Los nombramientos de Biden para liderar el ICE y la Patrulla Fronteriza se diferencian bastante de la era de Trump

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Ed González, alguacil del condado de Harris, afuera de un tribunal federal en Houston, el 8 de marzo de 2017. (Michael Stravato/The New York Times).
Ed González, alguacil del condado de Harris, afuera de un tribunal federal en Houston, el 8 de marzo de 2017. (Michael Stravato/The New York Times).

WASHINGTON — Una de las primeras decisiones de Ed González, alguacil del condado de Harris, en Texas, fue poner fin a una asociación con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por su sigla en inglés) porque, dijo, el programa alentaba el “perfilado racial ilegal”.

Chris Magnus, jefe de policía de Tucson, Arizona, se enorgullece de que su ciudad presuma de “ser hospitalaria con los migrantes”. La ciudad también es sede de uno de los sectores más activos de la Patrulla Fronteriza, una agencia que rara vez es elogiada por su hospitalidad.

Los dos hombres han sido designados para dirigir las agencias encargadas de hacer cumplir las leyes migratorias del gobierno federal, lo que supone un cambio brusco en comparación con las figuras inflexibles del gobierno de Trump. De ser confirmados por el Senado, González en el ICE y Magnus en la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por su sigla en inglés), serán responsables de cumplir la promesa del presidente Joe Biden de devolverle algo de compasión al sistema migratorio después de las redadas, la tolerancia cero, la construcción de muros y la separación de familias del gobierno anterior.

Todavía no se tiene programada la audiencia de confirmación para Magnus. Pero González compareció el jueves ante el Comité de Seguridad Nacional y Asuntos Gubernamentales del Senado, cuyos miembros republicanos lo presionaron por el aumento de migrantes que llegan a la frontera sur.

Desde la primavera, una cantidad récord de niños y adolescentes migrantes que llegan a la frontera, en su mayoría procedentes de Centroamérica, han sido enviados a refugios del gobierno mientras esperan reunirse con un familiar u otro patrocinador en Estados Unidos. El senador republicano de Wisconsin Ron Johnson dijo que la mayoría de los niños son adolescentes y planteó la posibilidad de que el gobierno de Biden esté permitiendo la entrada de personas peligrosas al país.

“¿No es esa la realidad de la situación con este éxodo multitudinario?”, dijo Johnson. “Estamos dejando entrar a personas que podrían ser miembros de pandillas”.

González contestó: “Siempre trato de no trazar perfiles ni desarrollar ningún estereotipo en mi trabajo, así que trato de analizar los hechos”, y añadió: “Al fin y al cabo, no dejan de ser adolescentes”.

Su respuesta dejó entrever la nueva perspectiva que su experiencia, al igual que la de Magnus, en las fuerzas del orden locales podría aportar en un momento en el que los estadounidenses exigen cambios en el trato que da la policía a la comunidad negra y latina. Pero también podría convertirse en su mayor reto, ya que González y Magnus intentan ganarse la confianza de las agencias con las que han interactuado como fuereños que actúan distinto. Los líderes de las fuerzas del orden locales tienden a considerar que trabajar con los residentes locales, incluidos los migrantes que viven en Estados Unidos sin documentos legales, es una responsabilidad primordial. Las fuerzas del orden federales rara vez han actuado así.

“El trabajo de las fuerzas de seguridad locales difiere mucho del que desempeñan estas agencias de control migratorio, en parte porque no hay manera de crear confianza entre el ICE y la CBP y las comunidades de inmigrantes”, explicó Shaina Aber, subdirectora del Centro de Inmigración y Justicia del Instituto Vera de Justicia de Nueva York. El ICE y la Patrulla Fronteriza, añadió, “de hecho parten de esta especie de noción engañosa de culpabilidad de los inmigrantes”.

En las filas de las autoridades migratorias, los agentes ya son cautelosos. Brandon Judd, presidente del sindicato de la Patrulla Fronteriza, sugirió que Magnus, quien se opuso de manera enérgica a las políticas del gobierno de Trump, mostraba compasión por las personas que ingresan a Estados Unidos sin permiso legal. “Eso es preocupante”, dijo.

Y los grupos antiinmigrantes se preparan para la lucha. “En medio de la actual crisis fronteriza, el ICE necesita un líder fuerte al frente, no un apologista de las fronteras abiertas que se oponga a la aplicación de nuestras leyes migratorias”, dijo Preston Huennekens, gerente de relaciones gubernamentales de la Federación para la Reforma Migratoria Estadounidense, sobre el nombramiento de González.

En Tucson, Magnus limitó el alcance de las autoridades migratorias federales al restringir el ámbito de las situaciones que se consideran apropiadas para que uno de sus agentes llame al ICE o a la Patrulla Fronteriza.

González, cuyo cargo en el condado de Harris comenzó semanas antes de la toma de posesión de Donald Trump, no es ajeno al ICE, una agencia que realiza muchas detenciones en el condado. En 2019, se opuso a las redadas realizadas por agentes del ICE y dejó claro que su departamento no participaba en ellas. “No apoyo las #ICERaids que amenazan con deportar a millones de inmigrantes indocumentados, la gran mayoría de los cuales no representan una amenaza para Estados Unidos”, publicó en Twitter. “La atención debe estar siempre en las amenazas claras e inmediatas a la seguridad. No en otros que no son amenazas”.

Si los conservadores desconfían de los nominados, los grupos locales de inmigrantes se muestran escépticos ante su imagen de buenos policías.

“Nuestras comunidades en Texas han sido testigos de primera mano de cómo el alguacil González ha trabajado con el ICE para trasladar a los migrantes a los centros de detención del ICE y ha perpetuado el dolor y el trauma de nuestras comunidades”, dijo Norma González, organizadora principal en Texas de Unidos Soñamos, que representa a jóvenes inmigrantes que fueron traídos a Estados Unidos de manera ilegal en la infancia.

Algunos activistas a favor de la migración en Tucson también se muestran escépticos con respecto a Magnus. Después de una protesta en 2017 contra las políticas migratorias de Trump, se viralizó el video de un policía de Tucson que empujaba a una mujer de 86 años. Otra mujer, de más de 60 años, fue rociada con gas pimienta por la policía cuando se agachó para ayudarla. En ese momento, Magnus apoyó a sus agentes y dijo que la situación era una protesta pacífica que se convirtió en ”un desafío logístico y de seguridad”.

A pesar de ello, la abierta oposición de Magnus y González a utilizar las fuerzas de seguridad locales para hacer cumplir la ley migratoria federal es un fuerte cambio con respecto a los últimos cuatro años, en los que Trump solía amenazar con cortar los fondos federales a las ciudades que no ayudaran a la aplicación de medidas enérgicas del gobierno federal.

El gobierno de Trump trató de extender un programa, creado conforme a una ley de 1996, que asociaba a las agencias federales de inmigración con las autoridades locales. Biden ha dicho que no cree que la policía local deba entregar a los inmigrantes que viven de manera ilegal en Estados Unidos al ICE para que los deporten.

Simon Sandoval-Moshenberg, abogado del Centro de Justicia de Asistencia Legal, dijo que desde hace décadas los líderes de los migrantes exigen una desvinculación total de la aplicación de la ley local y las autoridades federales de inmigración. “Creo que la nominación de estas dos personas da a mucha gente la esperanza de que podamos ver alguna acción concreta en ese frente”, afirmó.

© 2021 The New York Times Company

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