Las fotos que revelan el escalofriante contraste entre la barbarie nazi y la vida cotidiana de los oficiales alemanes

Cantando, cazando e incluso podando un árbol de Navidad... Las imágenes muestran como nunca antes el escalofriante contraste entre la barbarie y la realidad en la que vivían los funcionarios de la SS en los tiempos del Holocausto.

A través de 35 tuits, el abogado reconocido como "el cazador de nazis", McKay Smith, relata la historia del impactante material hallado por un oficial estadounidense al terminar la guerra.

Imagen ilustrativa de una exhibición de fotos sobre Hitler en el Museo Militar de Alemania Crédito: AP Photo/Jens Meyer

En junio de 1945, un miembro de la inteligencia estadounidense se mudó a un departamento abandonado en Frankfurt y encontró en uno de sus armarios un álbum de 31 páginas y 116 imágenes en blanco y negro, casi del tamaño de una carta, que representaban la vida cotidiana de los oficiales alemanes.

Poco se conoce del tiempo libre de los oficiales de la SS, pero aquí se les puede ver durante un picnic, en medio de prácticas de tiro, vestidos como mineros y visitando una mina de carbón, encendiendo velas navideñas o en un funeral en la nieve, entre otras situaciones de su vida de todos los días.

Del oficial que halló este álbum se desconoce el nombre, pero sí se sabe que finalmente regresó a Estados Unidos y que comenzó a trabajar para el gobierno, en Washington D.C. Él y su esposa vivieron en Virginia y nunca tuvieron hijos.

En diciembre de 2006, casi 60 años después del hallazgo, este testigo de tantas cosas le envió una carta al Museo Memorial del Holocausto de Estados Unidos, ofreciéndole el material y explicando que “las imágenes parecían representar actividades en Auschwitz y sus alrededores, en Polonia”.

Durante todo ese tiempo, el álbum había sido guardado en un ático, por lo que ahora las fotos tenían moho, manchas de agua y óxido. Sin embargo, no dejaba de ser un material único que mostraba a los nazis en situaciones íntimas, privadas, que resultan impactantes por ser tan humanas en un contexto atroz.

Aunque su nombre no aparece en ninguna parte, las fechas y varias decoraciones parecen indicar que el álbum perteneció a Karl Höcker, ayudante del comandante de Auschwitz, Richard Baer.

Höcker aparece en casi todas las páginas de fotografías pero rara vez en los registros históricos.

Las fotografías muestran a Höcker con otros oficiales de las SS en Auschwitz, en el verano y el otoño de 1944, y nos brindan una nueva comprensión de sus vidas y actividades en el campamento. Incluso en los últimos meses de la guerra, después de que las tropas soviéticas liberaran campos de concentración y de trabajo, los oficiales de las SS estacionados en Auschwitz disfrutaron de funciones sociales y ceremonias formales”, explica la página oficial del Museo del Holocausto de Estados Unidos.

El pequeño tamaño de las fotografías y la generalidad de los planos hacen difícil distinguir las caras de los personajes. Sin embargo, sí pueden reconocerse algunos, como Richard Baer, comandante de Auschwitz desde mayo de 1944 hasta enero de 1945, que fueron precisamente los tiempos más terribles.

Otro de los reconocidos es Josef Mengele.

Apodado como el “Ángel de la muerte”, Mengele fue el médico que realizó experimentos con prisioneros, a menudo con niños, y particularmente con gemelos. Luego de la guerra, vivió en Sudamérica, apañado por familiares y amigos, hasta que murió ahogado mientras nadaba en el mar, en 1978.

Sobre el álbum de Auschwitz, como un brillo, se aferra a una orgullosa observancia de modales y costumbres, un mundo tranquilo y purificado, un propósito compartido, una satisfacción en uniformes, botas y acordeones”, describe Smith en uno de sus tuits.

Auschwitz desde la mirada de la SS

En enero de 2007, el Archivo del Museo Conmemorativo del Holocausto de Estados Unidos recibió en forma de donación el álbum fotográfico, que ha sido objeto de estudio y exhibición.

“Cazador de nazis”

McKay Smith no es un usuario de Twitter cualquiera; es abogado en el Departamento de Justicia de Estados Unidos y fue miembro del personal del difunto senador John McCain.

Cuando Smith comenzó a investigar sobre la Segunda Guerra Mundial para obtener más información sobre su abuelo, quien sirvió en un bombardero B-17, se encontró con la misión de atrapar a un nazi.

Un informe detallaba que su abuelo, el teniente Raymond Murphy, había sobrevivido a la caída de un avión en Francia, en 1944, y que había pasado meses detrás de las líneas enemigas, evadiendo a las patrullas alemanas. Sus días en el interior del país lo hicieron testigo de la famosa masacre de Oradour-sur-Glane. “Vi a un pueblo donde unos 500 hombres, mujeres y niños habían sido asesinados por los alemanes. Vi a un bebé que había sido crucificado”, denunciaba Murphy.

Entre las atrocidades, Smith también descubrió que Werner Christukat, un exsoldado nazi que se había involucrado en la masacre, nunca había sido juzgado por crimen de guerra, y que todavía estaba viviendo en Alemania. Desde ese momento se empeñó en su propia lucha para llevarlo ante la justicia.

Smith describe a Christukat como uno de los soldados de combate más elitistas de Hitler y asegura que está acusado de asesinar a 25 hombres en Oradour, así como de ayudar a quemar vivos a cientos de mujeres y niños. Sin embargo, denuncia que en junio de 2016 un tribunal de Colonia, Alemania, ignoró los precedentes legales relevantes y desestimó el caso por falta de pruebas.

Hasta el día de hoy, Smith ha gastado miles de dólares de su bolsillo construyendo un archivo de alrededor de 10,000 páginas de documentos y fotos que pudo obtener bajo la Ley de Libertad de Información de Estados Unidos.

Christukat, quien tiene 93 años, es el último sobreviviente de los nazis que estuvieron presentes ese día de junio de 1944.

“Quiero que demuestre su humanidad. Que confiese todo lo que hizo ese día y todo lo que vio. Que se disculpe ante los últimos sobrevivientes por causarles un dolor tan tremendo. Su tiempo en este mundo se está acortando. Hacer cualquier otra cosa a esta hora solo confirmaría lo que he pensado todo el tiempo: él es un monstruo ", asegura Smith.