Obama podría ser más ambicioso en inmigración

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WASHINGTON (AP) — El presidente Barack Obama está forjando un temario ambicioso para su segundo mandato de cuatro años, enfocándose asertivamente donde cree que tiene ventaja política, como en el tema de la inmigración, pero será más cauteloso en temas donde tiene menos control.

Obama está presionando cada vez más a los legisladores republicanos por el límite del endeudamiento soberano y la inmigración, dos grandes temas donde la opinión pública y los riesgos políticos parecen favorecerlo.

Su negativa a negociar el techo de la deuda es un arranque especialmente brusco de su acostumbrado estilo complaciente. Obama apuesta a que los republicanos cederán al temor de una feroz reacción negativa de la ciudadanía si siguen presionando para que se recorte el gasto y dejan al gobierno incapaz de pagar sus cuentas.

Sin embargo, también es un riesgo. Una política arriesgada con el tema de la deuda podría ocasionar una calamidad económica que dañaría el segundo mandato de Obama y su legado final, sin mencionar el estilo de vida de los estadounidenses.

Mientras tanto, el enojo por la masacre en una primaria de Connecticut obligó al presidente a buscar un paquete de iniciativas sobre control de armas más allá de las expectativas. Sin embargo, los estadounidenses se han resistido durante años a imponer límites en este tema y los grupos que cabildean a favor de las armas todavía son poderosos. Además hay menos unidad dentro su Partido Demócrata sobre este tema comparado con muchos otros.

Los aliados de Obama están disminuyendo las expectativas de los componentes clave de las propuestas, como la prohibición de los fusiles de tipo militar.

Entre los temas importantes del segundo mandato, la inmigración podría ser uno donde Obama disfruta de más ventaja. Este es un cambio drástico comparado con su primer mandato, cuando quedó relegado.

La Casa Blanca podría presentar este año una iniciativa completa que incluiría un camino para ciudadanizar a millones de inmigrantes que hoy residen ilegalmente en Estados Unidos.

Muchos republicanos, afectados por las fuertes pérdidas de electores hispanos en las últimas dos elecciones presidenciales, han dicho que también desean reformar las leyes migratorias, pero las iniciativas para otorgar la ciudadanía causarán el rechazo de los conservadores. Si Obama va a lo grande, podría poner en aprietos al Partido Republicano.

Un sondeo de CBS News en diciembre concluyó que 47% de los adultos opina que los inmigrantes que viven sin permiso legal en Estados Unidos pero que trabajan deberían recibir autorización de quedarse y tarde o temprano solicitar la ciudadanía. La cifra de apoyo fue mayor que 15 meses antes.

Sobre el límite de deuda, Obama ya adoptó una postura estricta.

Más o menos cada año los legisladores deben elevar el techo de la deuda para que el gobierno pueda seguir pagando sus deudas.

El tema se volvió polarizador en 2011, cuando los republicanos demandaron a cambio recortes al gasto y otras concesiones. Obama negoció vigorosamente y ofreció a los testarudos republicanos reducir el gasto. En medio de las riñas, una agencia redujo la calificación a la calidad crediticia del país.

Ahora Obama se niega a negociar y esta semana dijo a los legisladores republicanos que pueden actuar responsablemente o llevar a Estados Unidos a otra crisis económica.

El presidente respaldó su discurso al rechazar posibles atajos legales, aunque algunos demócratas le hayan pedido que los contemplara. Uno de ellos sería a través de un artículo constitucional que destaca que la validez de la deuda "no debe cuestionarse".

"Aquí no hay trucos de magia", dijo Obama. "No hay salidas fáciles", agregó.

Por su parte, es posible que los republicanos endurezcan su posición aún más.

Muchos de ellos opinan que tal vez no sea tan mala idea de cerrar grandes áreas del gobierno federal una vez que se alcance el techo de deuda y se agote el presupuesto.

El líder de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, dijo esta semana que sus legisladores insistirán en los recortes al gasto a los que se oponen los demócratas y que además rechazarán subir los impuestos que Obama quiere.

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