Normas ineficientes llevaron a incendio en Brasil

SANTA MARIA, Brasil (AP) — Aislante acústico inflamable y tóxico en el techo. Sólo una salida para un club nocturno grande que podría albergar cientos de personas. Ningún sistema de rociadores de agua en el techo a la vista.

Estas fueron algunas de las causas principales de que 234 personas murieran en cuestión de minutos en una discoteca del sur de Brasil la madrugada del domingo, pero los propietarios del centro no violaron ninguna ley al respecto, algo que plantea interrogantes graves sobre las normas de seguridad de una nación que albergará la Copa del Mundo y los Juegos Olímpicos.

Documentos obtenidos por The Associated Press, entre ellos permisos de construcción expedidos al club Kiss y planes de seguridad en caso de incendios, revelan que estos factores mortales cumplieron con las regulaciones actuales.

"¿Que si estoy de acuerdo con el hecho de que había sólo una salida? No. ¿Estoy de acuerdo en que el techo estuviese cubierto con material inflamable? No, no lo estoy", dijo el mayor Gerson Pereira, jefe de los bomberos de Santa María.

"Me hubiera gustado haber cerrado este lugar (antes de la tragedia), pero entonces los bomberos podrían haber sido demandados", porque no se violó ninguna ley, agregó.

No obstante, los mismos documentos facilitados el martes por la alcaldía de la ciudad austral, muestran que también se violaron varias leyes, como en el caso de irregularidades en la inspección de seguridad del club contra incendios.

También hubo violaciones a las normas por parte de la banda que contrató la discoteca, cuya pirotecnia se dice que inició el fuego. Los inspectores policiales han dicho que cualquiera de estas violaciones era motivo suficiente para cerrar el club.

Uno de los documentos muestra que los bomberos ya habían detectado que el club tenía un riesgo "medio" de incendio. Por ley estatal, esa designación requería que la discoteca se sometiera a revisiones anuales, pero los registros indican que la última inspección a la discoteca Kiss fue en agosto de 2011.

Los sobrevivientes del incendio han dicho que los extintores que había en el club no funcionaron en los primeros intentos por combatir el fuego. Según la ley estatal, cada extintor debe tener un recibo que muestre que fue inspeccionado de forma independiente dentro de un año antes, a fin de que sea aceptable.

Marcelo Arigony, el principal investigador de la Policía en el caso, dijo el martes en una conferencia de prensa que estaba claro que los extintores no fueron inspeccionados y que eran claramente modelos baratos y nada confiables en cualquier lugar.

Quizás lo más notorio fue lo que las autoridades señalan como la causa del incendio.

El incendio comenzó alrededor de las 2:30 de la madrugada, hora local, durante una actuación del grupo Gurizada Fandangueira, una banda de música que había hecho de la pirotecnia un sello característico de sus espectáculos.

El guitarrista del grupo dijo a la prensa que el club de 615 metros cuadrados (6.650 pies cuadrados) estaba repleto de clientes, entre 1.200 y 1.300. La Policía informó que la capacidad de un club de ese tamaño era de menos de 700 personas.

El inspector Arigony dijo que los miembros del grupo compraron a sabiendas bengalas que sólo debían utilizarse al aire libre, pues sólo costaban 1,25 dólares cada una, en comparación con el precio de 35 dólares que tienen los productos diseñados para interiores.

"La luz de bengala era para usarse sólo en exteriores, y la gente que las encendió lo sabía", afirmó Arigony, quien añadió que los miembros del grupo han reconocido que solían optar por las bengalas más baratas. "Preferían comprar ésas porque eran más económicas que las de uso en interiores".

"No se trata de que este club haya cumplido o no con tal o cual ley: este lugar nunca debió haber abierto en primer lugar", dijo Arigony. "Este es un problema que ocurre en todo Brasil: estas leyes. Sólo espero que esta tragedia traiga cambios".

Otras deficiencias del club, como la existencia de una sola puerta de salida, no están reguladas específicamente en la legislación brasileña.

La legislación de Rio Grande do Sul tampoco tiene normas sobre el material utilizado en este tipo de recintos como aislante acústico. Pereira dijo que la intoxicación respiratoria que sufrieron la mayoría de las víctimas fatales y gran parte de los más de 100 heridos indica que el material emitió humo tóxico y que prendió fuego rápidamente, lo cual indicó la mala calidad del material y la falta de tratamiento para retardar las llamas.

La ley del estado sureño establece la obligatoriedad de un sistema automático de combate a incendios, como regaderas en el cielorraso, pero únicamente para edificios de mayor tamaño que el de la discoteca.

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Los periodistas de The Associated Press Juliana Barbassa y Bradley Brooks en Santa María; Stan Lehman en Sao Paulo y Jenny Barchfield en Rio de Janeiro contribuyeron con este despacho.

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