La "nueva normalidad" de la TV española: cómo trabaja con el coronavirus

Laura Ventura

MADRID.- Resulta por lo menos llamativo: cada bailarín luce un barbijo durante las coreografías. El público, 400 pantallas, saluda al unísono a sus ídolos. Están en sus casas, pero son los afortunados de una lista de 20000 fanáticos que lograron una curiosa plaza en la "tribuna virtual". Los concursantes presentan las canciones que han compuesto durante el confinamiento nacional, aquel que guareció a los españoles durante los picos de la pandemia. El otro, aquel que los iba a recluir por contrato en pos del gran premio, debió suspenderse durante siete semanas. Operación triunfo es uno de los programas más exitosos de RTVE, la televisión pública española, realizado en colaboración con la productora Gestmusic Endemol, un reality show que debió reinventarse en estos tiempos de coronavirus.

Cuando casi promediaba el concurso, iniciado en enero, en el que ingresaron 16 participantes, el estado de alarma obligó a este programa -que lleva once ediciones en su haber- a suspender la contienda. Los jóvenes talentos que estaban recluidos en una casa, conocida como la "academia", donde reciben lecciones de canto, interpretación, baile y otras expresiones, regresaron a sus hogares. Durante aquellas semanas, el reality show quedó suspendido.

Además de mantener encuentros con profesores de modo virtual y de que medir la temperatura de quien ingresa en la casa/academia y en el set es una exigencia, se tomaron otros recaudos. El jurado integrado por cuatro personalidades, en lugar de estar dispuesto en una misma hilera, se ha ubicado en dos filas. De este modo, dos de ellos le dan la espalda a sus otros dos compañeros, pero también así es posible que aparezcan los cuatro en un mismo plano. El lugar que estaba destinado -una fosa- para el público fue, en la última ocasión, decorado con gladiolos, plantas de lavanda, crisantemos, margaritas y otras variedades de flores.

En dos semanas se conocerá el nombre del ganador de este reality, el mismo que catapultó a la fama a David Bisbal, Amaia Romero [se acaba de estrenar con su aval un documental en Amazon Prime Video], Chenoa y David Bustamante, entre otros, conocidos popularmente como los "triunfitas". La gala que menos rating midió se celebró antes de que se decretara el estado de alarma: 1,4 millones de espectadores. Esta cifra ha repuntado a 1,6 millones de televidentes en su última emisión.

Hay dos éxitos de esta pantalla pública. Master Chef, que ya había sido grabado antes del pico de la pandemia, tomó el podio del rating de la TV Española y sus emisiones del día lunes rondan los 3 millones de espectadores (con picos de 3,4 en lo que se denomina el "minuto de oro"). Otro suceso es el de El ministerio del tiempo, una ficción que se emite los martes, con picos de 1,5 millones de espectadores. No siempre el escándalo, la intromisión en la vida privada de las personas y las risas prefabricadas son necesarios para lograr audiencia. Claro está, que el escándalo es un platillo popular, como es el caso del feroz reality Supervivientes: Tierra de nadie (Telecinco), que en su última edición fue vista por 4,3 millones de espectadores. Dado que los concursantes están en una isla en Honduras, literalmente aislados, las medidas se tomaron en el set de grabación en Madrid, desde donde se transmiten las galas.

Los sets y los teatros, entre el protocolo y el sentido común

Jorge Javier Vázquez es el conductor más popular de la TV. Lleva adelante Sálvame, con todos sus spin off (Sábado Deluxe, Supervivientes, etc.) y los viernes por la noche, La última cena. "Me siento como Mirtha Legrand", dijo sobre la diva argentina, ya que este nuevo formato se propone comer con invitados famosos, con Vázquez como anfitrión. El menú es también realizado por celebrities. La disposición de este escenario para asegurar la distancia social es más propia del set de Sábado Bus, que conducía Nicolás Repetto, que la de la tradicional mesa de Legrand.

Mientras, los miembros del teatro español preparan un protocolo nacional que regirá en todas las comunidades autónomas. Cuando un área territorial se encuentre en la denominada "fase 2" (actualmente Madrid y Barcelona están en la "fase 1"), se abrirán los teatros y sus salas podrán ser ocupadas solo con un 30% de su capacidad. En la "fase 3" la sala podrá ser ocupada en un 50% de su capacidad. Además, los espectadores deberán acudir a las funciones con barbijo.

Muchas series de la próspera industria de TV de este país detuvieron su filmación (La caza.Tramuntana, Código Negro, con Maribel Verdú; Sky Rojo, con Lali Espósito, H.I.T., etc.). Es el sentido común lo que rige por ahora en este universo. Quienes ya han elaborado un protocolo son las productoras publicitarias. Este texto sirve de faro para las productoras de ficciones.

Así, por ejemplo, según lo dispuesto por la Asociación de Productoras de Cine Publicitario de España (APCP), los castings se llevan a cabo telemáticamente. Además, se deberá desinfectar las locaciones en interiores que no se realicen en un set, mientras que los exteriores (parques, playas, vía pública, etc.) quedan suspendidos hasta nuevo aviso, según lo establecido por un decreto real. El permiso para que los menores puedan trabajar también ha quedado suspendido y se recomienda no realizar pruebas de vestuario. El horario del almuerzo tendrá distintas tandas para que no haya aglomeraciones en los comedores.

La "nueva normalidad" desafía al espectáculo español, ansioso de que el show continúe y preparado para adaptarse a estos nuevos tiempos.