, lo que le pareció bien. Pero el presupuesto final en marzo, de 112.000 dólares, era mucho más alto.

Como no estaba dispuesto a pagar tanto, Quint buscó a otro instalador y decidió utilizar tejas y paneles solares convencionales, con lo que se ahorró casi 70.000 dólares respecto al precio final de Tesla.

This article originally appeared in The New York Times.

© 2021 The New York Times Company