Norah Jones celebra la Navidad cada semana y hace ejercicio con canciones (no muy) viejas

Giovanni Russonello

Con planes para lanzar dos álbumes tan solo en la primera mitad del año, Norah Jones esperaba estar ocupada esta primavera presentándose ante audiencias en vivo. El Día de San Valentín, lanzó “Sister” con Puss n Boots, su trío de rock ligero con Sasha Dobson y Catherine Popper. Desde luego, su gira fue cancelada. Y el 12 de junio, Jones lanzará su octavo álbum como solista, “Pick Me Up Off the Floor”; ese álbum también debía estar acompañado de conciertos a lo largo de la primavera y el verano, esta vez junto con Mavis Staples.

En cambio, Jones, quien ha ganado nueve veces el premio Grammy, ha estado transmitiendo en vivo “microsets” semanales desde su casa, generalmente de quince a veinte minutos cada uno, acompañada de una guitarra y un piano mientras canta una mezcla de canciones originales y de otros artistas. “Todos queremos conectarnos los unos con los otros en este momento”, comentó. “Esta es una manera agradable de hacerlo sin tener que responder o estar en las redes sociales de esa manera”.

“Pick Me Up Off the Floor” tiene más canciones escritas exclusivamente por Jones que cualquier álbum previo, sin mencionar más de un par de melodías —cantadas con su famoso suspiro dulce— que entran delicadamente al oído y después se quedan grabadas en la cabeza. En casa con su familia (y un par de amigos que se convirtieron en compañeros de cuarentena), ha estado haciendo algunos descubrimientos musicales.

En una llamada telefónica en mayo, Jones, de 41 años, habló de diez elementos culturales, gente y pasatiempos que la mantienen con los pies en la tierra durante esta pandemia. A continuación se encuentran los fragmentos editados de la conversación.

1. Emahoy Tsegué-Maryam Guèbrou

Estaba en una fiesta y alguien estaba tocando algo de la serie “Ethiopiques”. Y yo pensé: Muy bien, tengo que comprar ese álbum. Es todo un catálogo musical de Etiopía, la mayoría de las décadas de 1960 y 1970. Es una recopilación increíble de música, toda de distintos artistas. Y alguien que de verdad me llamó la atención fue una pianista. Este álbum es una de las cosas más hermosas que he escuchado: parte Duke Ellington, parte escalas modales, parte “blues”, parte música eclesiástica. Resonó de todas esas maneras en mí.

2. “Song of the Highest Tower”, de Cut Worms

Esta es una canción que descubrí durante la cuarentena —creo que estaba en una lista de reproducción que estaba escuchando— y básicamente la he estado escuchando sin cesar. Es interesante la manera en que la música te toca de distintas maneras cuando vives situaciones como la que todos estamos experimentando. Encuentras significados en la letra que son muy relevantes. Esta letra es muy hermosa, la canción es hipnótica y simplemente me encanta su forma de cantar. Creo que la letra está basada en un poema de Arthur Rimbaud, que leí en internet, y también me ha iniciado en esa poesía.

3. “In the Heart of the Moon”, de Ali Farka Touré y Toumani Diabaté

He estado escuchando este álbum durante quince años. Lo escucho cada mañana. Es probable que lo escuche cuando hago yoga —quizá solo por cinco minutos— pero después normalmente me gusta dejarlo puesto. Cada vez que lo reproduzco, mis hijos dicen: “Ah, me gusta tu música de yoga”. Me parece que tiene una energía muy matutina. Me pone en un humor muy específico, lo cual es una buena manera de comenzar el día.

4. Sweatfest de Ryan Heffington

Un amigo me envió esta cuenta de Instagram, y me encantó. Ha sido una manera genial de mover el cuerpo durante este periodo de aislamiento. Cuando me estaba sintiendo triste o tenía un mal día en este encierro, practicaba un Sweatfest, y todo cambia. En el primero que hice tenía una sección de baile lento y pusieron “Fast Car” de Tracy Chapman, y eso me enloqueció.

5. “Elf”

Es la mejor película de la historia, ¿no? Trato de verla un par de veces cada Navidad. Will Ferrell es tan sincero y encantador, y es una película muy bien hecha: hay muchas referencias a las películas navideñas con las que todos crecimos. Siempre lloro en la misma escena, cuando empiezan a cantar un villancico navideño al final. No puedo esperar a llorar con esa parte, cada vez que la veo. No lloro con frecuencia, pero ese es un buen llanto.

6. Navidad los domingos

Esa es una tradición familiar que comenzamos hace poco. Creo que fue en la tercera semana de aislamiento, pues aún hacía frío en Nueva York, y estaba nevando ligeramente una mañana de domingo. Desde entonces, todos los domingos, hemos tratado de hacer panqueques, poner música navideña y fingir que es Navidad. Ha aportado mucha alegría a esta situación. Mis hijos tienen 4 y 6 años. Entienden que solo estamos fingiendo y que no hay promesa de tener regalos, pero lo hemos disfrutado mucho. Me encanta poner los álbumes de Navidad de Elvis y de James Brown… ya sabes, música genial de Navidad. Dura casi 45 minutos y después seguimos con el resto del día.

7. “High Maintenance”

Vi las versiones de Vimeo y HBO de esta serie. Es un gran vistazo a la vida de la gente que vive en la ciudad de Nueva York: la soledad neoyorquina y también las conexiones. Tiene algo de oscuridad, pero definitivamente es un proyecto hermoso y esperanzador. Es un buen punto intermedio entre ambos. Es realista.

8. “Hable con ella”

Es una de mis películas favoritas en la vida. Me encanta todo de ella. Es una historia extraña, pero todo es hermoso: la manera en que se narra, la música y el baile que hay en ella. Ni siquiera sabía quién era Pina Bausch sino hasta hace poco, y no me di cuenta de que me encantaba en una de mis películas favoritas. Y esa escena con Caetano Veloso es una de las cosas más hermosas que haya visto. Todo acerca del filme: las relaciones, la manera en que lo filma. ¡Hace que me den ganas de mudarme a España!

9. “Calypso”, de David Sedaris

David Sedaris probablemente es uno de mis autores favoritos, desde que era joven y lo escuchaba en NPR presentando “Santaland Diaries”. Es muy divertido, pero este libro, que se publicó hace unos años, es un poco más oscuro. Me pareció muy conmovedor. Y ahora mismo me gustan las cosas que me resultan muy personales. Quiero conectarme de esa manera, quizá porque todos estamos encerrados en casa.

10. El podcast de Tara Brach

Acabo de conocerla y en serio he recurrido a su podcast en los últimos ocho meses, más o menos. He estado atosigando a mis amigos con el tema; todos lo saben y ya están hartos. Pero creo que es un podcast muy útil, especialmente cuando estás en esta situación de la cuarentena, o especialmente si no meditas, si no te tomas tiempo para ti o si no tienes tiempo para pensar en las cosas de esa manera. Puedes bajarte de la caminadora de la vida: ella lo llama el trance. Estás atorado en el trance, siempre pensando en lo siguiente que harás. Así que tómate una pausa y encuentra otra manera de concebir todas esas cosas.

This article originally appeared in The New York Times.

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