Obispos polacos defienden la memoria de Juan Pablo II

NICOLE WINFIELD y MONIKA SCISLOWSKA
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ARCHIVO - En esta foto de archivo del 21 de febrero de 2001, el papa Juan Pablo II, izquierda, y el cardena arzobispo de Washington, Theodore McCarrick, se abrazan en la plaza de San Pedro, Ciudad del Vaticano. (AP Foto/Jerome Delay, File)
ARCHIVO - En esta foto de archivo del 21 de febrero de 2001, el papa Juan Pablo II, izquierda, y el cardena arzobispo de Washington, Theodore McCarrick, se abrazan en la plaza de San Pedro, Ciudad del Vaticano. (AP Foto/Jerome Delay, File)

Obispos polacos se pronunciaron el viernes en defensa de San Juan Pablo II tras la evidencia de que el pontífice rechazó denuncias de que el cardenal Theodor McCarrick tenía relaciones sexuales con seminaristas. Los prelados intentan rescatar el legado de Juan Pablo II, dañado por la inacción del pontífice frente a los abusos sexuales del clero.

El titular de la conferencia episcopal polaca, el arzobispo Stanislaw Gadecki, dijo en un comunicado que McCarrick y otros obispos estadounidenses habían “engañado cínicamente” a Juan Pablo II.

Esta fue la primera respuesta de la jerarquía católica polaca a la publicación del informe del Vaticano que implica a Juan Pablo II y su secretario en el encubrimiento de los abusos sexuales de McCarrick. El informe es producto de dos años de investigaciones de la conducta de McCarrick.

La crítica al legado de Juan Pablo II ha conmocionado a Polonia, un país de abrumadora mayoría católica, donde su hijo más famoso ha sido un modelo por su papel en la caída del comunismo y por mantener vivos la fe y los valores nacionales, pero su legado es objeto de investigación en el país y el mundo en medio del escándalo creciente por los abusos de los curas y el encubrimiento de los obispos en la misma Polonia.

El papa Francisco despojó a McCarrick, de 90 años, del estado sacerdotal después que una indagación del Vaticano determinó que abusó sexualmente de niños y adultos —incluso durante la confesión— y que abusó de su poder sobre los seminaristas durante su largo ascenso en la jerarquía eclesiástica. Francisco autorizó una investigación más profunda del ascenso y caída de McCarrick al surgir pruebas de que el Vaticano y los obispos estadounidenses estaban al tanto de sus abusos desde fines de la década de 1990 pero que cerraban los ojos ante ellos.

Según el informe de 449 páginas, Juan Pablo II, papa de 1978 a 2005, había recibido informes fidedignos sobre los abusos de McCarrick a fines de la década de 1990, pero incluso después de encargar una investigación que recomendaba que no fuera ascendido, Juan Pablo II designó en el 2000 a McCarrick arzobispo de Washington y luego lo hizo cardenal.

El informe dice que Juan Pablo II dio crédito a una carta manuscrita de McCarrick al secretario de confianza del papa, monseñor Stanislaw Dziwisz, en la que insistía que jamás había tenido “relaciones sexuales” con persona alguna.

Por otra parte, el diario católico estadounidense National Catholic Reporter pidió el viernes la “supresión” del culto a Juan Pablo II en respuesta al informe del Vaticano. Exhortó a los obispos a que en su reunión anual el próximo fin de semana “estudien seriamente” si los católicos estadounidenses deben seguir alentando el culto al imponer su nombre a iglesias y escuelas y realizar procesiones el día de su festividad litúrgica.

“Es la hora de una dolorosa rendición de cuentas”, dijo el diario en un editorial. “Este hombre, proclamado santo católico por el papa Francisco en 2014, puso intencionadamente en riesgo a niños y adultos jóvenes en la Arquidiócesis de Washington y en el mundo. Con ello, socavó el testimonio de la Iglesia global, destrozó su credibilidad como institución y sentó un ejemplo deplorable para los obispos al desestimar los relatos de las víctimas de abusos”.

Juan Pablo II murió en 2005 y Francisco aceleró el proceso de su canonización.

El escándalo de McCarrick ha reavivado las críticas a la canonización acelerada y al legado del propio Juan Pablo II, dadas las denuncias anteriores de que desestimaba las denuncias contra curas violadores de menores, en particular el sacerdote mexicano Marcial Maciel, fundador de la orden religiosa Legión de Cristo.

El informe del Vaticano toma nota del argumento de la Iglesia de que Juan Pablo II cerraba los ojos ante el dolor de las víctimas de abusos porque había visto cómo las autoridades comunistas de su Polonia natal desacreditaban a los sacerdotes con acusaciones falsas.

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Winfield contribuyó desde Roma.