Noelia Marzol, sobre los primeros días de su bebé y su vuelta al trabajo: “Es difícil dejarlo”

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Noelia Marzol
Noelia Marzol

Hace dos semanas que Noelia Marzol y Ramiro Arias están en su casa con el pequeño Donatello, que acaba de cumplir un mes de vida. Atrás quedaron las horas de angustia, cuando el bebé debió estar 18 días en la sala de neonatología del Sanatorio Otamendi porque nació con ocho meses de gestación. “Realmente fueron días difíciles porque, por ahí, no evolucionaba bien y volver a casa era tremendo porque tenía mi angustia, la de Rami, la de mis padres. Todo muy tenso. Fue horrible, pero ya pasó”, le confiesa la actriz y bailarina a LA NACION.

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-¿Cómo fue ese momento tan deseado, la llegada a casa?

-Doni nació el 23 de mayo y hace dos semanas que está en casa. La verdad es que nos acomodamos bien. Los primeros días, como a cualquiera, costó organizarse porque hay una persona nueva en casa y hay que habituarse a los espacios y los tiempos. Es raro pero ya está. Y Rami me ayuda tanto que no me costó demasiado adaptarme. Está tan pendiente del bebé como yo, así que es más fácil.

-En tiempos de feminismo, decir que el papá ayuda en la crianza suena machista...

-(Risas) Tal cual pero lo decís inconscientemente. La verdad es que nosotros hacemos la crianza a la par. Hay algo que nos quedó de los días en neonatología: aprendimos que a la noche, como no podíamos estar, ellos le daban la mamadera con mi leche. Entonces en casa nos organizamos de la misma manera y durante el día le doy la teta y a la noche Rami le da la mamadera.

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-Entonces, el que se levanta es el papá...

-Sí, calienta la mamadera y se la da, pero también me levanto yo y me saco para leche para la próxima toma. Somos un team completo. Rami siempre está muy bien predispuesto, aunque entrena a la mañana (juega en Quilmes Atlético Club). Nos acomodamos re bien. Era algo complicado al principio, pero somos un equipo y es más liviano para los dos. Quiero empezar a trabajar y Rami está recontra canchero con el bebé y voy a dejarlo tranquilísima. La tiene clara, a la par mía.

-¿Cuándo volvés a Sex?

-La idea es volver el fin de semana del 16 de julio. Por ahora estaremos en el Gorriti Art Center los viernes y sábados, así que serán solamente dos días, dos horas. Hago mi trabajo con mucha pasión, amo bailar y lo consulté con mi médico y me dijo que si me daba placer que lo hiciera, que me quedara tranquila. Por otra parte, también confieso que cuando pienso que me voy a tener que ir, me da fiaca y no sé si tengo tantas ganas de dejarlo. Pero en algún momento hay que arrancar otra vez. Es difícil dejarlo, no es que livianamente me maquillo y me voy.

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-¿Cómo viviste esos 18 días en que tu hijo estuvo en neo?

-Con mucho estrés. Cuando teníamos que ver al nene, no sólo teníamos que pedir permiso sino lavarnos las manos hasta los codos, cambiarnos el barbijo, usar delantal antibacterial, todo muy engorroso. Fue horrible pero ya pasó. Me dieron el alta al día siguiente de parir y no quería volver a casa sin la panza y sin el bebé. Llamé a mi médico desesperada para que inventara algo y pudiera quedarme una noche más. Encima nosotros vivimos en Benavidez y lo tuve en el Otamendi, así que en esos días me quedé en la casa de mis papás. Realmente fueron días difíciles porque, por ahí, no evolucionaba bien y volver a casa era tremendo porque tenía mi angustia, la de Rami, la de mis padres. Todo muy tenso.

-¿Sabías que se iba a adelantar un mes?

-No. Y rompí bolsa el único día que me quedé quieta de todo el embarazo porque hice actividad física y bailé hasta el final. Pero ese día estaba muy tranquila en casa, mirando una peli, descansado; no hice nada y rompí bolsa. Fue une sorpresa. Es más, yo pensé que estaba de 36 semanas, que es el cálculo que habíamos hecho con el ginecólogo, y cuando nació nos dijeron que estaba de 34, o sea que era más chico de lo que creíamos y por eso fue directamente a neo y estuvo 18 días. No puedo explicar qué se siente parir y volver a casa sin la panza y sin el bebé. Es tremendo. Tenés que estar con mucha paciencia, expectante, para darle la teta. Es un garrón.

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-Lo tuviste por parto natural, ¿cómo fue esa experiencia? Paula Chaves te agradeció públicamente que lo desdramatizaras.

-El parto natural tiene mala fama y por eso muchas mujeres prefieren ir directamente a cesárea. Es verdad que es muy doloroso pero es hermoso y terminás olvidando todo lo demás. Es tan bello todo el proceso. Tengo el parto grabado y lo recibió Rami y estuvo buenísimo.

-¿Cómo se porta hoy Donatello?

-Es un bebé que es un lujo, súper tranquilo, duerme cuatro o cinco horas de un tirón y llora nada más si quiere la teta o hay que cambiarlo. Es un divino, tranquilo, se deja pasar de mano en mano, está con los abuelos, con amigas. Y vino (José María) Muscari también porque es casi su creación (risas). Conocí a Ramiro haciendo Sex y todo se inició ahí. A veces pensamos que ni siquiera hace dos años que estamos juntos y ya nos casamos y tenemos un hijo.

-¿Muscari es el padrino?

-Es el padrino artístico (risas). No vamos a bautizarlo pero tiene padrinos simbólicos: la madrina es mi mejor amiga, Carolina Levi y el padrino, un amigo de Rami.

-Donatello fue muy deseado y alguna vez contaste que estabas dispuesta a tenerlo sola, si Ramiro no sentía el mismo deseo.

-Es muy gracioso porque en la primera cita otros hablan de cosas banales, pero a Rami enseguida le dije que quería ser madre y lo sostuve durante toda la relación. Recién nos conocíamos y era todo demasiado pronto y él no lo tenía en los planes. Después le dije que quería ser madre de cualquier manera, sola o en pareja. Era un deseo muy grande y él lo evaluó y me dijo que prefería que lo tuviéramos juntos, que fuera un proyecto de familia, me propuso casamiento y arrancamos a practicar.

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