El Rey no propone candidato: España, condenada a unas nuevas elecciones generales

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El rey no ha propuesto ningún candidato a la investidura como presidente del Gobierno tras su ronda de contactos con los representantes de los partidos, una decisión tras la que se abre el camino para la repetición de las elecciones generales el 10 de noviembre.

La Casa del Rey ha hecho público un comunicado tras los dos días de reuniones de Felipe VI con los dirigentes políticos en el que subraya que ha constatado que no existe un candidato que cuente con los apoyos necesarios para que el Congreso de los Diputados "le otorgue su confianza".

El comunicado explica que, de acuerdo con lo expresado el pasado 12 de septiembre en la convocatoria de esas consultas, ha trasladado a la presidenta del Congreso, Meritxell Batet que no formula una propuesta de candidato, "todo ello a los efectos de lo previsto en el artículo 99 de la Constitución".

Este artículo, en su apartado 5, establece que si transcurrido el plazo de dos meses desde la primera votación de investidura (en este caso el 23 de julio) ningún candidato hubiere obtenido la confianza del Congreso, el rey disolverá ambas cámaras y convocará nuevas elecciones con el refrendo del presidente del Congreso.

De acuerdo con ese artículo será el próximo lunes, 23 de septiembre, cuando finalizará ese plazo y se disolverán ya formalmente las cámaras y se convocarán los comicios generales.

El comunicado de la Casa del Rey no hace referencia en ningún momento a la disolución de las Cortes y la convocatoria de nuevas elecciones, aunque sí cita ese artículo 99 en el que se establece esa previsión constitucional.

El texto hecho público por Zarzuela es prácticamente idéntico al que emitió la Casa del Rey el 26 de abril de 2016, cuando tras el fracaso de la última ronda de contactos que mantuvo entonces tras los comicios del 20 de diciembre de 2015, hubo que repetir las elecciones el 26 de junio.

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Por segunda vez en democracia

La falta de un acuerdo que garantice la investidura de un candidato a la Presidencia del Gobierno llevará otra vez a los españoles a las urnas el próximo 10 de noviembre, en lo que será la segunda repetición de unos comicios en democracia, después de los de junio de 2016, en los que venció el PP.

En ambos casos las elecciones se celebran después de investiduras fallidas del líder del PSOE, Pedro Sánchez, aunque en circunstancias distintas.

Hace tres años Sánchez estaba en la oposición y se sometió a la investidura tras alcanzar un acuerdo programático con Ciudadanos y con el propósito de "poner en marcha el reloj de la democracia", según sus palabras.

Porque era preciso celebrar una investidura para que arrancara el plazo constitucional que prevé repetir los comicios si no se elige un presidente dos meses después de la votación.

Tras las elecciones de diciembre de 2015, el entonces presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, había declinado ante el rey presentarse a la investidura y ello generó un escenario inédito en democracia que fue desbloqueado por la iniciativa de Sánchez.

Ahora el presidente en funciones es el propio Sánchez, el candidato que concurrió en julio al debate de investidura cuya primera votación fue el día 23, fecha que activó el plazo de dos meses que concluirá el lunes.

Las elecciones del 10 de junio serán las quintas en menos de un año (tras las generales anticipadas del 28 de abril y las autonómicas, locales y europeas del 26 de mayo) y las cuartas generales en España en los últimos cuatro años.

Un intenso período electoral que se abrió con los comicios del 20 de diciembre de 2015, cuando el PP capitaneado por Mariano Rajoy venció pero perdiendo la mayoría absoluta de la que su partido disfrutaba en la X Legislatura.

Sus 123 escaños le obligaban a pactar con otros partidos, y en la preceptiva ronda de consultas abierta por el jefe del Estado, el 22 de enero Rajoy declinó la propuesta de Felipe VI de someterse a la investidura.

Empezó así un período de gran incertidumbre política, con nuevas consultas del rey y conversaciones y ofertas cruzadas entre los diferentes líderes políticos que llevaron a Sánchez a postularse para la investidura, encargo que recibió del rey el 2 de febrero.

Un mes más tarde se celebró el debate, entre el 1 y el 4 de marzo, pero antes el líder socialista logró un acuerdo de 200 puntos con el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera.

Con sus 40 votos y los 90 escaños del PSOE Sánchez reunió 130 síes, pero enfrente tuvo 219 noes, entre ellos los de del PP y de Podemos.

Se había abierto el plazo de los dos meses y también otra situación desconocida, con el inédito horizonte de una repetición electoral.

En ese período, el líder del PP, Mariano Rajoy, siguió apostando por un Gobierno de coalición rechazado por el PSOE, quien reiteró el valor de su acuerdo con Ciudadanos, a su vez vetado por Podemos.

Ni siquiera una reunión a tres de Sánchez, Rivera e Iglesias sirvió para el desbloqueo y en su última ronda de consultas el rey constató que no había opción a otra investidura.

Las elecciones del 26 de junio fueron las primeras repetidas en democracia y se resolvieron con otra victoria del PP.

Aunque creció hasta los 137 escaños, el partido ganador necesitó de la abstención del PSOE, que había bajado a 68 escaños, para investir presidente a Mariano Rajoy el 29 de octubre.

Una abstención que provocó una enorme crisis interna en el PSOE y llevó a Pedro Sánchez a dimitir y renunciar a su escaño.

Tres años después vuelven a repetirse unas elecciones por la incapacidad de los partidos para llegar un acuerdo de investidura.

Sánchez no logró en julio que Unidas Podemos pasara de la abstención al voto afirmativo pese a contar con el respaldo del PNV e incluso de los independentistas de Bildu y ERC.

En los dos últimos meses la situación tampoco ha cambiado y hoy Felipe VI ha constatado que no hay candidato con posibilidades de ser elegido presidente, por lo que el Parlamento se disolverá para convocar elecciones. EFE