Obras escultóricas monumentales de Jorge Jiménez Deredia transforman el Parque Maurice A. Ferré

Cuando el huracán Ian se acercaba al estado de Florida a finales de septiembre de 2022, algunas de las obras monumentales del escultor costarricense Jorge Jiménez Deredia ya estaban en Miami. Estaban en plena instalación en el Parque Maurice A. Ferré para la exposición al aire libre “Un puente de luz”.

Sin saber si Miami sufriría la furia de Ian, las esculturas de proporciones monumentales necesitaban ser protegidas. A pesar del tamaño y peso de algunas obras, como el grupo escultórico de la “Génesis del Huevo” (de 2 toneladas y 6 metros de largo) las piezas fueron aseguradas con grandes correas de carga para evitar cualquier desajuste monumental.

Ian no llegó a Miami y las 14 obras escultóricas se mantuvieron intactas en el paseo marítimo, donde se presentaron el 12 de octubre. Allí seguirán expuestas hasta el 31 de marzo de 2023.

“Un puente de luz” muestra una década de trabajo de Jiménez Deredia, quien se refiere a ellas como “grupos escultóricos” porque algunas piezas están compuestas por cuatro esculturas que ilustran la transmutación de la materia. La exposición propone un viaje interior, un reflejo de uno mismo, un camino íntimo y un encuentro con el cosmos, dice.

“Recuerdo Profundo”, de Jorge Jiménez Deredia, escultura en bronce, 67 x 88.5 x 59 pulgadas, 2,204.62 libras (1000 kg).
“Recuerdo Profundo”, de Jorge Jiménez Deredia, escultura en bronce, 67 x 88.5 x 59 pulgadas, 2,204.62 libras (1000 kg).

Con técnicas similares a las de los antiguos escultores griegos y romanos –a mano y sin máquinas–, cada pieza tarda entre ocho meses y un año en realizarse. Los tamaños varían entre 2 y 9 metros de largo y pesan entre 400 y 5,900 kilos. Todas se producen en el taller del artista en Italia, situado en las cercanías de las canteras de Carrara, donde cuenta con 34 empleados y se apoya en cuatro fundiciones locales.

Algunas esculturas son de bronce oscuro y pulido. En sus formas curvas se refleja el cielo, el agua de la bahía Biscayne o la silueta de quien las mire. Sus formas parecen desafiar la gravedad. Otras son blancas y sólidas, talladas a mano en mármol procedente de Carrara.

Las esculturas componen una simbólica “descripción de la transmutación de la materia” para formar un puente entre el artista y el espectador. “Estoy convencido de que en el viaje de la vida participamos en el gran proceso cósmico de la vida y el universo. Ayudamos al universo a cumplir su destino con nuestra existencia”, explica Deredia. “En mis esculturas, trato de tomar una instantánea de ese bagaje espiritual, de esa historia profunda y cósmica que todos tenemos”.

“Refugio”, de Jorge Jiménez Deredia, escultura en mármol blanco, 45.27 x 102.36 x 31.49 pulgadas, 5,511.55 libras (2,500 kg).
“Refugio”, de Jorge Jiménez Deredia, escultura en mármol blanco, 45.27 x 102.36 x 31.49 pulgadas, 5,511.55 libras (2,500 kg).

Revela que esta es la idea de “Un puente de luz”: “Adentrarse en la espiritualidad de las personas y ofrecer la oportunidad de tener una comunicación a un nivel profundo”, dice.

La ubicación de la exposición en el Parque Maurice A. Ferré, junto al Pérez Art Museum Miami, y frente a la Bahía de Biscayne, también ofrece diferentes asociaciones de las esculturas con la ciudad.

Miguel Ferro, director artístico del Bayfront Park Management Trust, habla de la conexión entre el paisaje y las esculturas. “Detrás de ellas está el estadio (antes conocido como American Airlines Arena) y la Torre de la Libertad... la primera entrada del canal a la parte continental de Estados Unidos y al otro lado está el (MacArthur) Causeway”. Son símbolos de entrada, conexión y asentamiento en la ciudad.

Bayfront Park Management Trust es una de las organizaciones que presenta la exposición, junto con la ciudad de Miami y el Museo Americano de la Diáspora Cubana.

Ferro dice que fue fascinante observar al artista mientras curaba la exposición, definiendo dónde colocar cada obra, en equilibrio con el fondo del paisaje. “Era mágico observar cómo las esculturas armonizaban dentro del espacio”.

El escultor costarricense Jorge Jiménez Deredia frente a una de sus obras monumentales.
El escultor costarricense Jorge Jiménez Deredia frente a una de sus obras monumentales.

Nacido en Heredia, Costa Rica, el 4 de octubre de 1954, Deredia se trasladó a Italia en 1976, cuando recibió una beca para estudiar en la Academia de Bellas Artes de Carrara. Allí abrió su estudio, trabajó como escultor y asistió a clases de arquitectura en la Universidad de Florencia.

Su obra se hizo conocida por su búsqueda espiritual. En 1999, el Vaticano se puso en contacto con él en Roma y, tras hablar con el Papa Juan Pablo II, realizó la primera obra monumental que un artista latinoamericano colocó en la Basílica de San Pedro: la estatua de San Marcelino Champagnat de 5.3 metros de altura, que se encuentra en uno de los nichos construidos por Miguel Ángel. Sin embargo, cuando Deredia explica las raíces de su viaje espiritual, no relaciona su arte con el catolicismo. Se refiere a su búsqueda con un simbolismo más amplio: “la transmutación de la materia”.

El artista recuerda cómo un texto escrito por el crítico de arte Pierre Restany en 1985 fue clave para entender su obra más como un proceso de transformación. El crítico francés describió la obra de Deredia como “itinerarios espirituales” más que como esculturas acabadas. Comprender el significado de su propia obra a través de la voz del crítico marcó un momento de “revelación espiritual e iluminación cósmica”, dice Deredia. Sólo un mes después, cambió su apellido de Jiménez Martínez a Jiménez Deredia (como combinación de las palabras “de Heredia”, su ciudad natal). Ese momento también marcó el inicio de la creación de la serie “Génesis”, un grupo de cuatro esculturas que representan la mutación de la materia.

Los “itinerarios espirituales” de Deredia pueden ir de lo abstracto a lo figurativo. La esencia es el simbolismo.

“Inventé la teoría del simbolismo transmutativo”, explica Deredia. “Los símbolos nos ayudan a entender esa parte oscura que vive dentro de nosotros. Los símbolos son eficaces para ayudarnos a entender la existencia porque no solo nos muestran cosas evidentes, también nos muestran cosas que están ocultas.”

La exposición “Un puente de luz”, de Jorge Jiménez Deredia, organizada por Bayfront Park Management Trust y el Museo de la Diáspora Cubana, gratis en el Parque Maurice A. Ferré, 1075 Biscayne Blvd., Miami, FL 33132, hasta el 31 de marzo de 2023. Para más información llame al (305) 358-7550 o visite bayfrontparkmiami.com

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