No, los cirujanos e ingenieros aeroespaciales no son más listos que tu

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Alumnos de ingeniería espacial de la Universidad Carlos III de Madrid haciendo pruebas en un túnel de viento. (Imagen Creative Commons visto en Flickr).
Alumnos de ingeniería espacial de la Universidad Carlos III de Madrid haciendo pruebas en un túnel de viento. (Imagen Creative Commons visto en Flickr).

A la gente le gusta sacarle punta a todo, especialmente con humor, y si de paso pueden llamarte “tonto” mejor que mejor. Está en nuestro ADN y usamos frases tontas todos los días para intentar denostar a nuestros semejantes. ¡Nada refuerza más nuestra autoestima! Todos hemos usado alguna vez la frase “no hace falta ser ingeniero” aplicado a una tarea sencilla que a alguien parece costarle horrores. Yo que sé… hacer una cibercompra, reservar mesa en un restaurante o entender la factura la de la luz (bueno esta última no, para hacer eso casi que te piden ser “neurocirujano”).

En fin, en el fondo lo que damos a entender con frases como esas es que los ingenieros o los neurocirujano están uno o varios niveles por encima de nosotros en cuanto a inteligencia se refiere. ¿Pero de verdad son ellos tan listos, o nosotros tan tontos? Bien, si hacemos caso a las conclusiones de un nuevo estudio realizado por investigadores del University College de Londres la respuesta es: “no, todos estamos a la par”.

El autor principal del estudio, Chari Aswin (becario académico de neurocirugía en la citada universidad londinense) afirma que han descubierto - utilizando toda una batería de test de inteligencia validados - que en realidad no hay mucha diferencia en las puntuaciones obtenidas por neurocirujanos, ingenieros aeroespaciales y la población general lo que sugiere que las frasecitas graciosas que usamos para ponerlos de ejemplo, les colocan en un pedestal innecesario.

En cuanto a zanjar el debate sobre cuál de las dos carreras requiere mayor nivel de inteligencia, el equipo de investigadores decidió evaluar y comparar el CI de 329 ingenieros aeroespaciales y 72 neurocirujanos, los cuales más tarde fueron comparados con las puntuaciones de 1.857 miembros “genéricos” de la sociedad.

En cuanto a las pruebas realizadas, no se limitaban a un solo dominio cognitivo sino que se midieron aspectos como el grado de discriminación emocional, memoria de trabajo, inteligencia espacial y control motor, es decir no hablamos de test de CI ordinarios sino de más bien de una selección de pruebas empleadas en Reino Unido (llamadas GBIT) para medir y diferenciar con mayor precisión algunos aspectos concretos de la habilidades cognitivas. Al contrario que los test tradicionales que miden el CI, las pruebas GBIT parten de la base de que la inteligencia es mucho más compleja y que por tanto un solo método de evaluación no basta.

La ventaja de los test GBIT es que están a la disposición de los británicos que deseen hacerlo online, y que de hecho hay 250.000 personas que ya lo han realizado, de modo que el equipo dirigido por Aswin ni siquiera tuvo que sudar mucho para encontrar colaboradores. Acceder a los datos gubernamentales de estos test les permitieron de hecho hacer filtrados por profesión, por eso bastó con seleccionar perfiles de personas con dicha profesiones técnicas entre el total de voluntarios, para realizar comparaciones complejas.

¿El resultado? Para abreviar digamos que los ingenieros aeroespaciales y los neurocirujanos obtenían resultados muy parejos en casi todos los dominios cognitivos, con dos excepciones muy notables. Los diseñadores de cohetes obtenían resultados ligeramente mejores en habilidades relacionadas con la atención y manipulación mental, mientras que los neurocirujanos les superaban en habilidades semánticas orientadas a resolución de problemas.

No obstante, como digo, el hallazgo más significativo de este estudio es que tanto unos como otros obtuvieron puntuaciones que se situaban dentro del rango alcanzado por la población general, lo que como como he comentado implica que les colocamos en un pedestal bastante injusto.

Así pues, la próxima vez que queramos decirle a alguien que la tarea que tiene por delante es muy sencilla, podríamos emplear otra clase de frases en sentido figurado, del tipo de “eso es coser y cantar”, “está chupado” o es “más simple que el mecanismo de un chupete”.

¿Lo entiendes no? Si no siempre puedes leer el trabajo completo, que se ha publicado en The British Medical Journey

Para ello simplemente haz clic en el enlace anterior, tampoco creo que haga falta ser ingeniero… :-)

Me enteré leyendo: ZMEscience.com

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