La bacteria que hace que tus pestañas desaparezcan o se metan hacia dentro

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La caspa no está solo en el pelo, pueda aparecer en las pestañas por un exceso de grasa, por la proliferación de bacterias o por el ácaro microscópico Demodex. Y puede ser la responsable de que se caigan o se metan hacia dentro. También causa 'chalación', un bulto que se produce cuando una de las glándulas sebáceas del borde del párpado se bloquea y comienza a hincharse. Si se infecta se llama “orzuelo”. (Foto: Getty)
La caspa no está solo en el pelo, pueda aparecer en las pestañas por un exceso de grasa, por la proliferación de bacterias o por el ácaro microscópico Demodex. Y puede ser la responsable de que se caigan o se metan hacia dentro. También causa 'chalación', un bulto que se produce cuando una de las glándulas sebáceas del borde del párpado se bloquea y comienza a hincharse. Si se infecta se llama “orzuelo”. (Foto: Getty)

Sí, la caspa en las pestañas existe. Suele producirse por una alteración de las glándulas de los párpados, que generan un exceso de sebo. Todos tenemos bacterias en la piel y normalmente convivimos con ellas sin llegar a mayores. Sin embargo, a algunas personas se les acumulan en la base de las pestañas y esto puede tener consecuencias para la salud de tu ojos al causar hinchazón, enrojecimiento y la aparición de una secreción grasa que se va acumulando.

Esto puede hacer que te levantes con los párpados hinchados sin entender por qué. Esa inflamación que suele ir acompañada de dolor, enrojecimiento y pequeñas escamas blancas en las pestañas se conoce como 'blefaritis', y no tiene nada que ver con la conjuntivitis ni son legañas por haber dormido mucho.

Es una enfermedad que se caracteriza por la inflamación o infección de los párpados, concretamente en la zona en la que nacen las pestañas y donde se encuentran las glándulas de Meibomio, que generan una serie de secreciones que forman parte de la lágrima en la que abundan lípidos de diversos tipos. Pero la blefaritis también puede estar causada por un antrópodo llamado 'Demodex' que se aloja en los folículos de las pestañas.

Puede favorecer la aparición de orzuelos y puede estar asociada a otros trastornos como el ojo seco, la rosácea, la dermatitis seborreica o la psoriasis.

Los síntomas más importantes de blefaritis son escozor y picor ocular, enrojecimiento del ojo y del borde de los párpados, y la aparición de unas láminas en forma de costra, con un aspecto similar a la caspa, en la base de las pestañas.

Es una de las patologías más frecuentes de los ojos y, debido a que generalmente tiene un carácter benigno, se cura sin ser diagnosticada y tratada. Por eso, muchas personas no saben que la padecen, no han sido diagnosticadas y no se han sometido a ningún tratamiento. Pero se trata de un problema común y crónico que puede controlarse y que, como señalábamos, afecta especialmente a las personas con piel grasa o con rosácea.

También puede aparecer debido a otras afecciones asociadas como psoriasis, enfermedad inflamatoria intestinal, dermatitis seborreica, menopausia, problemas hormonaleso por la toma de algunos medicamentos (p.e. para el glaucoma). Y no acudir al oftalmólogo aun cuando se presenten síntomas como picor o quemazón restándole importancia a los mismos puede traer consecuencias ya que si no se trata a tiempo, puede provocar un engrosamiento de los párpados y voltearlos hacia adentro, lo que causaría un posible daño en la córnea.

"Puede originar la caída de las pestañas e incluso que luego crezcan hacia dentro, provocando el roce con la córnea, circunstancia que empeora los síntomas. También es frecuente que aparezcan procesos de conjuntivitis y orzuelos de repetición y chalación", cuentan los especialistas de la Clínica Universidad de Navarra (CUN).

Esta ilustración muestra algunas de las alteraciones que se pueden llegar a producir en las pestañas cuando crecen mal. (Foto: Getty)
Esta ilustración muestra algunas de las alteraciones que se pueden llegar a producir en las pestañas cuando crecen mal. (Foto: Getty)

El oftalmólogo examinará los párpados con la ayuda de una lámpara de hendidura y puede que extraiga una muestra de grasa o caspa con la ayuda de un hisopo de algodón para detectar o descartar la presencia de ácaros, bacterias u hongos.

Por suerte, existe un remedio natural para este problema: aplicar compresas tibias durante 5 minutos sobre los ojos cerrados. Pasado este tiempo, se debe frotar delicadamente las costras de las pestañas y el borde de los párpados. Haciendo esto dos veces al día, notarás cómo los síntomas van desapareciendo.

Además, si sufres una blefaritis leve puedes limpiar los ojos con la ayuda de una gasa húmeda y con unas gotas de jabón de pH neutro o con colirio. También te puedes aplicar una solución limpiadora de párpados en forma de toallitas. Éstas te ayudan a reducir la formación de bacterias que se forman en el párpado. Gracias a su formulación compuesta por agentes tensioactivos, te asegura un cuidado integral del párpado y evita que se inflame o se infecte la zona.

Dependiendo del grado de severidad de la blefaritis podemos finalizar la rutina con la colocación de un ungüento de corticoide más antibiótico (por tiempo limitado) en la base de pestañas acompañado por un masaje circular en las mismas. Si a pesar de esta rutina de limpieza la blefaritis no cede, existe un tratamiento de luz pulsada intermitente que permite erradicar el parásito, activar los folículos de las pestañas y las glándulas de Meibomio.

Es importante acudir al oftalmólogo y seguir los pasos recomendados. Si no se trata la blefaritis, el folículo sufre y se anula para siempre perdiendo definitivamente la pestaña.

Dependiendo del grado de severidad de la blefaritis podemos finalizar la rutina con la colocación de un ungüento de corticoide más antibiótico (por tiempo limitado) en la base de pestañas acompañado por un masaje circular en las mismas. Si a pesar de esta rutina de limpieza la blefaritis no cede, existe un tratamiento de luz pulsada intermitente que permite erradicar el parásito, activar los folículos de las pestañas y las glándulas de Meibomio.

Es importante acudir al oftalmólogo y seguir los pasos recomendados. Si no se trata la blefaritis, el folículo sufre y se anula para siempre perdiendo definitivamente la pestaña.

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